El 'Estudio gráfico del conjunto de San Lorenzo' de Baltasar Raya cobra forma de exposición

Vista de la exposición en San Lorenzo./ROMÁN
Vista de la exposición en San Lorenzo. / ROMÁN

Se puede visitar en la sacristía del emblemático templo ubetense recuperado para la cultura

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

El geómetra e investigador ubetense Baltasar Raya, realizó entre 2014 y 2016, de manera totalmente altruista, el trabajo titulado 'Estudio gráfico del conjunto de San Lorenzo' que la Fundación Huerta de San Antonio, responsable de la gestión y la recuperación del templo para la cultura, editó en forma de libro en 2017. Ahora ese minucioso estudio ha cobrado forma de exposición y se puede ver en la sacristía de la iglesia.

La obra, resultado de varios meses de trabajo, muestra un completo registro de cada uno de los rincones del templo, mediante exhaustivos dibujos a escala que incluyen planos del edificio así como alzado de la fachada y de sus dos monumentales portadas. A lo que se añaden, también, dibujos de sus nueve capillas interiores, con detenimiento en varios de sus detalles ornamentales.

Una capilla de Vandelvira

De este minucioso estudio gráfico ahora convertido en exposición deriva la hipótesis de Baltasar Raya de atribuir la autoría de una de las capillas de San Lorenzo, la conocida como del Santo Cristo del Pozo, al maestro Andrés de Vandelvira, o bien a alguien de su escuela. Para ello, se apoya en la observación de tres señales fundamentales: «la elegancia de sus formas por un lado; por otro, la disposición a distinta altura de los bastones que rellenan las acanaladuras de los fustes de las columnas, considerada una señal de autenticidad del maestro de Alcaraz, según el también arquitecto e historiador Chueca Goitia; y, finalmente, la inclusión de esculturas en los espacios arquitectónicos, como son las cabezas aladas y las figuras de la Fe y la Caridad», según suscribe el investigador ubetense.

La capilla del Santo Cristo del Pozo, situada frente a la portada principal de San Lorenzo, es la más lujosa y acabada del templo. Según el historiador José Manuel Almansa, en el momento de su construcción, en el sigo XVI, «se convirtió en un exitoso modelo a seguir para la construcción del resto de las capillas funerarias». También conocida como capilla del Prior Viejo, fue propiedad del cura Antón Rodríguez Baíllo, así como de otros familiares de este apellido por el que también era conocido el altar. Sin embargo, su última advocación se debe a la venerada imagen del Cristo del Consuelo, que se procesionaba anualmente el 14 de septiembre por el barrio de San Lorenzo.

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