Devoción mariana y costalera en la noche del Lunes Santo

La Virgen de Graci tras su salida desde Santa María.
La Virgen de Graci tras su salida desde Santa María. / ROMÁN
  • Por las calles ubetenses procesionaron la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora de Gracia y la Hermandad de Costaleros del Santísimo Cristo de la Pasión

Dos cofradías procesionaron bajo un cielo estrellado en la noche del Lunes Santo ubetense, la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora de Gracia y la Hermandad de Costaleros del Santísimo Cristo de la Pasión, congregando a miles de personas por las calles y plazas del casco histórico de la ciudad Patrimonio de la Humanidad.

La primera cita fue en la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares, donde se repitió una estampa que se viene viviendo con gran fervor desde hace justamente tres décadas. Fue un 13 de abril de 1987 cuando Nuestra Señora de Gracia atravesaba por primera vez la Puerta de la Consolada, cuatro años después de la fundación de la cofradía. Y anoche, sumando una Semana de Pasión más, un total de treinta y una, volvió a hacerlo, aunque ya por la puerta principal del templo como es costumbre desde hace años. Todo ello ante una multitud que no quiso faltar a una cita tan emocionante en la monumental plaza Vázquez de Molina.

A las nueve y cuarto, mientras el guión de penitentes y la tradicional orquestina salían pausadamente, en el interior los costaleros, encabezados por Rafael Martínez Redondo, tomaban posiciones entre abrazos y gestos de ánimo tras rezar en grupo ante la imagen de su titular. La primera 'levantá' estuvo dedicada a todos los que en estos treinta años han marcado los pasos de la Virgen de Gracia, dentro y fuera del trono, especialmente a los que ya no están entre nosotros.

Minutos más tarde, la Virgen de Gracia, obra de Ramón Cuadra sobre un paso de palio de Orovio de la Torre con bordados de Francisco José Perales Perales, cruzó la puerta poco a poco entre los sonidos de la preciosa marcha 'Nuestra Señora de Gracia' de Manuel Antonio Herrera Moya. Y justo después los aplausos premiaron el esfuerzo de los costaleros, que deben cargar a media altura hasta que traspasan el arco y el capataz puede gritar «al cielo con ella».

Cerró el desfile la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de Gracia acompañando el paso de la Virgen. Muy emotivo fue el discurrir por la plaza de San Lorenzo, donde los vecinos volvieron a realizar una alfombra artística con serrín coloreado y sal sobre la que pisaron los costaleros. Precisamente por este motivo, un día antes, el Domingo de Ramos, la hermandad inauguró y bendijo en este entorno una placa artesanal, de cerámica y forja, como agradecimiento al barrio. Después la procesión pasó por la Puerta de Granada, de nuevo entre multitudes, para encarar la recta final de su recorrido.

Con los Esclavos del Perdón

Respecto a la segunda cita de la noche, a las diez y desde el Real Monasterio de Santa Clara, realizó su salida procesional la Hermandad de Costaleros, cofradía de gran trayectoria (fundada en 1984) aunque procesionó por primera vez por las calles de Úbeda hace ocho años.

Por segundo año contó con el acompañamiento de la sección de Úbeda de la Banda de Tambores y Timbales de la Hermandad del Perdón de Almería, también conocidos como Esclavos del Perdón, que procesionan en el Martes Santo almeriense con la citada cofradía y cuyo origen tiene mucho que ver con Úbeda, pues algunos de sus fundadores procedían de la ciudad de los cerros y se inspiraron en las hermandades de la Noche Oscura y de la Buena Muerte.

Imagen del Santísimo Cristo de la Pasión.

Imagen del Santísimo Cristo de la Pasión. / ROMÁN

Precisamente este año celebran el treinta aniversario de su creación, aunque en su ciudad solo se les ha podido escuchar ensayando, a excepción del pasado Lunes Santo que ya acompañaron al Santísimo Cristo de la Pasión, cumpliendo así su anhelado deseo de ofrecer sus toques por las calles de Úbeda y haciendo realidad el sueño de la cofradía de abrir su desfile con una banda de silencio. Anoche repitieron, y además, luciendo por fin la túnica del traje de estatutos de la hermandad ubetense.

La talla del Cristo de la Pasión es una imagen realizada en el taller Arte y Restauraciones Moreno por las ubetenses de adopción María Esther y Laura Moreno. Representa a Jesús sentado en el Gólgota, con el cuerpo lacerado por las torturas previamente recibidas y presenciando la preparación de la cruz en la que será ajusticiado. Respecto al trono es de Alfonso Ruiz Esteban. Y como novedad, de dirigirlo se encargó Nico Martínez Biedma, nuevo capataz de la cuadrilla de costaleros de la que forma parte desde que saliera por primera vez.

El cortejo estuvo identificado un año más por la sobriedad, la sencillez y el silencio. Los elementos característicos fueron el hierro y el barro, ya que muchos de los atributos y enseres que portaron los hermanos han salido de los talleres de forja y de los alfares de la ciudad.

El desfile, que comenzó con el acompañamiento musical del Ensemble EnClave de Úbeda, fue precedido de una cruz de guía y ciriales, recorriendo las callejuelas situadas entre el barrio de Santo Domingo y la plaza Primero de Mayo. En este último lugar hubo estación de penitencia ante la iglesia de San Pablo, a cuya puerta se asomó la Virgen de la Fe de la cofradía de la Humildad, viviéndose un bonito encuentro entre madre e hijo.