Miguel Ángel Romero relató sus experiencias guiando los pasos del Cristo del Prendimiento

Intervención de Miguel Ángel Romero.
Intervención de Miguel Ángel Romero. / ROMÁN
  • Fue el encargado de pronunciar la décimo tercera edición de la Exhortación de la Semana Santa

El Teatro Don Bosco del Colegio Salesiano Santo Domingo Savio de Úbeda acogió en la mañana del domingo la décimo tercera edición de la Exhortación de la Semana Santa, acto que organiza anualmente la cofradía de Nuestro Señor Jesucristo en su Prendimiento, María Santísima del Auxilio, San Juan Evangelista y San Juan Bosco para preparar la llegada de la Semana de Pasión.

En esta ocasión, el exhortador fue Miguel Ángel Romero Delgado, persona muy vinculada a la hermandad pues desde 2013 es capataz del paso de misterio de Nuestro Señor Jesucristo en Su Prendimiento. Previamente, desde 2007, formó parte de la cuadrilla de costaleros que hora dirige. Además, está íntimamente ligado tanto personal como profesionalmente a la familia Salesiana, ya que es en dicho colegio donde ejerce su actividad profesional, participando también en la mayoría de actividades promovidas por el centro.

Así, junto a la cruz de guía, la bandera y dos faroles del Prendimiento, y detrás de dos cuadros de sus titulares, en el escenario no faltaron dos banderas salesianas con las imágenes de María Auxiliadora y San Juan Bosco. Igualmente, el exhortador quiso que estuvieran las banderas de las cofradías del Cristo de la Noche Oscura y de la Soledad, a las que también pertenece.

De su presentación se encargó Fátima Real Moreno, compañera de Salesianos y también hermana del Prendimiento, quien destacó la entrega y disposición de Miguel Ángel Romero ante todo lo que se le solicita, al igual que su calidad humana.

Posteriormente ocupó el atril el protagonista del acto quien, siendo el día que era, 19 de marzo, dedicó sus reflexiones a su padre. Expuso así sus vivencias en torno a la Semana Santa y a su cofradía de la noche del Miércoles Santo, haciendo gala de su unión al mundo del costal y de su admiración a la cuadrilla que dirige. Ensalzó muchos pequeños gestos y detalles que en su discurso hizo grandes, y fue capaz de hacer que los presentes sintieran lo que se siente al dirigir los pasos del Cristo del Prendimiento el día de su estación de penitencia.