Un Jueves Santo de procesión en procesión

Cristo de la Buena Muerte./ROMÁN
Cristo de la Buena Muerte. / ROMÁN

Desfilaron por las calles ubetenses las cofradías de la Oración en el Huerto, la Columna, la Humildad, el Cristo de la Buena Muerte y la Sentencia

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

Con la llegada del Jueves Santo, acompañado además por un tiempo agradable, aunque con algo de frío cuando se fue el Sol, se multiplicó el número de personas dispuestas a disfrutar de las diferentes procesiones y de todo lo que ofrece Úbeda a nivel turístico, gastronómico y cultural. Fue un jornada intensa que se vivió en la calle desde la mañana a la noche, en la que se desarrollaron cinco desfiles (uno matinal, dos de tarde y dos nocturnos) que hicieron que la multitud se fuera moviendo en base a los itinerarios de las distintas hermandades y a sus horarios de entrada y salida. Y entre medias, bares, restaurantes y cafeterías fueron los lugares idóneos para reponer fuerzas y dar una tregua a los pies.

A las once y media de la mañana hacía su salida desde la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares la cofradía de Nuestro Señor de la Oración en el Huerto y Nuestra Señora de la Esperanza. Una hermandad que este año celebra su 75 aniversario y que ha sabido guardar las tradicionales formas de procesionar en Úbeda.

El grupo escultórico y la imagen de la Virgen son de Federico Coullaut Valera, siendo los pasos de Alfredo Lerga Victoria. El palio es de Angulo de Lucena y los bordados están en ejecución. Abrieron el desfile las cornetas y tambores de la banda de cabecera, que fue seguida por numerosos hermanos, incluyendo muchas mujeres vestidas de mantilla, más de sesenta, acompañando a la Virgen de la Esperanza. El itinerario discurrió por el casco histórico y la zona centro de la ciudad Patrimonio de la Humanidad, generando muy bellas estampas ante los edificios monumentales.

Terminó el desfile pasado el mediodía en el mismo templo desde el que partió, donde los titulares quedaron a la espera de volver a salir esta noche en la Procesión General acompañando al Santo Entierro, si el tiempo lo permite.

Desde San Isidoro

A las cinco y media de la tarde le tocó el turno a la cofradía de Nuestro Señor en la Columna y María Santísima de la Caridad, que volvió a congregar a una multitud de personas en el claro de San Isidoro para contemplar su salida. Una vez que llegó la banda y el guión, ya no cabía ni un alfiler. La emoción fue patente cuando se abrieron las puertas y, de entre una gran humareda de incienso, surgió la talla del Cristo. Así viene ocurriendo desde hace tres cuartos de siglo.

El titular de esta cofradía fue la primera imagen que llegó a la ciudad de Francisco Palma Burgos, autor igualmente de los sayones que le acompañan y de la Virgen así como de los dos tronos. Unos metros más adelante el paso desfilaba ante el busto que la ciudad dedicó al imaginero malagueño que tanto aportó a la Semana Santa ubetense y del que se conmemora este año el centenario de su nacimiento. Un ramo de flores depositado ante él dio cuenta de ello, así como la presencia en la presidencia de la procesión de su sobrino, el artista Esteban Pérez Palma.

El Cristo de la Columna, acompañado por su banda de cornetas y tambores, fue llevado sobre el hombro por más de cien portadores repartidos en doce varas, quienes debieron seguir muy atentos las indicaciones del capataz para iniciar el recorrido, todas ellas ajustadas al milímetro debido a las estrecheces que se dan en las calles que circundan el templo. No hubo problemas, pues son ya muchos años haciéndolo y además los ensayos resultan muy útiles.

Posteriormente cruzó la puerta del templo la Virgen de la Caridad, con palio de Manuel Seco Velasco, precedida por numerosas mantillas. La hermandad volvió a su templo pasadas las nueve de la noche.

Desde San Pablo

A las seis de la tarde hacía lo propio la Real Cofradía del Santísimo Cristo de la Humildad y Nuestra Señora de la Fe, en este caso partiendo desde la iglesia San Pablo. La imagen del titular es obra de Amadeo Ruiz Olmos, también autor de la Virgen. Respecto al trono del Cristo, es de Francisco Palma Burgos, y el de la titular mariana es de Paula Orfebres y presenta cuatro hornacinas en las que este año se han estrenado dos pequeñas tallas en madera de cedro pintadas al óleo representando a la Virgen de Guadalupe y a San Miguel, patrona y patrón de Úbeda. Han sido realizadas por las hermanas Moreno. Quedan otras dos hornacinas que se irán ocupando en próximos años.

