La historia del siglo XX en las memorias de un hombre sencillo

Luis Juan Hurtado tiene 92 años./ROMÁN
Luis Juan Hurtado tiene 92 años. / ROMÁN

El libro de Luis Juan Hurtado, prologado por Antonio Muñoz Molina, abre una colección dedicada a recuperar la historia oral de Úbeda que promueve la Fundación Huerta de San Antonio

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

El libro titulado 'Como la vida misma', del que es autor el ubetense Luis Juan Hurtado, sirve a la Fundación Huerta de San Antonio para iniciar una nueva andadura editorial que tiene mucho que ver con su proyecto de recuperación para la cultura de la iglesia de San Lorenzo, el cual lleva aparejado también bastante de recuperación de la memoria o de los oficios. Se trata de la primera publicación de una colección denominada 'Juancaballos de Narrativa' que está dedicada a recuperar la historia oral de Úbeda.

'Como la vida misma' es una obra autobiográfica de alrededor de quinientas páginas donde el autor, ahora nonagenario, nos cuenta su vida en primera persona. El resultado es un emocionante relato en el que se refleja la historia cotidiana del siglo XX al completo, elaborado desde la perspectiva de alguien sencillo y honesto que pertenece a la clase trabajadora, y con una espléndida lucidez.

En el prólogo de este volumen, el escritor Antonio Muñoz Molina hace una crítica feroz de la Historia con mayúscula, la de los grandes fastos y personajes, y denuncia, como una grave injusticia, la omisión en ella de la gente pobre y humilde, por haberles negado el acceso a la educación y al conocimiento y, por tanto, el derecho a existir y a entrar en esa Historia. «¿Cuántos libros hay que cuenten la vida real, entera, desde la niñez hasta la jubilación, de un español de clase trabajadora? ¿Cuántos Luis Juan Hurtado han vivido experiencias memorables, trabajado con honradez y tesón, observado el mundo, desde la perspectiva del que está abajo?», se pregunta Muñoz Molina.

17 años de trabajo

Luis Juan Hurtado comenzó a escribir sus memorias en el año 2000, con setenta y cuatro años de edad. Sorprende la fluidez de su expresión en el texto así como un dominio innato del tiempo narrativo. Tampoco deja indiferente su prodigiosa memoria para fijar fechas, alias y nombres de personas, lugares, hechos y acontecimientos, de organismos e instituciones…, lo que aporta un plus de excelente documentación al texto.

Pero si hay algo que atrapa al lector son las intensas emociones que despierta la lectura de unos hechos que no son otra cosa que su propia vida, contada con inocente franqueza, y con la que resulta muy fácil identificarse, pues en la mente del lector se perfilan recuerdos, imágenes, historias y personajes similares de su propio acervo familiar, o de otros, pero todos compartiendo las mismas experiencias vitales en un tiempo no tan lejano.

«Hay en todo esto un tirón personal -confiesa Muñoz Molina-, porque alude a lo más hondo de lo que yo soy, al lugar y la gente de donde vengo». Y añade: «Luis Juan Hurtado conoció de niño a mi padre y a la familia de mi padre, y la vida que ha tenido, la que ha sabido contar, se parece mucho a la de mi padre, a la de mis tíos, a la de toda la gente de aquella clase de campesinos y hortelanos…».

Luis Juan Hurtado nace en Úbeda en el año 1926 en el seno de una familia de hortelanos con escasos recursos económicos. Su vida es una lucha constante contra las adversidades, algo habitual para alguien de clase humilde y con ideas de izquierda. El período traumático de la Guerra Civil lo vive muy de cerca, así como la posguerra, en el bando de los perdedores. El hambre y la miseria lo impulsan, como a muchos otros de su generación, a emigrar a Madrid donde ejerce de buscavidas hasta conseguir una plaza de ordenanza en Santana. Conoce las chabolas y el surgimiento de los barrios obreros de la capital, así como el ambiente convulso de la transición española. Sin embargo, tras su jubilación y después de veinticuatro años en Madrid, decide regresar a su pueblo natal: Úbeda. Aquí reside desde entonces, en la zona norte de la ciudad, de cuyo proceso de urbanización también fue testigo de excepción, y en la calle que él mismo bautizó como Miguel Hernández.

