Tres décadas ensalzando las recetas de la cocina tradicional ubetense

Parte del equipo de Mesón Gabino.
Parte del equipo de Mesón Gabino. / ROMÁN
  • El Mesón Gabino celebra hasta el 28 de febrero la trigésima edición de sus jornadas gastronómicas, decanas de cuantas se desarrollan en la localidad

Treinta años ya. La semana pasada comenzó la trigésima edición de las Jornadas Gastronómicas del Mesón Gabino de Úbeda, decanas de cuantas citas culinarias se desarrollan en la localidad, y que se alargará hasta el próximo 28 de febrero. Para esta ocasión, sus responsables han preparado unos exquisitos y completos menús basados en las recetas tradicionales, aunque sin renunciar a los nuevos modos de la cocina actual, con productos autóctonos de esta tierra.

Los menús preparados para estas cuatro semanas comienzan con unos entrantes que incluyen, entre otras muchas cosas, queso artesano de cabra, paté de perdiz, morrococo, pipirrana, cuarrécano, morcilla en caldera, ochíos o picadillo de chorizo. A partir de ahí, cada día se ofrece un primer y un segundo plato diferentes.

El apartado de puchero contempla, por ejemplo, andrajos, potaje carmelitano, garbanzos con espinacas, alubias con perdiz, estofado de papas con costillas o arroz caldoso. Y de la parrilla con brasas de madera de olivo surgen, por ejemplo, pierna de cabrito, chuletas de cordero, salmón, chuletón o costillas.

No faltan en los menús platos que el propio Mesón Gabino ha convertido en su santo y seña, como las migas del gañán, conejo con pimientos, caldereta de cordero, patatas a lo pobre o manitas de cordero con orejones. Todo ello rematado con postre de la casa y bebida, al precio de 25 euros.

Pionero

Las Jornadas Gastronómicas de Mesón Gabino fueron impulsadas por el recordado Nicolás Expósito, fallecido hace ahora tres años. Fue uno de los pioneros en convertir la gastronomía en un atractivo más para visitar la localidad cuando ésta ni siquiera soñaba con que algún día acabaría siendo declarada como Patrimonio de la Humanidad. Y es que, gracias a su buen hacer y al de su familia y su equipo, desde que abrió el negocio pasar por Úbeda conllevaba una parada obligada en su pintoresco mesón, un antiguo refugio de la guerra civil y aljibe árabe excavado en la roca situado en la calle Fuente Seca. Al frente de los fogones sigue su esposa Isabel López.