Balance positivo del campamento de la cofradía de las Lágrimas desarrollado en Águilas

Participantes en el campamento de la cofradía de las Lágrimas./COFRADÍA DE LAS LÁGRIMAS
Participantes en el campamento de la cofradía de las Lágrimas. / COFRADÍA DE LAS LÁGRIMAS

La expedición estuvo formada por unas sesenta personas, entre niños y jóvenes de entre 5 y 16 años, monitores y personal de apoyo

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

Con un balance más que satisfactorio y muchos momentos que quedarán en el recuerdo de todos los participantes, finalizó el campamento de verano que desarrolló la cofradía ubetense de Nuestra Señora de las Lágrimas entre el 20 y el 24 de agosto, este año en el municipio murciano de Águilas, en un lugar adaptado para este tipo de actividades.

La expedición estuvo formada por unas sesenta personas, entre niños y jóvenes de entre 5 y 16 años, monitores y personal de apoyo. Todos ellos disfrutaron de juegos, talleres, deportes, charlas formativas y otras actividades especiales, entre las que no faltó una noche del terror. Y, sobre todo, convivieron unos con otros, estrechando sus lazos de amistad.

Este campamento ha ido creciendo año tras año y son muchas las perspectivas que la cofradía tiene depositadas en él. En las primeras ediciones consistía en pequeñas escapadas cerca de Úbeda, normalmente por la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, y con el tiempo ha ido creciendo en duración y participantes, optando ya por lugares de playa.

Gracias al buen trabajo desarrollado, cada vez son más las familias que permiten a sus hijos viajar al campamento de las Lágrimas, que sirve de colofón al denominado Veranillo de San Nicolás consistente en una serie de actividades de ocio que la hermandad viene desarrollando desde hace 17 años, cuando lo de ser cofradía aún era un sueño lejano y sus responsables decidieron ponerse a trabajar con niños y jóvenes.

Veranillo de San Nicolás

El Veranillo de San Nicolás plantea una amplia oferta lúdica, deportiva, cultural y formativa durante los meses de julio y agosto, concretamente los martes y jueves sobre las ocho de la tarde, cuando comienza a refrescar. Cuenta con unos 15 monitores, hermanos de Nuestra Señora de las Lágrimas y voluntarios, para hacer que los jóvenes ubetenses dispongan de una alternativa de ocio durante los días de verano.

Año tras año, el colectivo intenta diversificar la oferta de propuestas, para que haya deporte, juegos y talleres que estimulen la creatividad. Además fomentan que los asistentes conozcan la cultura ubetense a través de visitas y juegos temáticos. Durante este verano, por ejemplo, se desplazaron hasta una alfarería y un taller de esparto, e incluso disfrutaron de gymkhanas para conocer la historia de Úbeda. Dentro de la programación también se incluyó un taller de primeros auxilios.

La iniciativa también ha conseguido revitalizar y dar vida a la iglesia de San Nicolás, donde se realizan gran parte de las actividades, aunque también se trasladan al Parque Norte o al casco antiguo. Una vez terminado el campamento, en los próximos días también se clausurará el Veranillo de San Nicolás. Al igual que en ediciones anteriores, será con una actividad familiar de convivencia, una velada muy amena y agradable para despedir el periodo vacacional.

No obstante, la programación del colectivo se prolonga ya casi todo el año, aunque de forma más esporádica. Meriendas o cine son algunas de las iniciativas que llevan a cabo y que se compaginan con el colegio. Del mismo modo, desde hace unas ediciones realizan talleres para los más pequeños en la 'Ciudad de los Niños', ubicada en el Hospital de Santiago durante la Navidad.

Meses muy especiales

Este verano está resultando muy especial para la cofradía pues, además, un buen número de hermanos se aventuró a realizar en grupo el Camino de Santiago, disfrutando de una gran experiencia. También recientemente la hermandad eligió la fotografía con la que por primera vez será protagonista del cartel oficial de la Semana Santa de Úbeda.

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