La Compañía de Arcabuceros recreó un control en el Puente Ariza para pedir su protección

La Compañía de Arcabuceros sobre el Puente Ariza./ARCABUCEROS
La Compañía de Arcabuceros sobre el Puente Ariza. / ARCABUCEROS

Recordaron que «es el único Bien Cultural de Andalucía que está involuntariamente sumergido»

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

La Compañía de Arcabuceros de Úbeda, que junto al desarrollo de actividades de recreación histórica también tiene entre sus fines fundacionales la defensa del patrimonio, visitó el pasado domingo el Puente Ariza para reivindicar su conservación ahora que por los efectos de la sequía emerge sobre las aguas del Giribaile y se puede constatar su estado de deterioro.

Los integrantes del colectivo lo hicieron luciendo los ropajes y demás complementos que reproducen los de la época que representan, recreando el control del paso por el puente llevado a cabo por alguaciles del Concejo de Úbeda, que allá por 1560 solían ser arcabuceros veteranos. Un control que existió por la importancia del paso de mercancías y personas a través de esta monumental estructura de piedra diseñada por Andrés de Vandelvira que unía Andalucía con el Levante a través del Condado.

Junto a ello, se dio lectura a un manifiesto con el que alertaron del peligro de desaparición de «uno de los ejemplares más importantes de su género del patrimonio artístico español del siglo XVI». «El Puente Ariza no es un simple puente, construido según el proyecto del arquitecto y maestro de cantería Andrés de Vandelvira, autor también de la catedral de Jaén, y financiado por el obispo de Jaén, Diego de los Cobos y Molina; es el único Bien Cultural de Andalucía que está involuntariamente sumergido», aseguraron.

Recordaron igualmente que en 1997 el Ministerio de Medio Ambiente aprobó el proyecto de su traslado, piedra a piedra, con un presupuesto de 800 millones de pesetas, más de 4,8 millones de euros, en lo que se anunció como su salvación. Se proyectó llevarlo hasta un emplazamiento cercano a Úbeda, para uso peatonal, tomando como antecedentes el desmontaje y nuevo montaje del puente romano de Alconétar, en Cáceres, que fue trasladado y puesto en valor. Pero nada se ha vuelto a saber al respecto.

Por su inmenso valor patrimonial y por la degradación evidente causada por las aguas en su estructura, pidieron al Ayuntamiento de Úbeda «que defienda nuestro patrimonio y que no deje morir nuestra historia», pues su traslado y protección «no solo beneficiará a conservarlo sino que aumentará la oferta cultural y turística de la ciudad». «Si olvidamos el valor de nuestro pasado, no solo estamos perdiendo un trozo de nuestra memoria sino que estamos dejando morir el esfuerzo de nuestros antepasados», apostillaron.

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