La lluvia deslució el Viernes Santo ubetense y obligó a suspender la Procesión General

Salida del Cristo de la Caída desde Santa María./ROMÁN
Salida del Cristo de la Caída desde Santa María. / ROMÁN

Pudieron hacer algunas partes de su itinerario las cofradías de Jesús Nazareno, la Caída y la Soledad y se quedaron en sus templos las hermandades de la Expiración, las Angustias y el Santo Entierro

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

Las malas previsiones se cumplieron y el Viernes Santo ubetense acabó pasado por agua, deslucido por la lluvia, aunque algunas cofradías, por lo menos, pudieron realizar algunos tramos de su itinerario aún a riesgo de mojarse. De las seis procesiones previstas, tres fueron suspendidas por decisión de las juntas directivas de las hermandades sin llegar a abrir las puertas de sus templos y otras tres acortaron sus itinerarios, unas más que otras. Y también quedó suspendida la Procesión General en la que casi todas las cofradías acompañan al final de la tarde y principio de la noche al Santo Entierro siguiendo el orden cronológico de la Pasión.

Conforme había transcurrido la jornada y considerando las previsiones meteorológicas, no era cuestión de poner en riesgo alrededor de veinte pasos con más de cuarenta imágenes y decenas de insignias y enseres. Así lo anunció a eso de las cinco y media de la tarde la Unión de Cofradías de Semana Santa tras votarse la cuestión en la junta rectora de hermanos mayores celebrada minutos antes. De esta forma, no se pudo disfrutar de esta tradición tan característica de Úbeda ni del ambiente previo que se genera en la monumental plaza Vázquez de Molina.

Santo Entierro y Soledad

Un anuncio de suspensión similar hizo, a eso de las nueve de la noche, la cofradía del Santo Entierro de Cristo y Santo Sepulcro, que ni siquiera llegó a trasladar su guión de penitentes hasta la basílica menor de Santa María de los Reales Alcázares, donde tenía que haber realizado su salida. En la casa de hermandad se recogieron los enseres y después los hermanos acompañaron a la banda hasta el templo, donde se desarrolló un acto religioso junto a los titulares.

Previamente, a eso de las siete y media de la tarde, la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y María Magdalena sí se aventuró a salir desde San Millán con la mirada puesta en el cielo y con la intención de ir decidiendo sobre la marcha algún posible cambio. Volvió a vivirse uno de esos momentos que mezclan el fervor popular con la religiosidad cuando, un año más, subió la abarrotada cuesta de La Merced corriendo, con los costaleros empleándose a fondo, abriéndose paso entre las multitudes que se agolpaban y apartaban como podían. Había ganas de procesiones y eso se notó en la cantidad de gente congregada.

La Soledad acortó en la Cruz de Hierro, las Angustias en San Isidoro y la Expiración en la Trinidad. / ROMÁN, UNIÓN DE COFRADÍAS

Pero poco después, en el entorno del Mercado de Abastos, un chaparrón formó un gran revuelo e hizo que se despejaran las dudas existentes sobre si seguir o no el itinerario previsto. Así, en el entorno de la Cruz de Hierro, la cofradía decidió volver a su barrio y encerrarse en su templo. No obstante, los hermanos coincidieron en señalar que había merecido la pena intentarlo, al menos para vivir de nuevo la subida de la cuesta y un pequeño tramo junto a su Virgen.

Expiración y Angustias

Antes, alrededor del mediodía, debido a la presencia de lluvia, tuvieron que suspender sus procesiones la hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de los Dolores y la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Descendimiento de Cristo. No hubo otra opción y en ambos casos celebraron actos religiosos junto a sus titulares en las iglesias de la Santísima Trinidad y San Isidoro, respectivamente.

Sí pudo salir en las horas previas, desde Santa María, la Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caída y María Santísima de la Amargura, aunque sabiendo que iba a ser sólo un paseo, lo cual se comunicó a los hermanos antes de abrirse las puertas. El desfile, que en algún momento se mojó, llegó hasta la plaza Primero de Mayo, a la cual dio la vuelta para regresar de nuevo a la iglesia.

Nazareno

Y también recorrió algunas calles del casco histórico, al amanecer, la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Virgen de los Dolores, San Juan y La Verónica, uno de los momentos más típicos y seguidos de la Semana Santa ubetense. Nuevamente, una multitud se reunió en la monumental plaza Vázquez de Molina para presenciar su salida desde Santa María, en absoluto silencio salvo por las notas del 'Miserere'. Entonces ya estaba decidido modificar el recorrido en la plaza de Andalucía, acortando por el Real hacia el templo para evitar una lluvia anunciada.

La Caída entre paraguas, Jesús Nazareno ante el Ayuntamiento y el Yacente en Santa María. / ROMÁN, JAVIER COBO, JUAN PEDRO COBO

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