Homenaje en Úbeda al inspector de Educación Felipe García Mino

Felipe García Mino, en pie, aplaude una de las intervenciones.
Felipe García Mino, en pie, aplaude una de las intervenciones. / ROMÁN
  • Ante su jubilación, cerca de 70 personas del ámbito educativo quisieron agradecerle su labor

Un amplio grupo de personas, cuyo punto en común era su pertenencia pasada o presente al ámbito educativo, se reunió ayer martes en Úbeda para despedir al inspector de la Delegación Provincial de Educación, Felipe García Mino, a quien le ha llegado el momento de la jubilación tras cerca de medio siglo de servicio como maestro, orientador y, sobre todo, inspector.

Lo de ayer no fue un acto oficial, sino una reunión de compañeros convertidos en amigos que quisieron rendir un sencillo homenaje a quien siempre ha ofrecido amistad y respeto a profesores y directores y a quien ha entendido la escuela como un espacio de diálogo, participativo y aperturista. Así quedó de manifiesto en las intervenciones que protagonizaron varios representantes de los cerca de 70 asistentes, «todos con un pasado compartido», quienes destacaron la labor de «don Felipe» y su modo de entender la profesión.

Según se recordó, Felipe García Mino ha tenido con Úbeda una estrecha relación. Incluso le tocó hacer frente a la problemática desaparición del antiguo colegio Matemático Gallego Díaz, «un hueso duro de roer que no se resolvió hasta que no llegó don Felipe», aseguró uno de los intervinientes, recordando además lo difícil que debe ser cerrar una escuela para un profesional de la educación.

Ayer, durante una distendida comida celebrada en el Hotel MS Palacio de Úbeda, sin oficialismos ni muchos formalismos aunque con grandes dosis de respeto y admiración, profesores, directores, algunos inspectores e incluso algún anterior delegado de Educación, consideraron amigo a Felipe García Mino y le agradecieron su trabajo, deseándole lo mejor para este «punto y seguido» que le llega con la jubilación.