El último de los grandes palacios de la provincia que sigue habitado

El último de los grandes palacios de la provincia que sigue habitado
  • Algo más de un año lleva ya el emblemático Palacio Vela de los Cobos de Úbeda abierto a la visita turística como un importante atractivo más de la ciudad Patrimonio de la Humanidad gracias al acuerdo alcanzado entre su propietario, Natalio Rivas Sabater, y la empresa local SEMER Turismo. Desde que lo construyera en el siglo XVI el arquitecto Andrés de Vandelvira para el regidor de la ciudad, Francisco Vela de los Cobos (sobrino de Francisco de los Cobos, secretario de los reyes Carlos I y Felipe II), hasta enero de 2012 visitantes y ubetenses no pudieron empezar a acceder normalmente para conocer uno de los edificios más importantes de la ciudad, declarado Monumento Nacional en 1955 y actualmente considerado Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía. Para ello se fijó un horario de itinerarios guiados regulares, sustituyendo las visitas que se hacían previamente en contadas ocasiones.

Desde que el palacio abrió sus puertas, han sido miles las personas (entre ellas numerosos periodistas especializados y gentes del mundo de la cultura) que han recorrido su interior, pudiendo contemplar el gran tesoro que conserva el último de los grandes palacios de la provincia que sigue habitado, cuyo contenido es suntuoso y de riqueza. Allí, el visitante queda deslumbrado por salones, comedores y, sobre todo, por una de las bibliotecas más importantes de Jaén, en la que hay 12.000 volúmenes muy valiosos (muchos del siglo XVI y el más antiguo de 1492) así como variados documentos (el más antiguo de 1380), conservándose incluso el contrato firmado con el afamado arquitecto renacentista para la construcción del propio edificio. Como curiosidad, también tiene todos los números originales del periódico ABC, colección casi única que sigue aumentando cada día.

Grandes artistas

Valdés Leal (con una Inmaculada), Mariano Benlliure (con un busto de Sagasta o un toro en miniatura), Juan Cristóbal o Mattia Preti son algunos de los grandes artistas que están presentes con sus obras pictóricas y escultóricas en la longeva historia del Palacio Vela de los Cobos, de más de 2.000 metros cuadrados. Destacan igualmente las porcelanas, al igual que las estancias amuebladas y con todo tipo de enseres. Así ocurre en el comedor, donde la enorme mesa está puesta como para acoger un gran banquete de otra época, y en los dormitorios y los aseos, donde llaman la atención todos los utensilios de uso doméstico de otros siglos.

No obstante, y sin desmerecer todo lo anterior, lo más valioso y atractivo de la visita consiste en coincidir (si la casualidad así lo quiere) con Natalio Rivas, auténtica joya viviente del palacio a sus 86 años de edad. Escuchar de su boca algunas explicaciones de lo que se va contemplando es un lujo. «El palacio no es mío, yo soy del palacio», comenta de vez en cuando consciente del efecto que causa poder contar ciertas historias en primera persona.

Natalio Rivas

«Esto no se puede mantener oculto», declaró Rivas en una anterior visita en la que participó IDEAL, satisfecho con la programación de visitas, de las que dijo disfrutar pues, en lugar de cansarle, le sirven para descansar. Destacó orgulloso que el inmueble es «un Vandelvira auténtico, nada de atribuciones», y se mostró especialmente entregado con la biblioteca. «Yo no he sido de gastar ni de comprar arte y antigüedades, pero sí he invertido en libros», reconoció. La pregunta que muchos visitantes le hacen: «si ardiera el edificio y sólo pudiera salvar una cosa ¿cuál sería?». Y él normalmente contesta: «me quedaría dentro, pues entonces mi vida no tendría sentido». Aunque tras un pequeño silencio suele añadir: «en todo caso, los papeles de familia».

Respecto al secreto para mantener un palacio de este tipo en tan buen estado de conservación, tanto en lo referente a su arquitectura como en lo que respecta a sus elementos decorativos y de mobiliario, dijo que es imprescindible vivir en su interior y, además, hacerlo en un departamento privado habilitado de forma independiente y algo aislada en un sector, pues de lo contrario sería muy incómodo habitar allí.

Visitantes ilustres

Han sido muchos los visitantes ilustres que durante este año de apertura han paseado por sus estancias. Del mundo de la música (Akira Yamaoka, Kevin Kliesch, Ryan Shore, Borislav Slavov, Frederik Wiedmann, Austin Wintory, Lolita Ritmanis, Michael McCuistion o Kristofer Carter), cineastas (el director José Manuel García Berlanga), escritores (Simon Scarrow, Jesús Maeso de la Torre, Santiago Posteguillo, Luis Zueco, Jose Manuel García Marín, Eva García Sáenz o Hernán Migoya) y periodistas de revistas especializadas en turismo cultural e historia.

El palacio, enclavado en el antiguo Real Viejo, hoy llamado calle Juan Montilla, se ha convertido en uno de los referentes de la visita a la ciudad de Úbeda, así como en un espacio cultural, destacando su participación en el primer Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda, celebrado en noviembre del año pasado. No en vano, acogió a grandes escritores nacionales e internacionales y fue una de las arterias principales de este evento de nuevo acuño.

Un poco de historia

Las obras del palacio las llevó a cabo el maestro de cantería Jorge Leal. El edificio se construyó en dos fases: a partir de 1551 se levantan las dos primeras plantas y diez años más tarde, en 1561, se completó con la galería superior (terrado), finalizando esta obra en 1563.

La casa fue heredada por los Porcel (familia propietaria del Palacio de los Condes de Guadiana) y, a continuación, por una familia baezana, los Navarrete Porcel de los Cobos. Terminó siendo abandonada como residencia al final del siglo XVII. De esta forma, comenzó a acusar los efectos del abandono e inició un lento proceso de deterioro que culminó en la práctica ruina de su interior. Este estado prosiguió hasta el año 1873 en que la familia Sabater (Ignacio Sabater, bisabuelo de Natalio Rivas, el actual propietario) adquirió el palacio completamente vacío.

Los Sabater, familia de financieros de origen catalán, están establecidos en Úbeda desde el año 1815. Adquirido el inmueble, se acometieron una serie de reformas en su interior: desapareció el patio abierto central de columnas y arquería y se convirtió en el magnífico 'hall' de entrada; la casa perdió en tipismo pero ganó en una mayor confortabilidad para albergar a la familia; se suprimió la escalera que estaba en el espacio actual del repartidor aunque se conservaron los arcos y columnas desde donde arrancaba la misma; y se construyó una nueva escalera, de gusto isabelino, que es la que perdura hasta la actualidad.

El palacio alberga, desde entonces, una importante colección de obras de arte (pintura y escultura), mobiliario de distintas épocas y estilos, una importante biblioteca y el archivo histórico. Ignacio de Sabater adquirió, además, tres casas colindantes, lo que le permitió añadir al palacio el jardín con una galería porticada (hoy desaparecida, sólo quedan las pilastras que la soportaban).

Ignacio de Sabater tuvo dos hijos. Su hija María casó con el político Juan Montilla, ministro de Justicia durante la regencia de María Cristina, viuda de Alfonso XII. Su hijo José tuvo una hija, madre del actual propietario. Éste se ha encargado de mantener el edificio, que se encuentra en perfectas condiciones de conservación, tanto en su exterior y fachada principal como en su interior cuidadosamente acondicionado y amueblado, constituyendo una notable excepción en el inexorable proceso de desaparición de la función residencial de las grandes moradas de la ciudad. La planta baja está amueblada lo más acorde posible con el estilo del siglo XVI.