Cofradías de la Oración en el Huerto y la Columna. / ROMÁN

Abrió el desfile la impresionante banda de soldados romanos de la cofradía, cuyos toques de tambores y trompetas son muy característicos, diferentes a los del resto de bandas. Esta centuria IX Hispana es uno de los mayores atractivos de la hermandad junto a los pretorianos que custodian el trono del ‘ecce homo’ y a los soldados asirios custodiando el trono de la Virgen. En todos los casos lucen unas vestimentas que reproducen los uniformes de la época. Siguen añadiéndose detalles a los mismos, también en los elementos que portan.

La procesión, en la que también participaron muchas mantillas, se encerró bien pasadas las nueve y media de la noche en el mismo templo desde el que partió. Esta cofradía ya ha superado el siglo de vida.

Desde San Miguel

En la recta final del Jueves Santo, a las diez de la noche y comenzando desde la iglesia de San Miguel de los padres Carmelitas Descalzos, hizo su salida la cofradía carmelitana de silencio del Cristo de la Buena Muerte, anunciando la crucifixión de Jesucristo por las calles del centro histórico en su habitual ambiente de reflexión, recogimiento y austeridad. En el arranque, que suele abarrotar de personas la pequeña plaza delantera del templo, se contó con la música del Coro Llama de Amor Viva.

Muy característico de esta hermandad es que la imagen va llevada a hombros, sin trono ni andas, por dos escuadras de cuatro cofrades que pueden así sentir el contacto directo con su titular. Es obra de Enrique Pariente Sanchís, algo que se desveló hace un par de años gracias a un minucioso trabajo de investigación que desarrolló el que fuera hermano mayor de la cofradía, Leonardo Tallada, y que publicó en forma de libro.

De esta procesión destaca también su banda, compuesta por timbales que rompen el silencio de la noche. Tras una parada en el convento de las Carmelitas Descalzas, religiosas que entonaron unos cánticos, el itinerario finalizó de nuevo en la iglesia de San Miguel a eso de las doce y media de la noche.

Desde Santa Teresa

Quedaba una cita más, la de la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Señor en Su Sentencia y María Santísima de las Penas. Procesionó a sus titulares partir de las once y desde Santa Teresa, obra de José Antonio Navarro Arteaga, el Cristo y el resto de imágenes del paso de misterio, y Francisco Romero Zafra, la Virgen.

En la presidencia del desfile hubo una representación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, a la que se invitó a modo de reconocimiento por «su entrega al servicio de sus prójimos y su desvelo por la protección y seguridad de sus semejantes». Fue así dada la estrecha relación y vinculación que la hermandad ubetense tiene con esta sección de la Benemérita. No en vano, varios de sus miembros y mandos son hermanos de la cofradía y están bastante implicados en la misma. Es el caso del jefe del Grupo de Delitos contra las Personas de la UCO, el comandante Juan Jesús Reina, que recientemente emocionaba a todo el país narrando el triste desenlace del caso del pequeño Gabriel Cruz. Implicado junto a sus compañeros, en lo profesional pero también en lo humano, en otros casos como el del asesino de Pioz o el de Diana Quer, sus lágrimas por Gabriel fueron las de todos y sirvieron para humanizar a la Guardia Civil y a sus efectivos.

La Sentencia fue la primera hermandad que desfiló con dos tronos llevados por costaleros y tiene gran seguimiento su banda de cornetas y tambores María Santísima de las Penas. Respecto al itinerario, discurrió desde el barrio de San Pedro en la zona norte de la ciudad hasta el convento de Santa Clara en el casco histórico. Allí, ante las religiosas, se llevó a cabo la tradicional estación de penitencia para después regresar a la iglesia de Santa Teresa desde la que partió. Después, en la recta final, recortó un poco el itinerario ante la amenaza de lluvia.

Cofradías de la Humildad y la Sentencia. / ROMÁN
 

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