Los artesanos abandonaron sus talleres por una noche y sacaron su arte a la calle

Exhibición de alfarería./ROMÁN
Exhibición de alfarería. / ROMÁN

Durante la primera Fiesta Artesana de Úbeda hubo diferentes exhibiciones y actividades en la plaza de Juan de Valencia

ALBERTO ROMÁNÚbeda

El valor de lo hecho a mano mostrado fuera de los talleres, al aire libre y en un horario poco habitual. La plaza de Juan de Valencia acogió en la noche del pasado viernes la primera edición de la Fiesta Artesana, una cita que incluyó exposición, demostraciones y talleres. Se desarrolló desde las ocho y media de la tarde hasta la medianoche, aprovechando las horas más frescas del día. Y como toda buena fiesta, gozó de muy bien ambiente, con público de todas las edades, y servicio de bar en el que beber algo fresquito y comer productos de la tierra.La recaudación obtenida irá destinada a una causa benéfica.

Fue una original propuesta de la Asociación de Artesanos de Úbeda, con la que quiso aportar su granito de arena a la conmemoración del quince aniversario de la declaración de Úbeda y Baeza como Patrimonio de la Humanidad, añadiéndola además a la programación y campaña promocional previstas por el Ayuntamiento para este mes de julio.

Durante la fiesta hubo varios talleres y exhibiciones como, por ejemplo, el desarrollado por Cerámica Alameda y Alfarería Alfonso Góngora sobre decoración de cerámica mediante la técnica de la cuerda seca, en la que los esmaltes están aislados por líneas pintadas. Por otro lado, el personal de Cartón Art llevó a cabo una actividad de vaciado y decorado de piezas en cartón piedra, especialmente atractiva para los más pequeños que pudieron elaborar su propia figura. Y además existieron varias demostraciones en un torno alfarero que corrieron a cargo de Alfarería Pablo Tito y Alfarería Pedro Góngora.

Aunque la mayor expectación se generó en torno al taller de Rakú de Alfarería Alfonso Góngora, una técnica decorativa de la cerámica de origen oriental. Para ello se dispuso en la plaza de un horno portátil que puso las piezas a 900 grados de temperatura, tras lo cual, al rojo vivo, se fueron introduciendo una a una en recipientes con serrín y después en agua. Esto provocó que quedaran sin oxígeno y que el esmaltado fuera cogiendo caprichosas y únicas formas a través de diversos procesos de alquimia. Para los presentes fue todo un descubrimiento ver todo ello en directo.

Esta iniciativa formó parte de la campaña turística especial para el mes de julio que ha planificado el Ayuntamiento de Úbeda con motivo del quince aniversario de la declaración de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad junto a Baeza. Una propuesta en la que colaboran diferentes empresas y colectivos de la localidad y que supone promociones, descuentos y el desarrollo de diversas actividades culturales y de ocio.

La Asociación de Artesanos de Úbeda se unió así a esta conmemoración tan especial para las dos ciudades renacentistas, buscando igualmente el objetivo de visibilizar su trabajo de una manera más pública.

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