Dos partes

El libro de memorias 'Como la vida misma' está estructurado en dos partes de alrededor de cincuenta capítulos cada una. La inflexión la marca el momento en que Luis Juan decide emigrar a Madrid. En la primera mitad, el autor desgrana sus recuerdos de infancia y juventud en Úbeda, las casas y patios de vecinos en los barrios más humildes al sur de la ciudad, los oficios y las gentes de su clase social. Su padre es una persona pública, pues además de hortelano es concejal socialista en el Ayuntamiento de la II República y también presidente de la Comisión de Agricultura, encargada de colocar a jornaleros en paro en los cortijos de los grandes terratenientes. Por eso, nuestro protagonista vive con especial angustia el estallido de la Guerra Civil, con miles de evacuados repartidos por la ciudad, cambio de domicilio en la mansión de los Saro, llamadas a filas, instrucción y luchas en el frente. Multitud de sucesos vividos con angustia, asaltos a conventos y ajustes de cuentas. Aunque la posguerra es aún más dolorosa, sobre todo si toca en el bando de los perdedores, con su padre condenado a muerte, iniciando un terrible periplo por las cárceles y presidios españoles.

Pero la vida sigue, aunque penda siempre de un hilo y se instale en ella el miedo y el recelo constante. Por eso, Luis Juan sueña con ser músico, siente pasión por el cine y se enamora con las canciones de Antonio Machín mientras hace la mili en uno de los peores destinos posibles como hijo de rojo que es. Y continúan los trabajos de supervivencia, de campesino sin tierra y de vaquero, que son agotadores. Y él, que ya es padre de familia, con dos niños pequeños, se desespera por encontrarles un porvenir.

La segunda parte de las memorias de Luis Juan, 'Como la vida misma', corresponde a su experiencia madrileña. La de tantos emigrantes que en los años sesenta marcharon a tantos destinos con un futuro más que incierto. La búsqueda de trabajo y de vivienda, el surgir de los barrios obreros en la capital donde se aglutinan en bloques de pisos, construidos a toda prisa, vecinos y personas con historias de vida similares. Finalmente, un trabajo estable en Santana, entonces una de las mayores empresas del país, con una estricta jerarquía de cargos, jefes, departamentos y subdepartamentos, pero que le permite a Luis Juan disfrutar por primera vez de las vacaciones y permitirse el lujo de viajar a Londres o a Rumanía con la capacidad de asombro de un niño.

En Madrid, en estos momentos, se respira incertidumbre y agitación social. El atentado de Carrero Blanco sucede a poca distancia de su trabajo, hay huelgas y manifestaciones que no cesan con la esperada muerte de Franco. La transición la vive Luis Juan con el miedo por sus hijos, que comienzan también a tomar partido, y que desemboca en el golpe de estado del 23F. Todo esto sucede mientras atiende las enfermedades propias de sus mayores y las de amigos a los que la vida les ha ido desgastando. Hasta que decide prejubilarse con sesenta y dos años, después de prestar servicio algo más de veintidós en Santana, y regresar a su ciudad natal. Todo un largo periplo la vida de Luis Juan, desgranada a través de sus memorias a las que pone punto y final con una turbadora frase: «y uno sigue preguntándose, a veces, si mereció la pena».

Rescatar la memoria

La autobiografía de Luis Juan Hurtado ha visto la luz en formato de libro gracias a la Fundación Huerta de San Antonio, que se ha encargado de su edición, cumpliendo así con otro de sus objetivos que es el de rescatar y preservar la memoria popular de la ciudad. La presentación tendrá lugar el domingo 17 de diciembre, a las doce y media en la iglesia de San Lorenzo.

Los ejemplares del libro 'Como la vida misma' saldrán a la venta a un precio de 25 euros, aunque es posible hacer una reserva previa, ya que la edición es limitada. Si se opta por esta vía, con cada compra se entregará de regalo un ejemplar de 'La puerta de la infamia', de Antonio Muñoz Molina, libro valorado en 16 euros y editado también por la fundación.

Antonio Muñoz Molina y Luis Juan Hurtado, el autor de las memorias en 1952 junto a un grupo de amigos en Úbeda y una imagen actual del ubetense. / ROMÁN

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