Juan José Santisteban Moya pronunció el Pregón del Costalero

Juan José Santisteban Moya durante su intervención./ROMÁN
Juan José Santisteban Moya durante su intervención. / ROMÁN

Aunque centró su discurso en momentos concretos de la Semana Santa, hizo un llamamiento para que el cofrade lo sea durante todo el año

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

El Teatro Ideal Cinema acogió la vigésimo sexta edición del Pregón del Costalero, un acto organizado cada cuaresma por la Hermandad de Costaleros del Santísimo Cristo de la Pasión de Úbeda. Fue pronunciado por Juan José Santisteban Moya, quien transmitió a los presentes el sentir, la experiencia y el conocimiento que sobre la Semana Santa tienen aquellos hombres y mujeres que ocupan un lugar debajo de las imágenes cofrades ubetenses.

De su presentación se encargó un amigo y hermano cofrade, Sebastián Francisco Doncel Cobo, quien recordó que, además de pertenecer a la Hermandad de Costaleros y a la Cofradía de la Noche Oscura, el protagonista de la noche desempeñó durante seis años el cargo de hermano mayor de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Humildad y Nuestra Señora de la Fe. Creció en esta cofradía, en la que fue costalero de la cuadrilla de la Virgen de la Fe desde sus inicios. Precisamente, desde el año 2001 se le puede ver como capataz de esta formación costalera. También sabe lo que es empujar un trono ya que tiene la ocasión de hacerlo desde hace años bajo Jesús Resucitado.

Santisteban Moya habló de sus vivencias en el mundo cofradiero, algunas más íntimas y personales y otras más colectivas en compañía de quienes estuvieron a su lado, familiares, amigos y hermanos cofrades. Y no sólo se refirió a los buenos momentos, también a los complicados, como los surgidos por las inclemencias meteorológicas. Aunque, tal y como dejó de manifiesto, siempre mereció la pena estar ahí y arrimar el hombro.

Especialmente aludió a sus experiencias en la cofradía de la Humildad, que curiosamente tuvo la primera cuadrilla de costaleras bajo la Virgen de la Fe, según remarcó. Aunque no olvidó reservar sendos apartados a la Noche Oscura y a la Hermandad de Costaleros. Todo ello lo acompañó de imágenes alusivas que se fueron proyectando en una pantalla situada al fondo del escenario, instantáneas en muchos casos bastante curiosas. Y el clima se completó con música cofrade sonando de fondo y olor a incienso.

Aunque centró su discurso en momentos concretos de la Semana Santa, hizo un llamamiento para que el cofrade lo sea durante todo el año, trabajando por su hermandad y por los demás, apoyando cualquier causa justa que se le ponga por delante y viviendo intensamente en base a su fe y sus creencias. Y ensalzó la figura del costalero, asegurando que lo que le mueve y lo que siente es difícil de entender por quien no ha vivido esa experiencia.

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