«En bachillerato uno se convierte en ciudadano y empieza a saber qué quiere ser»

Muñoz Molina en San Lorenzo justo antes de comenzar.
Muñoz Molina en San Lorenzo justo antes de comenzar. / ROMÁN
  • Antonio Muñoz Molina compartió con unos 200 estudiantes de Úbeda el treinta aniversario de su primera novela

Diferentes actividades conmemoraron este jueves en Úbeda el treinta aniversario cumplido de la publicación de 'Beatus Ille', primera novela del escritor y académico ubetense, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2013, Antonio Muñoz Molina. Tres décadas de una obra magistral, aún vigente, que mereció la pena celebrar, por todo lo que supuso para el autor y para la literatura. Y, por qué no, por lo que significó para Úbeda, pues en este libro apareció por primera vez la ciudad imaginaria de Mágina, trasunto de su localidad natal que reaparecería posteriormente en otras obras suyas.

Como parte de estas propuestas, el escritor mantuvo un encuentro con unos 200 alumnos de segundo de Bachillerato de los tres institutos (San Juan de la Cruz, Francisco de los Cobos y Los Cerros) y de la Escuela de Arte Casa de las Torres de su ciudad natal. Un acto que tuvo lugar en la iglesia de San Lorenzo, espacio recuperado para la cultura por la Fundación Huerta de San Antonio, a cuyo proyecto de rehabilitación y revitalización el escritor se siente muy vinculado por todo lo que conlleva para el barrio de su infancia y juventud. No en vano, fue la cuarta ocasión en la que visitó este lugar para participar en un acto público.

Respondiendo a las preguntas que le fue formulando el periodista Manuel Berlanga, el autor ubetense habló sobre sus inicios y su trayectoria, sobre su vocación y sus primeras lecturas, de Julio Verne y después de Alan Poe, sobre la manera en la que se formó en el oficio de escritor o sobre los procesos creativos. Pero también de cómo imaginaba que se marchaba de Úbeda, o que era corresponsal de prensa en otros países.

«Uno es de donde hace el bachillerato», dijo a los estudiantes parafraseando a Max Aub, destacando así el momento tan importante que están viviendo actualmente, abriéndose conscientemente al mundo y sentando las bases de lo que podrán ser en el futuro. Un futuro quizá demasiado incierto, aunque animó a sus jóvenes paisanos a que «cada cual encuentro qué es aquello que quiere hacer y trabaje por ello».

En su caso, dijo que nunca agradecerá lo suficiente al instituto San Juan de la Cruz, donde estudió, lo que le supuso a la hora de acercarse a las distintas asignaturas, apreciar el arte o adquirir un espíritu crítico, todo lo cual le sirvió para formarse como persona, como ciudadano. «En bachillerato uno se convierte en ciudadano y empieza a saber qué quiere ser», aseguró, subrayando además la importancia de la enseñanza pública, pilar fundamental de la sociedad junto a la sanidad pública y la igualdad ante la ley.

Echando la vista atrás, Muñoz Molina contó que siempre tuvo la necesidad de escribir. Daba igual que fueran historias inventadas, artículos, poemas, obras de teatro e incluso críticas inventadas de obras de teatro inexistentes. El hecho era plasmar en papel lo que le rondaba por la cabeza, quizá desde que su padre le regaló su primera máquina de escribir cuando tenía quince años. «Me hizo sentirme escritor», comentó.

El rock de Muñoz Molina

Incluso reconoció haber escrito alguna letra para flamenco y hasta para el grupo de rock de unos amigos. Y por si no la recordaba, Manuel Berlanga dio lectura a la canción 'El baile de los vampiros'. «¡Es buena! quizá muy lorquiana», dijo su autor sorprendido y con una sonrisa.

Algunos alumnos de arte dibujaron al escritor durante el acto.

Algunos alumnos de arte dibujaron al escritor durante el acto. / ROMÁN

Algunos alumnos de los institutos tuvieron la oportunidad de leer diferentes textos preparados previamente en el aula bajo la premisa 'Quiero ser escritor, ¿por qué?', lanzando interesantes reflexiones que el Premio Príncipe de Asturias de las Letras escuchó atentamente. Al hilo de esto contó que él entiende la escritura como un oficio y que, como tal, hay que dedicarle tiempo diariamente porque la inspiración no existe.

