Pocos son los vecinos de Torreperogil que consigan dormir a pierna suelta desde hace una semana, y en especial en la noche del pasado martes. El temblor continuo de la tierra, y los ruidos que se repiten en intervalos de poco más de treinta minutos, han conseguido marcar el ritmo de vida de los 7.700 habitantes de esta localidad, que en cuestión de días han hecho de palabras como seísmo, placas tectónicas o escala de Richter, parte de sus conversaciones cotidianas.
Desde que la pasada semana se registrara uno de los seísmos más importantes de los últimos días, por encima de los tres grados en la conocida escala para valorar la fuerza de los movimientos de la tierra, son muchos los torreños que no han dudado en poner kilómetros de por medio ante una situación «de nerviosismo continua».
«Nos hemos venido toda la familia a Madrid, a una casa de mi hija, porque no se puede vivir con toda la casa temblando a cada momento», explica Juan Francisco Martínez, quien desde hace varios días sigue desde la distancia las últimas noticias sobre los terremotos en la zona de La Loma.





