Fallece María Molero Villar, alma del proyecto oleícola Cortijo Spiritu_Santo

María Molero Villar en la finca de Cortijo Spiritu_Santo.
María Molero Villar en la finca de Cortijo Spiritu_Santo.

Mujer valiente, incansable, innovadora y pionera, abrió más de un camino que hoy recorren más cómodamente muchos otros

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

Consternación en el sector oleícola de la provincia de Jaén y en otros ámbitos afines, como el de la gastronomía y la restauración, por el fallecimiento de María Molero Villar, joven empresaria que puso en marcha el proyecto Cortijo Spiritu_Santo junto a su esposo Juan Molina. Murió a mediodía de este jueves debido a las graves lesiones que le produjo el pasado martes un accidente sufrido en el recinto de la propia almazara. Se le vino encima una puerta de grandes dimensiones. Y tras muchas horas hospitalizada en la UCI fue imposible evitar el fatal desenlace.

María Molero Villar fue una mujer luchadora y emprendedora que, con grandes dosis de esfuerzo, supo sacar adelante su proyecto vital y empresarial, porque ambas cosas, vida y trabajo, siempre fueron unidas para ella. Natural de Torreperogil, aunque desde siempre muy vinculada a Úbeda, emplazó Cortijo Spiritu_Santo entre ambas localidades, en el término municipal ubetense. Y también entre Torreperogil y Úbeda fijó el domicilio de su familia.

María y Juan, o Juan y María, que en lo vital y en lo laboral eran inseparables, hicieron del aceite de oliva virgen extra su bandera. Y con él fueron juntos hasta donde fue necesario con la seguridad que les daba su firme apuesta y compromiso por la calidad y lo bien hecho. Así lo demuestran numerosos premios y reconocimientos recibidos, al igual que la presencia de su conocido producto en todo restaurante que se precie.

En torno a ese oro líquido de tonos verdosos y sabor espectacular, vestido además de diseño, porque desde el principio entendieron que el continente era tan importante como el contenido, María y Juan, o Juan y María, fueron tejiendo su filosofía de vida y de trabajo y fueron consiguiendo clientes que siempre acababan convirtiéndose en amigos. Y en la almazara y la finca pusieron en marcha un proyecto de oleoturismo combinado con alojamiento rural. También echaron a andar la original iniciativa 'apadrina un olivo'. Llegaron así a ser el referente de calidad y buenas prácticas que es hoy en día todo lo que significa Cortijo Spíritu_Santo.

María Molero fue una mujer valiente, incansable, innovadora, trabajadora, pionera… Abrió más de un camino que hoy pueden recorrer más cómodamente muchos otros. Le tocó hacerlo y no se amedrentó, al contrario, apostó por ello. Se ganó a pulso su puesto destacado en el sector y la consideración de sus compañeros, algo nada fácil cuando, al fin y al cabo, se acaba compitiendo en el mercado. Y todo ello lo hizo casi sin hacer ruido, de una manera modesta y honesta, como era ella.

A María le sobraban ideas pero le faltaba tiempo. Un tiempo que, desgraciadamente, la vida no ha querido concederle. Detrás de sí deja todo lo sembrado en Cortijo Spiritu_Santo junto a su inseparable Juan. Y, sobre todo, deja el mejor fruto cosechado por ambos, sus tres hijos.

El velatorio se lleva a cabo en el tanatorio municipal de Torreperogil, localidad donde tendrá lugar el entierro este viernes, 14 de julio, a las siete de la tarde en la Ermita de la Virgen. Descanse en paz.

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