Fueron atacados por dos perros y estuvieron más de cinco horas en un olivo hasta que pudieron huir

Una de las heridas que sufrió el hombre en el brazo./
Una de las heridas que sufrió el hombre en el brazo.

Un hombre y una mujer, vecinos de Úbeda, tuvieron que ser atendidos en el hospital por numerosas heridas de diferente consideración

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

Dos vecinos de Úbeda, un hombre y una mujer, tuvieron que ser atendidos en el hospital San Juan de la Cruz de la localidad tras ser atacados ferozmente por dos perros que les causaron numerosas heridas, de diferente consideración, y les obligaron a estar durante más de cinco horas subidos a un olivo para protegerse de las dentelladas.

Los hechos ocurrieron a eso de las seis y media de la tarde del miércoles cuando la pareja se encontraba en un olivar cercano a Úbeda, situado por el entorno que discurre junto a la carretera N-322 que va hacia Linares. En un momento dado, dos perros, al parecer de raza rottweiler y procedentes de una propiedad cercana, se abalanzaron sobre ella, atacándola y mordiéndole en el costado.

Como pudo, la mujer logró subirse a un olivo y pidió auxilio a su pareja, quien tardó en darse cuenta de los gritos pues en ese momento se encontraba manejando la sopladora y tenía además puestos los cascos de protección de oídos. Una vez que se percató de los hechos, se acercó para intentar ahuyentar a los animales, que reaccionaron de la misma manera que con la mujer.

El hombre recibió así mordedoras en distintas partes del cuerpo, sobre todo en piernas y brazos cuando intentaba defenderse y protegerse. En un momento dado, ella, desde el olivo, utilizó una rama para defender a su marido, y aunque no lograron zafarse del todo de los animales pese a los continuos intentos, al menos consiguieron que uno soltara la zapatilla y el pie de él, con lo que también pudo subir al tronco para ponerse a salvo. Pero los perros se quedaron ladrando y acechando.

Sin móvil

Desafortunadamente, la pareja no llevaba encima el teléfono móvil, pues lo había dejado dentro del coche que estaba aparcado cerca del lugar. Así, ambos tuvieron que esperar más de cinco horas hasta que pudieron huir, siendo ya de noche, alrededor de las doce. Lo hicieron en un momento en que los perros se alejaron y los escucharon a cierta distancia. Por si acaso volvían, arrancaron una rama para protegerse y, armándose de valor, bajaron del árbol t corrieron hasta el coche. Una experiencia bastante traumática.

Llegaron al hospital bastante afectados, con la ropa hecha jirones, una zapatilla de deporte medio arrancada que dejaba ver los dedos de uno de los pies de él y vendajes o torniquetes que habían tenido que improvisar con algunas prendas de vestir para frenar la hemorragia de las heridas abiertas en diferentes partes del cuerpo a causa de los mordiscos.

En el centro hospitalario recibieron las curas necesarias. Y quedaron en observación toda la noche hasta que en la mañana de ayer jueves pudieron irse a casa. Doloridos y con el tremendo susto aún en el cuerpo, interpusieron la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil.

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