Fallece el querido carmelita Antonio Gámez Catena, conocido popularmente como 'fray deporte'

El padre Antonio en el campamento de Úbeda en La Barrosa.
El padre Antonio en el campamento de Úbeda en La Barrosa. / JAC
  • Estuvo muy vinculado a los jóvenes, a la docencia y a la actividad deportiva de Úbeda

Este miércoles falleció en Madrid, a la edad de 89 años, el padre Antonio Gámez Catena, de la Orden de Carmelitas Descalzos, muy querido en Úbeda tras permanecer en la ciudad durante varias décadas a partir de los años 70. Recordado por su bondad, sencillez, cercanía y, sobre todo, por su alegría, estuvo muy vinculado a los jóvenes, a la docencia y a la actividad deportiva de la localidad, ganándose el cariño de los ubetenses, que le conocían popularmente como 'fray deporte'.

Antonio Gámez Catena nació en Baeza un 28 de abril de 1928 y pronto sintió vocación por la vida religiosa. Así, tras finalizar sus estudios básicos pasó al seminario de Córdoba, realizando posteriormente el noviciado en la casa ubetense de los Carmelitas. Estudió Filosofía y Teología y fue ordenado sacerdote en 1952. No obstante, el momento de estrechar lazos con Úbeda tendría que esperar pues, tras pasar por algunas localidades, fue destinado a Argentina.

En 1971 regresó a España debido a que sus padres se encontraban delicados de salud. Y para que estuviera cerca de ellos fue trasladado a Úbeda. Dejó su impronta en la sociedad local ya que durante muchos años se implicó en diferentes ámbitos, siempre con una sonrisa en los labios y una alegría que supo transmitir a su alrededor, sobre todo a los jóvenes.

Entre otras muchas cosas, fue profesor de religión en la antigua escuela de Maestría y capellán del Úbeda Club de Fútbol, y estuvo muy ligado a los tradicionales campamentos de los Jóvenes de Acción Católica en la playa de La Barrosa (Chiclana de la Frontera, Cádiz) gracias a su amistad con los también recordados Antonio Gutiérrez 'el Viejo', Manolo Molina y Antonio Cruz. Son muchos los ubetenses de todas las edades que pueden contar un buen recuerdo o un anécdota de 'fray deporte'.

Parte de sus últimos años le supusieron un reencuentro con tierras gaditanas, pues fue destinado a la comunidad carmelita de Cádiz. Allí también se hizo querer y no le faltaron atenciones. En 2012 le llegó el momento de conmemorar sus 'bodas de diamante' como sacerdote (60 años de servicio a los demás), algo que quiso celebrar igualmente en Úbeda y en Baeza, hasta donde se trasladó entonces para oficiar sendas eucaristías.

Hace un año, el padre Antonio Gámez Catena se trasladó desde Cádiz a la comunidad madrileña de la calle Arturo Soria, una de las enfermerías de la orden, al ser más adecuada a las necesidades de su edad. Allí pasó sus últimos días.

Hoy lamentan su pérdida quienes tuvieron la suerte de tratarlo. Destacan su entrega a los demás independientemente de creencias, su preocupación por los más desfavorecidos, su profunda fe cristiana y su actitud siempre optimista y alegre. Se ha ido un hombre bueno. Descanse en paz.