Atalaya representó su visceral versión de 'Marat/Sade'

Parte del reparto de 'Marat/Sade'./ROMÁN
Parte del reparto de 'Marat/Sade'. / ROMÁN

Bajo la dirección del ubetense Ricardo Iniesta, formó parte de la Muestra de Teatro de Otoño

ALBERTO ROMÁNÚbeda

La compañía Atalaya, todo un referente de la escena española, regresó a Úbeda para dar una nueva lección de teatro crudo, directo y visceral a través de la obra 'Marat/Sade' de Peter Weiss, uno de los montajes referenciales del teatro europeo del siglo XX que el grupo sevillano y universal se lleva sin problemas a su terreno para hablar de la eterna confrontación entre individualismo y colectividad.

Más de medio siglo después de ser escrito, el texto, pese a abordar los años posteriores a la Revolución Francesa, tiene absoluta vigencia al recordar que mientras muchos tienen muy poco, unos pocos tienen mucho. Su título original es 'Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat, representado por el grupo de actores del Hospicio de Charenton bajo la dirección del Señor de Sade', y entre sus líneas locura y cordura van continuamente de la mano.

Con un lenguaje interpretativo y escenográfico que ya es marca de la casa, Atalaya da una vuelta de tuerca más a la obra de Weiss, llevando un poco más allá esta propuesta de teatro dentro del teatro levantada detalle a detalle sobre una extraordinaria dirección del dramaturgo ubetense Ricardo Iniesta.

La historia lleva al espectador a principios del siglo XIX y al manicomio de Charenton, donde se encuentra encerrado el Marqués de Sade, quien dirige e interpreta con otros internos un montaje en torno al asesinato de Jean-Paul Marat, uno de los ideólogos de la Revolución Francesa y coautor de la 'Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano'. Ambos personajes, a través de su lucha diálectica, representan los ideales opuestos planteados en escena.

Pero existe un tercer vértice, una parte censora personificada en el responsable de la institución, quien se encarga de interrumpir cuando las consignas son demasiado libertarias, ordenando a la vez a su personal que instaure el orden. Y toda la trama se va hilando con una serie de temas que dan a la obra un aire de musical y una puesta en escena perfectamente medida que impacta tanto como el argumento. La revolución, la libertad, finalmente, acaba siendo real.

El público reunido en la noche del domingo en el teatro de Safa, en gran parte conocedor de la trayectoria de Atalaya por sus muchas visitas a la localidad, despidió en pie y con un largo aplauso a esta compañía que volvió para aportar su plus de calidad a la Muestra de Teatro de Otoño.

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