El grupo artístico Nagareboshi intenta desvelar 'El secreto de las piedras' en San Lorenzo

Inauguración de la exposición./ROMÁN
Inauguración de la exposición. / ROMÁN

Una exposición muestra el resultado de la residencia artística desarrollada durante un mes por estos seis creadores de diversa procedencia y especialidad

ALBERTO ROMÁNÚbeda

La iglesia de San Lorenzo de Úbeda, ese espacio recuperado para la cultura por la Fundación Huerta de San Antonio, acoge en estos días las últimas obras de Nagareboshi, grupo artístico que nació en 2017 y está formado por seis creadores de diversa procedencia y especialidad artística. Se trata de Shige Fujishiro, Gela Straube, Glòria Ortega, Jose Ferrer, Narso Vera y la ubetense afincada desde hace años en Hannover (Alemania) Pepa Salas, quienes han estado durante un mes realizando una residencia artística en el emblemático templo, donde han dado rienda suelta a su imaginación y se han dejado impregnar por el entorno a la hora de desarrollar su proyecto común, denominado 'El secreto de las piedras'.

Oriundos de Japón, Hannover, Barcelona, Castellón y Úbeda, todos experimentan con las instalaciones, la performance, la escultura, la fotografía o la pintura, entre otras disciplinas. La afinidad y compenetración entre ellos da lugar a interesantes trabajos, como el propuesto a la Fundación Huerta de San Antonio con el que optaron a la beca de residencia que la entidad otorga de forma anual a iniciativas creadoras en el marco de la iglesia de San Lorenzo y cuyo resultado se puede ver ahora.

Nagareboshi significa 'estrella fugaz' en japonés, un astro con luz propia que surge y desaparece en un instante propicio para formular un deseo. En este caso el deseo de sus cinco componentes era materializar sus creaciones artísticas en el novedoso proyecto 'El secreto de las piedras'.

Con él recuerdan que la piedra es un elemento omnipresente en la ciudad renacentista de Úbeda, declarada Patrimonio de la Humanidad. Está presente en la muralla que abraza su casco antiguo, en la noble fachada de los palacios, en las esbeltas torres y campanarios de sus templos. Así, las piedras son testigos mudos de los aconteceres de la historia y del paso del tiempo. Son duras y resistentes pero, al mismo tiempo, moldeables bajo la acción de la lluvia o del viento, cambiantes sus tonalidades con el sol, con el polvo y el hollín del fuego…

Pero las piedras no solo están presentes en la arquitectura, también en la escultura, en el Land Art o en la litografía. Están en estrecho vínculo con la naturaleza, y también son metáfora de juegos infantiles, como es la rayuela o el tejo, son alegoría del más allá en forma de dólmenes, pirámides y mausoleos. Simbolizan el castigo en las lapidaciones o emparedamientos, pero también son mágicas, piedras preciosas y medicinales que conectan con lo sagrado y traen mensajes del insondable Universo como ocurre con los meteoritos.

Las piedras encierran, por tanto, gran cantidad de apasionantes secretos. Para desvelar sus enigmas solo hay que escucharlas, y esto es lo que han hecho durante un mes los cinco artistas que componen el grupo Nagareboshi con su proyecto. La versatilidad de dicho grupo propicia que cada uno de sus componentes descubra distintos 'secretos', a los que han dado forma artística también de una manera original y diferente, aunque todos, eso sí, bajo el prisma común e inspirador de la iglesia de San Lorenzo.

La experiencia fue muy positiva y enriquecedora, según reconocieron los miembros de Nagareboshi durante la inauguración de la exposición, y no solo durante las muchas horas de trabajo en el templo o en la casa de la Fundación Huerta de San Antonio, sino también en los momentos compartidos con los habitantes del entorno o en las visitas realizadas a diferentes espacios. Todo ello influyó, de una manera u otra, en las creaciones interdisciplinares realizadas con técnicas tanto clásicas como vanguardistas.

Talleres

Durante el proceso creativo, los miembros de Nagareboshi quisieron hacer partícipes de su actividad a los usuarios del Taller Ocupacional de Úbeda, con los que desarrollaron talleres de pan de oro y de origami durante dos mañanas completas. Acostumbrados en su día a día a trabajar el esparto artesanal o la decoración de cerámica, estos alumnos, con capacidades diversas, estuvieron muy aplicados y aportaron así su granito de arena al proyecto.

Esta iniciativa ha sido organizada por la Fundación Huerta de San Antonio el colectivo Peor para el Sol, pues se incluyó además en la programación de las quintas Jornadas 'Sabina por aquí'. Y cuenta con la colaboración de la Obra Social La Caixa.

El grupo

Nagareboshi nació en septiembre del año pasado, durante la estancia de cinco becarios (Shige Fujishiro, Gela Straube, Pepe Ferrer Usó, Narso Vera Ríos y Pepa Salas Vilar) en el Centre d'Art La Rectoría, en un pueblo catalán, Sant Pere de Vilamajor. Allí conocieron a Glòria Ortega Arimany, miembro del equipo directivo de la fundación de la beca. Proviniendo de distintos lugares, así como de distintas disciplinas artísticas, desde el inicio hubo una gran afinidad y compenetración entre todos los miembros a la hora de trabajar en equipo y convivir juntos. Po ello surgió la idea de trabajar en proyectos conjuntos.

Trabajo durante la residencia artística, taller con el Centro Ocupacional y una de las obras expuestas. / ROMÁN

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