Declaran nuevos testigos por la muerte de una mujer en Urgencias en Úbeda

Edificio de los juzgados de Úbeda, donde se instruye la causa, en una imagen de archivo. /IDEAL
Edificio de los juzgados de Úbeda, donde se instruye la causa, en una imagen de archivo. / IDEAL

Hay solicitados más testimonios sin que el juzgado haya decidido imputar delito alguno o archivar la causa

JUAN ESTEBAN POVEDAJAÉN

El juzgado de Úbeda tomó ayer declaración en calidad de testigos a las dos enfermeras que se ocupaban del triaje en las Urgencias del San Juan de la Cruz la tarde y la noche del 21 de diciembre pasado, cuando murió en el hospital una mujer de 64 años tras permanecer doce horas en una camilla sin recibir atención médica. Su señoría quería saber si aplicaron los protocolos de actuación exigidos en su puesto de trabajo. Las dos trabajadoras respondieron que no conocían dichos protocolos. De hecho, en esta investigación se le ha tomado ya declaración a una decena de empleados con distintas responsabilidades en el hospital (médicos, celadores, enfermeros, administrativos), y todos menos uno han asegurado desconocer los protocolos de actuación de su puesto, según aseguran fuentes cercanas al caso. El único que conocía los protocolos (recogidos en un voluminoso documento) es quien era director gerente, Antonio Resola, que explicó que todos los empleados debían estar informados de estos protocolos en la parte que les afecta para su trabajo.

La instrucción del caso cumple ya diez meses sin que de momento haya ninguna persona en situación de investigado (lo que antes se conocía como imputado). Pero sin que se haya decretado tampoco el archivo. Y hay más pruebas solicitadas.

La familia de la mujer fallecida, una ciudadana rumana que vivía en una residencia de Quesada, ha pedido que presten declaración también la doctora que firmó el alta 'por fuga' de la anciana y el celador que la informó de que la mujer no estaba en la sala de espera ni respondía a las llamadas, cuando estaba agonizando en una camilla sin que nadie lo advirtiese. El juzgado aún no se ha pronunciado.

Tras la muerte de Aurelia D., de 64 años, el 21 de diciembre pasado, el juzgado abrió diligencias y la Policía Nacional inició una investigación. Con los primeros datos recabados, el juzgado archivó provisionalmente las actuaciones. Sin embargo posteriormente se dictó auto de reapertura. En la causa consta como denunciante el hijo de la fallecida, una mujer de origen rumano que llegó al hospital desde una residencia de mayores de Quesada.

Desde Quesada

Poco después de la reapertura, el juzgado citó como testigo al director gerente, Antonio Resola, y a otros responsables del hospital. Resola ya dio explicaciones públicas sobre lo ocurrido días después del suceso, desvelado por IDEAL. Informó de que la llegada a las Urgencias se produjo por derivación de un médico de familia de Quesada a las 14,13 horas y en seis minutos del 21 de diciembre, a las 14,19 ya se le había realizado la primera valoración. Se le asignó una consulta médica.

Hasta aquí consta que estuvo acompañada por la auxiliar que se desplazó desde la residencia de personas mayores de Quesada. Ni la acompañante se quedó con ella ni en ningún sitio quedó constancia de que fuera necesario activar el protocolo de acompañamiento y asistencia. Se la puso en una camilla y se la llevó a la sala de espera.

Esta mujer que acompañó a la anciana ya ha declarado en el procedimiento, indicando que a ella le dijeron que habían llamado por teléfono a un familiar. Así que se marchó de vuelta a Quesada en la misma ambulancia que las había traído a las dos. Consta sin embargo en el procedimiento un registro de llamadas que indica que el hijo de la paciente, supuestamente contactado, no recibió ningún aviso.

Una hora después del triaje se llamó a la mujer en varias ocasiones por megafonía, y la estuvieron buscando por diversas zonas, pero al no responder ni ser localizada se optó por «dar por cerrada la asistencia» al pensar que se había marchado, y se le dio el alta 'por fuga'.

La mujer estaba en la zona de camillas. ¿Cómo nadie se dio cuenta de que estaba allí hasta las tres de la madrugada? Resola indicó que en esa zona hay «cuatro o seis camillas». Pero además de los pacientes, «hay muchos familiares, no se ve una camilla sola, sino rodeada de gente». Así que nadie reparó en que en una de las camillas agonizaba una mujer. En un momento de la noche llegaron incluso a apagar las luces sin darse cuenta de que había una mujer.

El caso desató una formidable tormenta política, forzó una comparecencia en el Parlamento de dos consejeras del Gobierno Andaluz y provocó incluso un cambio en los protocolos de atención en Urgencias, con la implantación de pulseras de seguimiento a pacientes especialmente delicados o que acuden solos. La Junta admitió fallos de «coordinación e información».

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