Concierto de Mardita dentro de los 'Acústicos por aquí' de San Lorenzo

José Luis y Nono, dos de los Mardita.
José Luis y Nono, dos de los Mardita. / ROMÁN
  • La banda ubetense hizo un recorrido por los temas de toda su trayectoria

El grupo Mardita puso patas arriba la sacristía de San Lorenzo y consiguió que sobraran las sillas con su rock de acento ubetense que hizo disfrutar a un buen número de asistentes deseosos de reencontrarse con esta banda que no para desde que decidió regresar a los escenarios.

Actuó dentro del ciclo de conciertos 'Acústicos por aquí' que organiza el colectivo de sabineros Peor para el Sol. Una programación que pretende servir de plataforma para que autores e intérpretes puedan ofrecer sus canciones en un ambiente intimista, cara a cara con el público, y a la vez da continuidad durante gran parte del año a las actividades que organiza la asociación más allá de sus jornadas de septiembre dedicadas a Joaquín Sabina.

En esta iniciativa también participa la Fundación Huerta de San Antonio, responsable de la recuperación para la cultura de la iglesia de San Lorenzo. Y precisamente a este proyecto fue a parar parte de lo recaudado con las entradas.

Mardita hizo un repaso de los temas que han jalonado su trayectoria, la cual tuvo un largo paréntesis de por medio. De lo más reciente presentó algunas de las canciones de 'Sin miedo al horizonte', disco grabado el pasado año gracias a una campaña de mecenazgo. Sonaron así 'Que te vaya bien', 'Cruce de caminos ' o 'Tienes un ángel'. Y del material de siempre hubo un recorrido por toda su historia, con títulos como 'Tu ropa interior', 'Dinamita', 'Niña blanca', 'Sólo quiero verte llorar' o el mítico 'Manolo'.

Nono, Joe, Félix y José Luis estuvieron muy bien arropados por Sine y Pablo, a los vientos (se echó de menos a Roque que andaba con otros compromisos), y por David a los teclados, añadiéndose Carlos a la armónica en algún tema más 'bluesero'. La velada dio mucho de sí. Sirvió para rememorar el pasado, disfrutar el presente y dejar el futuro para el día siguiente, pues esa noche, después de un buen chute de rock y de reunir a tantas caras conocidas, fuera de San Lorenzo esperaba la ciudad.