La gran noche de los adoradores de Queen

Una escena de 'We love Queen'./ROMÁN
Una escena de 'We love Queen'. / ROMÁN

La Muestra de Teatro de Otoño incluyó el exitoso espectáculo de Barabu-Extresound e Yllana que rinde tributo a la inmortal banda de rock

ALBERTO ROMÁNÚbeda

Varios cientos de personas se reunieron en la noche del viernes en Úbeda para recordar a una de las bandas de rock más grandes de todos los tiempos y para escuchar, corear e incluso bailar algunas de sus canciones más emblemáticas, convertidas en auténticos himnos. El teatro de Safa se convirtió así durante dos horas en una especie de templo para los adoradores de Queen donde, en perfecta comunión, se rindió tributo al grupo liderado por Freddie Mercury para demostrar que su música ha trascendido los límites del espacio y el tiempo, pues ha llegado a todos los rincones del planeta y sigue muy vigente.

'We love Queen' es el título de este espectáculo concebido a modo de ceremonia y planteado como concierto teatralizado que llegó de la mano de Barabu-Extresound desde la producción e Yllana desde la dirección. Una propuesta enmarcada en la vigesimocuarta edición de la Muestra de Teatro de Otoño, que desde el pasado 29 de septiembre ofrece representaciones todos los fines de semana hasta el próximo 24 de noviembre, contando con algunas de las figuras de la escena, las obras y las compañías más destacadas del momento.

El espectáculo va mucho más allá de un tributo clásico, de los que tanto proliferan ahora y no siempre con gusto y honradez, pues lo musical se complementa con partes teatrales, cómicas y participativas, todo lo cual hace pasar al público una fantástica velada frente a un decorado que simula una iglesia. Es cierto que quien acude suele ir de casa convertido al dogma de Queen, pero eso no resta mérito a que todo el público salga de la sala con subidón y ganas de seguir la fiesta.

La música es en directo (salvo ciertos detalles) y eso se agradece, los tres músicos participantes (bajo, guitarra y batería) bordan el repertorio, el montaje de luz y sonido está a a la altura de un buen concierto de rock y un cuerpo de baile integrado por seis personas aporta vistosidad y energía. La parte de Freddie la asumen dos personas, Enrique Sequero, todo un veterano de los musicales en este país, y el intérprete Manuel Bartolí, por cierto, de ascendencia jiennense. Afortunadamente ninguno intenta imitar al cantante británico, sólo recordar sus canciones, que consiguen llevarse a su terreno, aunque quizá con algún 'gritito' de sobra.

El primero hace las veces de maestro de ceremonias, de fundador de esta iglesia de adoradores de Queen. Y el segundo viene a ser una especie de elegido entre la feligresía para encarnar a Mercury. Ambos simbolizan la unión de distintas generaciones en torno a la música del grupo.

Las canciones más emblemáticas de Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon sirven de hilo conductor a una trama casi inexistente por innecesaria, salvo por los momentos en los que los dos protagonistas evocan recuerdos o curiosidades sobre la banda. Suenan así la iniciática 'We will rock you', 'I want to break free' con fugaz presencia de minifalda y aspiradora incluida, 'Another one bites the dust' que sirve de excusa para dar una clase de baile a los presentes, la estremecedora 'Innuendo' que acaba fusionada con 'Who wants to live forever' o la genial 'Bohemian Rhapsody'. Tampoco faltan 'Don't stop me now' o 'The show must go on' que, curiosamente, Freddie Mercury nunca llegó a cantar en directo, según se explicó durante el espectáculo. Y la despedida llega con 'We are the champions' en una apoteosis final de baos en alto, aplausos y público puesto en pie.

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