Las historias de quien vivió en primera persona la revolución del flamenco

Ricardo Pachón posa con un cuadro de Camarón realizado por el ubetense Damián Martínez Guijarro./ROMÁN
Ricardo Pachón posa con un cuadro de Camarón realizado por el ubetense Damián Martínez Guijarro. / ROMÁN

El productor Ricardo Pachón ofreció una magnífica charla en Úbeda enmarcada en el Festival Flamencos y Mestizos

ALBERTO ROMÁNÚbeda

Pese a que entendieron la música de distinta manera, nombres como Smash, Camarón, Veneno, Lole y Manuel, Pata Negra, Silvio o Tabletom, tienen muchas cosas en común: una época en la que todo era (o parecía) nuevo, la libertad con la que pudieron crear, la fusión de estilos, la apuesta de la industria por propuestas novedosas, un reconocimiento bastante posterior confirmando que se adelantaron a su tiempo, su consiguiente transformación en figuras de culto porque duraron poco… Aunque es un nombre, un productor, un buen tío, el que verdaderamente hace de nexo de unión entre todos estos artistas: Ricardo Pachón.

Algunos de los mejores discos de la historia musical española fueron posibles gracias a su intervención. Y no solo por su labor en la producción, sino también porque lo mismo daba cobijo a Camarón en su piso de Madrid, que iba en busca de Raimundo Amador cuando su madre estaba preocupada por sus 'malas juntas'; o llevaba en su coche a Manuel Molina a una boda, o lograba poner paz en el estudio, desalojando a mujeres y niños, para poder grabar lo que hoy son auténticos hitos.

De todo ello y mucho más habló Ricardo Pachón en Úbeda, en una de las salas de San Lorenzo, ese espacio recuperado para la cultura por la Fundación Huerta de San Antonio. Ocurrió gracias a los 'Encuentros flamencos' programados en el marco del Festival Flamencos y Mestizos por el músico y productor ubetense Paco Ortega, quien también se unió a la charla como amigo, compañero y conocedor de muchas de las historias y anécdotas allí narradas por el invitado.

Fue todo un lujo escuchar en propia voz de Ricardo Pachón, y en primera persona, historias como la formación de Smash, padres del denominado rock andaluz, y la grabación de su mítico 'El garrotín'; o cómo convencieron al guitarrista Manuel Molina para que se incorporara al proyecto a cambio librarle del servicio militar. También contó cómo se gestó 'La leyenda del tiempo' cuando Camarón «ya lo había hecho todo y quería cambiar de discográfica, productor y estilo», pariendo un disco que supuso un antes y un después para él y para la música de raíz andaluza, pese a no gustar a los flamencos ortodoxos, quienes devolvían los discos en las tiendas. Y de la misma forma habló de Lole y Manuel o del origen de Veneno y Pata Negra, con las consiguientes aventuras y desventuras de Kiko Veneno y los hermanos Raimundo y Rafael Amador.

Cada historia hizo surgir mil y una anécdotas servidas tras mezclar en una coctelera formas de entender la vida, nuevos aires de libertad, éxito nada premeditado, talento, drogas y alcohol. Con esas trazas, la charla resultó de lo más entretenida, también por la proyección de imágenes y vídeos de los artistas aludidos. Los presentes podían haber seguido escuchándolo durante horas.

Un referente

Ricardo Pachón dejó atrás sus estudios de Derecho y su trabajo en la Diputación de Sevilla para dedicar su vida al flamenco, siendo en muchos casos coprotagonista de hitos que, pasado el tiempo, han resultado decisivos para la historia de este arte. Contó que un disco de Sabicas con Joe Beck, en el que la guitarra del maestro sonaba junto a guitarra eléctrica y batería, fue el que le hizo ver el potencial de la fusión del flamenco con otros estilo.

Siempre se preocupó de la música, no del dinero. Y quiso dar dignidad a quienes participaban en sus proyectos. Al respecto, y como curiosidad, narró que fue el primero en pagar a los palmeros como músicos. Aunque si por algo merece reconocimiento este sevillano, es porque logró ser una suerte de traductor en la 'torre de Babel' en la que se movía: fue capaz de que se entendieran gitanos, punkis, gachós, jipis… todo en favor de la creación, de la música.

Posee una de las mejores (si no la mejor y más valiosa) fonotecas de la historia del flamenco, con grabaciones inéditas, algunas muy antiguas, que ayudarían a profundizar en los orígenes y evolución de este arte. Un archivo que sigue cambiando de formato, buscando el más adecuado e imperecedero, aunque a sus 81 años reconoció que quiere ir cerrando el proyecto. Porque no encuentra quién quiera hacerse cargo de este legado, según parece, valioso solo en lo sentimental. Porque el flamenco, pese a ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, «no le interesa a nadie», afirmó resignado. Ojalá, a diferencia de los muchos proyectos que lanzó al éxito, en esto ande equivocado.

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