Detenido el presunto autor del falso aviso de bomba que llevó a desalojar Carrefour Úbeda

El centro comercial acordonado el pasado día 29 de diciembre./JOSÉ SEVILLA
El centro comercial acordonado el pasado día 29 de diciembre. / JOSÉ SEVILLA

Se trata de un vecino del municipio y, además, antiguo trabajador del centro, de 46 años de edad

ALBERTO ROMÁNÚbeda

La Policía Nacional ha detenido a un vecino de Úbeda como presunto autor de una falsa llamada en la que, supuestamente, alertaba sobre la inminente explosión de un artefacto en el centro comercial Carrefour del municipio. Dicho aviso fue recibido en la sala operativa del 091 procedente de una cabina telefónica pública ubicada en las inmediaciones del centro de salud Virgen del Gavellar de la ciudad.

Una vez activado el protocolo de actuación para estos casos, agentes de la Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local, establecieron un cinturón de seguridad, ordenando el desalojo del centro ante la aparición de dos mochilas abandonadas, que luego resultaron ser de dos temporeros que hacían sus compras en el citado hipermercado y que las dejaron en un rincón para no tener que depositarlas en consigna.

Después de realizar diferentes pesquisas, los investigadores han identificado y detenido al presunto autor de la falsa llamada, un vecino del municipio y, además, antiguo trabajador del centro, de 46 años de edad.

Los hechos ocurrieron sobre las seis menos diez de la tarde del día 29 del pasado mes de diciembre, cuando se recibió una llamada anónima en la sala operativa del 091 en la que un individuo, en castellano aunque «con acento árabe», manifestó que iba a «volar por los aires al infiel francés», pidiendo que desalojaran el centro si no querían «lamentar cientos de muertos». «Alá es grande», dijo antes de colgar.

Ante la supuesta amenaza, de inmediato se activaron los protocolos específicos establecidos, dirigiéndose al centro comercial agentes de Seguridad Ciudadana, Policía Judicial e Información apoyados por dotaciones de Guardia Civil y Policía Local, estableciendo un cordón de seguridad, acordonando la zona y procediendo al cerramiento del aparcamiento, chequeando e inspeccionando los vehículos allí estacionados.

Paralelamente, con la ayuda de los vigilantes de seguridad y personal empleado del centro comercial, los agentes realizaron «de manera discreta una inspección por todas y cada una de las dependencias del mismo, con el fin de detectar algún paquete o persona sospechosa».

En dicha inspección, los agentes explicaron que encontraron dos mochilas, «aparentemente abandonadas en el suelo, que estaban en una de las puertas de acceso público». Ante este hallazgo y tras establecer el oportuno cierre de la zona, se ordenó a los responsables del centro que se comunicara, «creando la menor alarma posible, el desalojo inmediato, de forma ordenada, del establecimiento».

En el momento en el que se desalojaba el local, dos ciudadanos «subsaharianos» se acercaron a las mochilas con la intención de cogerlas, siendo rápidamente interceptados por los investigadores, manifestando éstos que eran de su propiedad y que las habían dejado «al no poder acceder al interior del establecimiento con ellas para realizar unas compras». Tras su identificación y comprobar que en su interior solo se encontraban efectos personales, se les permitió su salida.

Desde un cabina

Pasadas dos horas desde la recepción de la llamada y tras completar la inspección, tanto del establecimiento como de los vehículos que se encontraban en el aparcamiento, se comunicó a los responsables del centro que dejaran libres los accesos y se volviera a la normalidad, retirándose el cordón policial establecido.

Al mismo tiempo en el que se producía la intervención policial, la sala operativa del 091 informaba que la llamada telefónica de la falsa amenaza provenía de una cabina pública que se encontraba situada en una de las calles de la ciudad, junto al ambulatorio, desplazándose hasta el lugar agentes de Policía Científica con el objeto de «ser analizada y recopilar datos que, una vez estudiados, pudieran identificar al presunto autor» de la falsa alerta.

Una vez concluida la actuación policial en el centro comercial, los investigadores abrieron diferentes líneas de investigación «con el fin de esclarecer los hechos». Y tras establecer diferentes vigilancias, consultando también imágenes de cámaras de seguridad, los agentes le detuvieron. Una vez en Comisaría, «el arrestado reconoció haber realizado la falsa llamada de amenaza», tal y como explicó la Policía. «Se me fue la cabeza y solo quería gastar una broma», aseguró el detenido.

Los investigadores han realizado una estimación aproximada del daño económico producido al centro comercial, establecimientos interiores y cines, así como han hecho la valoración económica de los servicios públicos que se movilizaron de Policía Nacional, Guardia Civil, Bomberos y Servicios Sanitarios.

 

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