Fanfarrias al olivar desde el adarve de la iglesia de San Lorenzo

Trombonistas jiennenses en el adarve de San Lorenzo./ROMÁN
Trombonistas jiennenses en el adarve de San Lorenzo. / ROMÁN

La Asociación de Trombonistas Jiennenses celebró en Úbeda la sexta edición de su encuentro

ALBERTO ROMÁNÚbeda

Una oda musical al olivar. Frente a las impresionantes vistas de miles de olivos a los pies de Mágina en el valle del Guadalquivir que se aprecia desde los cerros de Úbeda, una quincena de trombonistas de la provincia junto a dos maestros de este instrumento invitados, dedicaron en la tarde del sábado una fanfarria al mar de olivos desde el privilegiado mirador que supone el adarve de la iglesia de San Lorenzo, ese espacio ubetense recuperado para la cultura por la Fundación Huerta de San Antonio.

Corrió a cargo de la Asociación de Trombonistas Jiennenses antes del concierto ofrecido en el interior del templo para clausurar su sexto encuentro celebrado durante el viernes y el sábado en Úbeda. Una fanfarria es una pieza musical corta y de gran brillantez, interpretada por instrumentos de viento metal, que se utiliza con fines ceremoniales para expresar majestuosidad. Y esa fue la intención: rendir homenaje a un paisaje y a todo el trabajo y las personas que lo han hecho posible.

En total fueron cuatro piezas musicales, que el público pudo escuchar desde abajo, desde la Ronda Antonio Muñoz Molina. Una experiencia, cuando menos, fuera de lo común. Y después, los presentes entraron en San Lorenzo para disfrutar del recital que puso el broche de oro a este encuentro del colectivo con algunas de las mejores composiciones para trombón.

Durante dos intensos días y utilizando las instalaciones del Conservatorio Profesional de Música 'María de Molina' de Úbeda, los participantes en esta iniciativa asistieron a clases magistrales, ensayos, charlas y presentaciones en las que, como invitados de excepción, aportando sus experiencias y conocimientos, estuvieron Gregorio Sánchez Alcalá, trombón bajo en la Orquesta Filarmónica de Málaga, y Alberto Urretxo, trombón solista de la Orquesta Sinfónica de Bilbao.

El balance de esta sexta edición del encuentro de trombonistas fue de lo más positivo, pues los inscritos no sólo aprendieron sino que además disfrutaron de muy buenos momentos de convivencia entre compañeros.

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