El cielo abrió sobre Úbeda para recibir al Borriquillo

La imagen del Borriquillo por la calle Corredera./ROMÁN
La imagen del Borriquillo por la calle Corredera. / ROMÁN

Tras un pequeño susto en forma de chaparrón, la Real Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y María Santísima del Amor pudo disfrutar en la calle de su Domingo de Ramos

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

Tras una mañana variable en lo meteorológico que hacía temer lo peor y un susto en forma de chaparrón minutos antes de la hora en la que estaba prevista la primera procesión de la Semana Santa ubetense, el cielo se abrió por completo y se tiño de azul intenso sobre Úbeda para recibir a la Real Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y María Santísima del Amor. Se cumplió así con la tradición del Domingo de Ramos, con algo de frío pero con multitudes agolpadas, iniciando siete intensas jornadas que se vivirán en la calle.

Pasadas las seis de la tarde, los rayos de Sol que hacían brillar un suelo aún mojado penetraron en la iglesia de la Santísima Trinidad cuando se abrieron las puertas, dando mayor visibilidad al humo del incienso antes de ser atravesado por los primeros cofrades. El desfilé comenzó así su pausado discurrir.

La imagen del Cristo, obra de Francisco Palma Burgos, quien además es autor del trono (actualmente en proceso de restauración), cruzó la puerta y los cohetes anunciaron su salida con un enorme estruendo. Descendió la lonja de la Trinidad ante la atenta mirada de los hermanos, que portaban las tradicionales palmas amarillas.

Poco después asomaba por la puerta la imagen de María Santísima del Amor, obra de José María Palma Burgos. El escultor es además autor del trono de la Virgen junto a Ramón Cuadra, siendo el palio de orfebrería Villarreal.

Los titulares fueron acompañados por la banda de cornetas y tambores María Santísima del Amor, que este año celebra su quince aniversario, y por la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de Gracia, que cerró el cortejo. En el extremo contrario, abriendo la procesión, la banda de cabecera de la hermandad anunciaba con sus alegres toques el inicio de la Semana Santa ubetense.

La cofradía del Borriquillo, como popularmente se la conoce, cumplió con su itinerario previsto con absoluta normalidad. De esta forma, por el casco histórico y monumental de la ciudad Patrimonio de la Humanidad se representó el episodio de la entrada de Jesús en Jerusalén, viéndose estampas de gran belleza estética. Especialmente emotivo fue el recuerdo que se tuvo a la querida y recordada periodista y cofrade ubetense, María Teresa Ortiz, recientemente fallecida.

Alrededor de las diez de la noche, la hermandad regresó al mismo templo desde el que partió, momento en el que se quemó la tradicional traca de fuegos artificiales, anunciando que la Semana Santa de Úbeda había comenzado.

Prolegómenos

La jornada fue intensa para Real Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y María Santísima del Amor. Por la mañana, en la iglesia de San Nicolás, todos los hermanos participaron en la tradicional bendición de las palmas, y posteriormente, en la iglesia de la Trinidad, asistieron a la fiesta principal. Y el día anterior, el sábado por la tarde, también en la Trinidad, tuvo lugar una ofrenda de luz e incienso, un bonito acto de oración y música.

Distintas estampas de la procesión de la Real Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y María Santísima del Amor. / ROMÁN

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