Juventud y oración en la noche del Martes Santo ubetense

El Cristo de la Noche Oscura saliendo desde la iglesia de San Juan Bautista./ROMÁN
El Cristo de la Noche Oscura saliendo desde la iglesia de San Juan Bautista. / ROMÁN

Procesionaron la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Madre y Señora de las Lágrimas y San Nicolás de Bari y la Cofradía Penitencial del Cristo de la Noche Oscura

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

Dos cofradías cumplieron con sus respectivos itinerarios procesionales en la noche del Martes Santo ubetense, que transcurrió tranquila al no haber amenaza de lluvia, aunque sí hizo algo de frío. Se trató de la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Madre y Señora de las Lágrimas y San Nicolás de Bari y la Cofradía Penitencial del Cristo de la Noche Oscura. Como es habitual, fue una jornada de contrastes pues, respectivamente, se mezclaron la devoción mariana y la sobriedad del vía crucis, aunque en ambos casos hubo protagonismo de la juventud y recogimiento.

A las nueve, desde la iglesia de la Santísima Trinidad, iniciaba su desfile la hermandad más joven de Úbeda, en el que fue su sexto paseo procesional tras su estreno hace ahora cinco años, una vez que fue erigida oficialmente como cofradía el 18 de enero de 2012. Sigue creciendo poco a poco, tanto en detalles y enseres como en guión.

Esta vez la principal novedad fue el estreno de las imágenes de San Juan Evangelista y Santa María Magdalena acompañando a la Virgen de las Lágrimas, dos nuevas tallas que fueron bendecidas recientemente, en la fiesta principal de la hermandad del tercer domingo de cuaresma, y que son obra del imaginero cordobés Alfonso Castellano Tamarit, quien ya realizó la escultura de la titular principal bendecida el 19 de mayo de 2012. De esta forma, se pudo ver en la calle la denominada 'sagrada conversación', con la Virgen mostrándose en duelo junto a las dos personas que estuvieron a su lado en el momento de la muerte de Cristo.

Nuestra Señora de las Lágrimas también estrenó una nueva saya de terciopelo bordada en oro fino y con diseño asimétrico, así como unos puños y un pañuelo que datan del siglo XIX, todo ello donado por hermanos de la cofradía. De la misma manera lució un nuevo puñal realizado por el mismo orfebre que hizo la corona.

Cientos de ubetenses y visitantes presenciaron el momento en el que el paso descendió la lonja de la Trinidad en un ambiente de cierta oscuridad en la calle para resaltar la luz de las velas y la candelería. El cortejo bajó hacia el casco histórico para después dirigirse hacia el barrio de San Nicolás, en cuya iglesia, sede canónica de la cofradía y con el paso frente a la portada, tuvo lugar la estación de penitencia. Allí hubo oración y música en directo gracias a la presencia del Ensemble EnClave de Úbeda. Posteriormente partió para encerrarse de nuevo en la Trinidad. Este año la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Madre y Señora de las Lágrimas y San Nicolás de Bari es la protagonista del cartel oficial de la Semana Santa gracias a una fotografía de Gabriel Sánchez Bellón.

Vía crucis

Con la Virgen de las Lágrimas en la calle, a las diez y media de la noche, media hora más tarde de lo habitual para dar más tiempo a la organización de los hermanos, comenzaba uno de los momentos más serios y solemnes de cuantos encierra la Semana Santa ubetense, protagonizado por una de sus hermandades más sobrias y sencillas. Se trató del vía crucis de silencio de la cofradía penitencial del Cristo de la Noche Oscura, que dio un año más al Martes Santo ubetense ambiente de oración y reflexión. Se caracteriza por el silencio contenido que reina durante toda la estación de penitencia, y que sólo es roto por el golpear incesante del báculo del capataz contra el suelo, marcando el paso del Cristo sobre andas.

Esta hermandad suele cambiar casi todos los años de itinerario, así como de iglesia de salida y de llegada. En esta ocasión partió desde la iglesia de San Juan Bautista de las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia (Safa) y se encerró en la Basílica de María Auxiliadora del colegio Salesiano, que es su sede canónica.

Entre un templo y otro, el impresionante Cristo descoyuntado de Francisco Palma Burgos, sobre trono diseñado por Antonio Espadas Carrasco y realizado por Manuel Díaz y José López, discurrió por los entornos del Hospital de Santiago, la zona centro, la Explanada y Salesianos.

El vía crucis de este año fue preparado por los Jóvenes de Acción Católica, colectivo vinculado desde siempre a la cofradía. Así, en las distintas estaciones, junto a las lecturas del evangelio y oraciones, abundaron los temas que preocupan a la juventud. Todo ello lo publicó el colectivo en forma de pequeña revista para entregarla a los hermanos y a quienes acompañaron el vía crucis, para que pudieran seguirlo al pie de la letra. Además, se fue dando cuenta de todo ello a través de las redes sociales.

Un elemento diferenciador de la cofradía reside en que casi todos los hermanos, por turnos y formando escuadras de portadores, llevan al titular entre cada estación del vía crucis. Para ello, antes de la procesión se distribuye a todos los cofrades por grupos de similares características y estaturas, quedando así el peso del trono repartido mucho más equitativamente. Previamente a la apertura de las puertas, todos los hermanos, vistiendo su traje de estatutos, celebraron su fiesta principal.

Hermandad de Nazarenos de Nuestra Madre y Señora de las Lágrimas y la Cofradía Penitencial del Cristo de la Noche Oscura. / ROMÁN
 

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