Javier Ruibal se ganó en San Lorenzo la devoción de los fieles a la buena música

Javier Ruibal durante su concierto en Úbeda./ROMÁN
Javier Ruibal durante su concierto en Úbeda. / ROMÁN

Actuó dentro de las Jornadas 'Sabina por aquí' un día después del recital poético de Felipe Benítez Reyes

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

Gracias a las Jornadas 'Sabina por aquí', por la iglesia de San Lorenzo de Úbeda vienen pasando desde hace tres años y cuatro ediciones grandes cantautores que aceptan la invitación en base a su amistad con el ubetense universal que da nombre a la cita, o a la admiración por su obra, o a ambas cosas. Participan, como le gusta destacar a la organización, a cambio de «besos y abrazos», haciendo gala de su generosidad. Y además suelen llevarse en sus maletas los aplausos y el cariño de un público respetuoso que ha encontrado en San Lorenzo un templo recuperado para los devotos de la buena música, del talento y de las canciones que dicen cosas.

El último en vivir y hacer vivir la experiencia, porque aquí las cosas se disfrutan a partes iguales sobre el escenario y en el patio de butacas, fue Javier Ruibal, un indispensable para entender la canción de autor que se ha ganado por derecho el respeto del público y la profesión. Aunque lo suyo es mucho más: es poesía musicada, es una voz plagada de matices y registros, es una guitarra capaz de dejar una canción sin un mínimo silencio, es arte, gracia, sensibilidad y coherencia, oficio bien entendido…

Ante un público que le esperaba con ganas y que saboreó tranquilamente cada acorde y cada palabra, Ruibal desgranó un repertorio intimista, más centrado en los últimos tiempos que en repasar los discos que poco a poco le convirtieron en un músico grande que se disfruta en espacios pequeños. Las distancias cortas son muy importantes para sentir el pellizco.

Rememoró su relación con Sabina, su intercesión para que se abrieran algunas puertas, y regaló alguna anécdota. Aunque, sobre todo, a través de sus canciones contó historias de vida, de amor, de lugares, de libertad. Sonó también algún que otro tema inédito. Y el corazón se le encogió a más de uno cuando entonó 'A Morente', dedicada al recordado Enrique Morente.

Como agradecimiento, el colectivo Peor para el Sol, organizador de las jornadas sabineras, entregó a Javier Ruibal un 'Joaquinote', premio realizado por el taller Forja Tiznajo reproduciendo el logotipo del evento en base a un dibujo del propio Sabina. Lo recibió de manos de Juanjo Gordillo. Cabe añadir que para caldear el ambiente se contó con la actuación del cantautor ubetense Juanfra Cordero.

Felipe Benítez Reyes

Ruibal no fue el único gaditano que subió al escenario esa noche. Y es que, para introducir al del Puerto de Santa María se contó con el poeta Felipe Benítez Reyes, de Rota, quien hizo una presentación de lujo. «Hace música con todas las músicas», dijo en un momento de su intervención. El escritor protagonizó un día antes un recital de poesía enmarcado también en las Jornadas 'Sabina por aquí'. Se desarrolló en el patio trasero de los Honrados Viejos del Salvador, donde resonaron inspirados versos por voz de su autor, uno de los poetas españoles más destacados en la actualidad. Todo un lujo para los presentes. Como agradecimiento recibió un bombín sabinero realizado por Alfarería Tito..

Felipe Benítez Reyes con un bombín sabinero realizado en cerámica.
Felipe Benítez Reyes con un bombín sabinero realizado en cerámica. / ROMÁN

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