La cárcel vieja será Lugar de Memoria Democrática tres años después de su demolición

Demolición de la cárcel vieja de Úbeda en octubre de 2014. / ROMÁN

La valoración de la Junta que debe aprobar el Consejo de Gobierno llega cuando sólo queda en pie la fachada

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

La cárcel vieja de Úbeda es uno de los catorce espacios de seis provincias andaluzas sobre los que la Junta de Andalucía ha concluido la fase de valoración para su declaración como nuevos Lugares de Memoria Democrática, de acuerdo con el decreto 264/2011 y la Ley 2/2017 de Memoria Histórica y Democrática, que instaura esta figura para situar los puntos emblemáticos vinculados al golpe militar de julio de 1936, la Guerra Civil y la Dictadura, así como para servir de recuerdo y homenaje a las víctimas de la represión franquista.

La propuesta de considerar como Lugares de Memoria estos nuevos espacios, incluida la cárcel vieja ubetense, es el resultado del análisis y valoración de un grupo de trabajo compuesto por expertos de acreditada solvencia en la investigación vinculada a la memoria y con un amplio bagaje en ámbito memorialista. La declaración, que corresponde al Consejo de Gobierno, conlleva un informe exhaustivo con documentación sobre los enclaves, su evolución histórica y la narración de los hechos que motivan su reconocimiento con los datos sobre las personas e instituciones que se vieron involucradas. Esta fase es la que ahora concluye para poder iniciar la tramitación del decreto.

No obstante, la declaración para la cárcel ubetense llegará algo tarde, tres años concretamente, al menos si hablamos en términos de conservación de lo físico como modo de preservar la memoria. Y es que a finales de octubre de 2014 se procedió a su demolición por parte de la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SIEP), dependiente del Ministerio del Interior, titular del edificio y del solar según la sentencia que puso fin al litigio entre este organismo y el Ayuntamiento.

Hace tres años la institución penitenciaria reaccionó con rapidez ante algunos intentos desesperados de paralizar la desaparición del inmueble, como la aprobación por parte del Ayuntamiento del inicio del expediente para la catalogación del edificio, que no dio tiempo a tramitar; la creación de un movimiento ciudadano en defensa de este espacio, que no tuvo la respuesta deseada a pie de calle, donde se acabó entrando en el manido debate de los dos bandos políticos; y el inicio del proceso de declaración de la cárcel como Lugar de Memoria Democrática por parte de la Junta de Andalucía, que entra ahora, tres años después, en recta final.

Nada de ello sirvió para detener la demolición y las intenciones de convertir el lugar en un solar para ponerlo a la venta como espacio destinado a la construcción de viviendas. Esa es la idea de la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios después de un primer intento de venta de todo el edificio que resultó infructuoso. Ni siquiera se pudo frenar de manera cautelar hasta que se resolvieran los expedientes y trámites iniciados. O quizá no interesó lo suficiente.

El hecho es que la declaración como Lugar de Memoria Democrática llegará para un edificio arrasado, reducido a escombros y convertido en un solar, a excepción de la fachada principal, de estilo neomudéjar, que Instituciones Penitenciarias tuvo el detalle de dejar en pie por considerar que «podría resultar de interés público». Un detalle, sí, porque nada ni nadie impedía echarla abajo.

Ahora, cuando el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía tome la decisión definitiva, un cartel ante el solar y la fachada marcará que ése es un Lugar de Memoria Democrática. Y quizá con ello se abra una puerta para intentar que no acaben levantándose allí varias plantas de viviendas y que el espacio, conservando su fachada, pueda tener un uso público. Algo que siempre quiso el Ayuntamiento y la ciudad, aunque no lo demostraran lo suficiente cuando fue necesario.

No obstante, el futuro está muy abierto, tanto como la normativa al respecto. De acuerdo con el decreto regulador de esta figura, la consideración de un emplazamiento como Lugar de Memoria Democrática obliga a la administración pública titular (en este caso el Ministerio del Interior) a garantizar su identificación, señalización, preservación y, en el caso de que experimente alguna transformación de importancia, a mantener una huella o registro permanente que sirva para recordar los hechos relacionados con el sitio.

Algo de historia

La cárcel vieja de Úbeda fue construida en 1927. Esta prisión representaba uno de los más notables ejemplos de la arquitectura historicista de la provincia de Jaén. Fue uno de los principales espacios de la represión franquista en el municipio, donde se aplicó la tortura para obtener confesiones. Desde allí los presos partían, primero hacia el salón de plenos, para ser sometidos a juicios sumarísimos. Y los condenados a pena de muerte eran asesinados ante una tapia del cementerio ubetense, cuya fosa común ya fue declarada Lugar de Memoria Democrática en enero de 2014.

Fotos

Vídeos