El albergue de Úbeda cerró sus puertas después de sesenta días de servicio

Una de las estancias del albergue de Úbeda./
Una de las estancias del albergue de Úbeda.

Atendió a 497 personas, registrando 2.487 pernoctaciones y 520 servicios de aseo personal para no alojados

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

El Ayuntamiento de Úbeda ha cerrado ya el albergue tras sesenta días ininterrumpidos de servicio, poniendo así fin al dispositivo especial de atención a inmigrantes temporeros desplazados con motivo de la campaña de aceituna. La del lunes fue la última noche de un centro que abrió sus puertas el 24 de noviembre y atendió a 497 personas, registrando 2.487 pernoctaciones y 520 servicios de aseo personal para no alojados allí.

Además se repartieron 76 billetes de desplazamiento a corta distancia para favorecer la búsqueda de empleo de inmigrantes y nacionales temporeros. En este sentido, también se medió con aquellos empresarios que se pasaron por el centro en busca de trabajadores.

En colaboración con el resto de entidades que conforman la Comisión Permanente Local para la Inmigración y atendiendo a las recomendaciones del Foro Provincial, el centro comenzó a funcionar el 24 de noviembre, prestando todos los servicios de alojamiento con kit de alimentación, aseo e higiene personal (tanto para los alojados en el centro como para los no alojados), desplazamiento, consigna y mediación intercultural.

En cuanto al personal necesario para mantener en funcionamiento este centro, finalmente hubo dos auxiliares administrativos, cuatro subalternas-limpiadoras, una trabajadora social, una mediadora intercultural y tres personas de vigilancia, bajo la supervisión y gestión de la coordinadora del área de Bienestar Social.

El albergue atendió a 497 personas (un total de 2.487 pernoctaciones) con un periodo máximo de estancia para cada usuario de tres noches de alojamiento, ampliables en casos de enfermedad, imposibilidad de marchar del municipio por horarios de transporte o condiciones climatológicas extremas, aspecto que se flexibilizó para evitar la presencia de personas en la calle.

Aun así, como ocurrió en campañas anteriores, hubo una media de 16 personas que se resistieron a abandonar sus asentamientos en cajeros automáticos y otros emplazamientos, a pesar incluso de haber sido informados por la Policía Local de la disponibilidad de plazas en el albergue. No obstante, hicieron uso del servicio de higiene y desplazamiento.

Dispositivo de emergencia

El día 2 de diciembre, debido a las inclemencias meteorológicas, se declaró una situación de emergencia, por lo que las personas que estaban durmiendo en la calle, para resguardarse de las bajas temperaturas, fueron informadas por Protección Civil, Policía Nacional y Local para que se dirigieran al albergue municipal, incrementándose el número de alojados.

Asimismo, el área de Bienestar Social habilitó el 4 de diciembre un Punto Integrado de Información y Atención Básica al Inmigrante Temporero (PIABIT), que sigue abierto, para la atención de demandas de inmigrantes que buscan trabajo, al objeto de descongestionar la atención dentro del Centro Municipal de Servicios Sociales y para acercar el servicio al propio usuario, contratando para ello a una mediadora intercultural y garantizar así la atención en el idioma de origen. Dicho punto está ubicado en la estación de autobuses.

Al mismo tiempo, en el propio albergue de inmigrantes se llevaron a cabo actuaciones que facilitaron la comunicación entre las personas usuarias del centro y los diferentes recursos e instituciones existentes en la localidad.

Comedor de Cáritas

Por su parte, Cáritas sigue prestando su servicio de comedor en la Casa de la Iglesia situada junto a la ermita del Pilar. Un recurso donde a diario se han venido sirviendo entre noventa y cien cenas de media, repartiéndose además bocadillos y fruta, aunque últimamente las cifras están en torno a sesenta. Una vez cerrado el albergue, la idea es mantener el servicio hasta que las cenas bajen a la treintena.

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