De esta forma, por si en la sala había algunos chavales que sintieran atracción por escribir, por la literatura, les animó a leer, a copiar los modos y estilos que les gusten de otros autores, también a escuchar música y a prestar atención a las letras para aprender sobre la estructura y, sobre todo, a salir a la calle y mirar alrededor, y también a «mirar las palabras, una por una, analizando lo que dicen y quitando las que sobran». Y después, a ser decididos en ese momento de temeridad y de atrevimiento en el que hay que lanzarse para exponer públicamente un trabajo. «Si sale mal, siempre se puede volver a intentar», añadió.

Sobre 'Beatus ille', contó que surgió de varias historias que había escuchado desde niño y con las que tenía previsto escribir una serie de relatos. Pero se dio cuenta que las podía hilar en torno a un eje central. De ello habló más a fondo en otro acto que se desarrolló por la tarde en el salón de actos de la sede de la UNED en Úbeda, durante una tertulia con la profesora y tutora del centro Lourdes Cobo, quien hizo su tesis sobre la obra del ubetense.

El autor narró que se dedicaba a escribir por la tarde, cuando salía del trabajo en Granada, y también en vacaciones en casa de sus padres, en Úbeda. A veces en un «estado de entusiasmo» y otras veces «de desaliento», pero «estaba tan metido en la historia que no pensaba en qué iba a hacer después con la novela».

«Mi ideología cabe en un folio»

También habló de la bipolarización de los espacios y de los personajes, y aunque dijo que quizá queda patente la postura política del autor, reconoció que «lo ideológico es bastante secundario». «Mi ideología cabe en un folio», añadió. Esta tertulia se ofertó, a través del sistema de videoconferencias del que dispone la UNED, a todos los centros que forman parte del Campus Sur (Andalucía, Ceuta y Melilla y Canarias).

Las actividades conmemorativas del treinta aniversario de 'Beatus ille', presentadas bajo el epígrafe 'De Úbeda a Mágina: la forja de un escritor', fueron organizadas por el Centro Asociado de la UNED 'Andrés de Vandelvira', tan vinculado a la cultura en la provincia de Jaén, y la Fundación Huerta de San Antonio, responsable de la recuperación de San Lorenzo.

Exposición

Queda una iniciativa más, una exposición con la que, a través de 16 paneles ilustrativos, se recorren las distintas etapas que el escritor pudo experimentar en el proceso de creación de 'Beatus Ille'. Una muestra que, por otro lado, se ofrecerá a los centros educativos interesados para itinerar por ellos gracias a su portabilidad. Toda vez que el propio Muñoz Molina ya la conoció, estará lista en unos quince días y se inaugurará en la UNED.

El escritor firmando un libro a un lector en la plaza de San Lorenzo.

El escritor firmando un libro a un lector en la plaza de San Lorenzo. / ROMÁN

Estos actos son fruto del convenio recientemente firmado entre ambas entidades y que busca seguir ahondando en un objetivo común: «abrir caminos a la pedagogía social en virtud de la educación, el patrimonio o la literatura, y sobre todo la revitalización del propio barrio de San Lorenzo, en el que nació y se crió Muñoz Molina». Además, responden perfectamente a la visión que el propio escritor tiene de la promoción de la educación y la cultura.

La historia

'Beatus Ille' necesitó varios años de gestación antes de su publicación. Cuenta la historia de Minaya, un joven que regresa a Mágina para realizar una tesis doctoral sobre el poeta Jacinto Solana, muerto en la Guerra Civil, pero cuya apasionante vida le llevará a una serie de indagaciones que darán como resultado un final magistral. Como magistral es el uso de los espacios ubetenses, como el Palacio de los Orozco, enclavado en la plaza de San Pedro, donde transcurre parte de la historia. Casi es un personaje más. El autor lo describe de forma sublime, aunque, curiosamente, años más tarde reconocería que solamente estuvo una vez en su interior y que no pasó del patio central.

Casualidades

Muñoz Molina también ha hablado en más de una ocasión de la serie de circunstancias casuales que propiciaron la publicación de su primera novela. Trabajando como funcionario había publicado años atrás 'El Robinson urbano', recopilación de artículos escritos para IDEAL y, a través de un amigo, ese libro llegó a manos de Pere Gimferrer, editor de Seix Barral, quien visitaba Granada. A éste le gustó y el ubetense le envió el manuscrito de 'Beatus Ille' que acabó así convertido en novela. Al respecto, el escritor se ha preguntado alguna vez qué habría pasado con su carrera de escritor si no hubiera publicado aquella recopilación o si Gimferrer no hubiese visitado Granada.