Las cofradías de las Lágrimas y el Resucitado se quedan sin caseta dos días antes de terminar la feria

Caseta de las Lágrimas en el recinto ferial./LÁGRIMAS
Caseta de las Lágrimas en el recinto ferial. / LÁGRIMAS

El empresario que las gestionaba decidió desmontar anoche, al parecer, por los malos resultados obtenidos

ALBERTO ROMÁNÚbeda

Pese a que la ordenanza de la feria de Úbeda, en lo referente al recinto ferial, especifica que los caseteros deben mantener la actividad hasta el día 4 de octubre a las doce de la noche, momento en el que se dan por clausuradas las fiestas, dos casetas contiguas desmontaron anoche y cerraron sus lonas. Se trata de las correspondientes a las cofradías de las Lágrimas y el Resucitado, que habían arrendado el servicio al mismo empresario.

Ha sorprendido el hecho pero también los modos pues, según han confirmado responsables de ambas hermandades, el casetero ni siquiera les avisó y se puso a recoger sus enseres. Esta mañana ya estaba todo desmantelado y vacío en la carpa. Algunas personas que vieron las dos casetas cerradas alertaron a los hermanos mayores de las cofradías titulares de las mismas, quienes intentaron hablar por teléfono con el empresario.

Uno no lo consiguió y, personado en el lugar, encontró al hijo de este, quien le explicó que estaba perdiendo dinero y que no podía estar dos días más pagando sueldos al personal contratado para atender la caseta. El otro hermano mayor si logró contactar con el casetero, quien le dijo que cerraba por motivos personales que le impedían continuar con la actividad.

Ambas cofradías se añadieron al plano del recinto ferial a última hora, después de que el Ayuntamiento comunicara que había sitio disponible. Su intención era regresar al recinto y estar presentes en la feria de alguna manera y, con poco tiempo, comenzaron a buscar empresario para arrendarle el servicio. Lo intentaron con varios pero no fue fácil, pues ambas casetas estaban en la calle paralela a la principal. Finalmente, dieron con este hostelero, que ya había estado en la feria de Úbeda en otras ocasiones y que se comprometió a gestionar las dos, ahorrándose así costes y personal.

Según el acuerdo, el empresario se comprometía a equipar y atender las casetas, incluso en lo referente a decoración, y las hermandades ponían el nombre en la puerta. Dada la premura y la ubicación en el ferial, a nivel económico no se cerraron cantidades, concretando que si el negocio iba bien daría un donativo a las cofradías. Finalmente todo se ha quedado en nada y habrá que esperar si se toma algún tipo de medida.

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