La Caída reconoce con su premio anual a la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén

Premio Cristo de la Caída./ROMÁN
Premio Cristo de la Caída. / ROMÁN

Destaca su labor de ayuda al mantenimiento de la fe cristiana y al sostén de la actividad caritativa de la iglesia católica en Tierra Santa así como de la instituciones educativas católicas allí presentes

ALBERTO ROMÁNÚbeda

Como cada 6 de enero, desde hace veintiséis años, la Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caída y María Santísima de la Amargura de Úbeda hizo pública la concesión de su Premio Cristo de la Caída, que suele ser para una persona, grupo u organización que trabaje por los valores humanos y la ayuda a los más desfavorecidos de forma comprometida y solidaria.

En esta ocasión, tras la votación de la junta directiva, se decidió otorgar el premio en su edición número veintiséis a la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén. Lo recibirá por su labor de ayuda al mantenimiento de la fe cristiana y al sostén de la actividad caritativa de la iglesia católica en Tierra Santa así como de la instituciones educativas católicas allí presentes.

Según recuerda la hermandad, esta entidad tiene sus orígenes en el año 326, aunque es en el año 1099, tras la cruzada para recuperar la ciudad de Jerusalén, cuando Godofredo de Bouillón, principal líder de la primera cruzada, la crea como Orden de Caballería, siendo reconocida como la más antigua del mundo.

La Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén ha recibido del Santo Padre la misión especial de reforzar la práctica de la vida cristiana entre sus miembros y de ayudar al mantenimiento de la presencia cristiana en Tierra Santa, utilizando como medios la ayuda fraternal a los cristianos de ese lugar.

Los miembros están invitados a ejercer actividades especificas, que engloban la educación, la difusión de información reforzando la conciencia pública, las iniciativas a favor del reconocimiento y de la defensa de la dignidad humana de cada persona, el respeto de los derechos fundamentales e inalienables del hombre, la igualdad de todos ante la ley, la libertad, la ausencia de discriminación, la seguridad y el desarrollo humano, así como una calidad de vida justa.

Por todo ello, la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, tiene por objeto robustecer en sus miembros la práctica de la vida cristiana, con absoluta fidelidad al Sumo Pontífice y según las enseñanzas de la iglesia, observando como base los principios de la caridad, de los que la orden es un medio fundamental para los auxilios de Tierra Santa.

También persigue sostener y ayudar a las obras y las instituciones de culto, caritativas, culturales y sociales de la iglesia católica en Tierra Santa, particularmente las del Patriarcado Latino de Jerusalén, con el que la orden mantiene vínculos tradicionales. Y se marca como meta velar por la conservación y la propagación de la fe en aquellas tierras, interesando en ella a los católicos repartidos por todo el mundo, unidos en la caridad del símbolo de la orden así como a todos los hermanos cristianos.

Otro objetivo es sostener los derechos de la iglesia católica en Tierra Santa. La orden es extraña a todo movimiento o manifestación de carácter político y sus miembros no pueden tomar parte en entidades que se encuentren en contraste con la doctrina y enseñanzas de la iglesia católica o pertenecer a pretendidas órdenes e instituciones no reconocidas por la Santa Sede o por la jerarquía eclesiástica competente.

El galardón

El premio, consistente en un relieve en barro cocido de la imagen del titular de la cofradía, realizado en el Alfar Pablo Tito, se entregará el 31 de marzo de 2019, cuarto domingo de cuaresma, en la fiesta principal de la hermandad que tendrá lugar en la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares. Como suele ser habitual, el galardón será ofrecido por un miembro de la junta directiva, en esta ocasión Alfonso Ruiz Esteban, actual vice-hermano mayor y capataz del trono del Cristo.

Premiados anteriormente

En sus veinticinco ediciones, el Premio Cristo de la Caída ha ido a parar a manos de personas e instituciones como los Sembradores de la Alegría, los colaboradores voluntarios de las casas de acogida de la Fundación Proyecto Don Bosco, Cáritas Española, las Siervas de María, voluntariado de Cruz Roja, Anesvad, Aldeas Infantiles SOS, Proyecto Hombre, la residencia Nuestra Señora de la Misericordia, Bomberos Sin Fronteras, el Defensor del Pueblo Andaluz José Chamizo, la Asociación para la Lucha contra Enfermedades de la Sangre, el regimiento Córdoba 10 de los Cascos Azules, Médicos Sin Fronteras, Ayuda en Acción, Antonio Gutiérrez 'el Viejo', los voluntarios de la JMJ, la familia salesiana, las religiosas franciscanas del convento de Santa Clara, la Federación de Asociaciones de Síndrome de Down, la Asociación Española Contra el Cáncer, el sacerdote Juan Ignacio Damas, el padre Ángel García Rodríguez, la Fundación Safa o las diecinueve cofradías de la Semana Santa de Úbeda.

 

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