Nuevo empujón para recuperar el alfarje policromado bajo el coro de San Lorenzo

Una de las restauradoras bajo el alfarje en plena intervención./CONSERVARARTE
Una de las restauradoras bajo el alfarje en plena intervención. / CONSERVARARTE

Por segundo año dos restauradoras trabajan durante un mes para sacar a la luz la rica policromía original

ALBERTO ROMÁNÚbeda

Los andamios han vuelto en estos días al interior de la iglesia de San Lorenzo, espacio recuperado para la cultura por la Fundación Huerta de San Antonio, para dar continuidad a los trabajos de conservación y restauración del alfarje policromado del sotocoro, una especie de artesonado que hay al fondo de la nave del templo bajo el coro.

El pasado año se llevó a cabo la mitad de la primera fase, centrada en la parte sur, con una primera limpieza superficial, fijación de policromías, protección y sentado de la capa pictórica y limpieza química de la policromía de un fragmento representativo de la obra a modo de cata para que se pudiera apreciar cómo será el resultado final. Y ahora se está realizando la otra mitad, sobre la misma zona, consistente en el acabado, potenciando la policromía que se conserva actualmente, sin añadidos estéticos ni cromáticos.

De esta forma, se procederá a una limpieza química y física de las policromías, después de haber realizado las pertinentes pruebas de solubilidad y de resistencia para la selección de los materiales más idóneos. Se aplicará además una capa de protección, con una resina reversible, y también se entonarán las zonas de estuco a la vista con un color neutro, como el fondo, evitando que el blanco genere otro nivel de lectura, para terminar con un barnizado final de protección del conjunto, igualmente con una resina reversible.

La continuidad de estas labores es posible gracias a la Fundación Caja Rural de Jaén que ha renovado su compromiso con este proyecto y firmó en días pasados un nuevo convenio de colaboración con la Fundación Huerta de San Antonio. La entidad ya aportó anteriormente 6.000 euros, que se sumaron a los 3.000 de los gestores de San Lorenzo. Las cantidades para esta nueva fase son similares.

En el acto de firma estuvo Luis Jesús García-Lomas Pousibet, gerente de Fundación Caja Rural de Jaén, acompañado por Antonio Berlanga Martínez, secretario de la Fundación Huerta de San Antonio, y las responsables de los trabajos. El acuerdo se enmarca en el área cultural y está adscrito al programa de recuperación de bienes culturales de Fundación Caja Rural, desde el que se pretende dar a conocer la provincia de Jaén mediante visitas guiadas a diferentes municipios así como la puesta en valor de obras de arte como forma de mantener y dar a conocer el patrimonio a través del patrocinio de su restauración, como es el caso.

En buenas manos

El alfarje de San Lorenzo se encuentra en manos de Sara Martín de Andrés y Sara Rubio Velasco, conservadoras-restauradoras de bienes culturales de la empresa segoviana ConservarArte, con amplia experiencia, que han querido sumarse al espíritu 'Abierto por obras' impulsado en San Lorenzo. Su proyecto de restauración se basa en la mínima intervención y el respeto a lo original, por lo que solo utilizan técnicas y materiales inocuos y reversibles.

Según contaron, después del empapelado llevado a cabo el pasado año para fijar la pintura que se conserva, ahora toca retirar ese papel especial y sacar a la luz los restos de policromía que quedan. Cierta parte se ha perdido y deben primar que no vaya a más. Completarán alrededor de un mes de trabajo en el templo ubetense, tras el cual la mitad del alfarje quedará con sus policromías a la vista. Y después habrá que esperar a una nueva fase con nueva financiación.

La intervención se va completando paralelamente con la elaboración de un dossier de documentación gráfica de todo el proceso y de una ficha-memoria en la que queda registrada la información de cada pieza, sus características y patología concreta.

Durante estos trabajos de recuperación la iglesia de San Lorenzo sigue 'Abierta por obras', de manera que los visitantes pueden ver 'in situ' el proceso.

Algo de historia

El sotocoro de la iglesia es una estructura de madera configurada a modo de alfarje plano que cuenta con una superficie de 39,63 metros cuadrados. Las policromías originales que lo adornan, realizadas al temple y fechadas entre los siglos XIV y XV, acusan la dejadez y el deterioro del tiempo. En ellas predomina el estilo mudéjar, con algunos trazos de epigrafía árabe que enmarcan el conjunto por uno de sus extremos. Están realizadas en tonos bermellones, negros, pardos y amarillos, combinados con gran imaginación y libertad.

Las vigas y listones de madera que forman la tablazón (jácenas y jaldetas) presentan una decoración a base de lacería, motivos florales y dibujos geométricos que sirven para enmarcar lo que es, sin duda, lo más sobresaliente del alfarje: las tablas policromadas. Muchas de ellas, sobre todo las que subsisten en la parte sur de dicha estructura, muestran motivos figurativos y heráldicos singulares: leones en posición rampante con corona, diversas cruces y flores de Lis, castillos con torres almenadas, ángeles de perfil que portan diversos atributos o anagramas que incorporan la letra M en clara alusión a la Virgen María, todos ellos enmarcados en gruesos tondos cuatrilobulados y ondulantes motivos florales.

En definitiva, un fantástico repertorio iconográfico que se amplía en la parte norte del alfarje con motivos geométricos y florales, lo que hace pensar que estos últimos no fueron sino un añadido para completar el primero. De aquí también se deduce que este primer alfarje policromado debió de pertenecer a otro lugar y que finalmente se le buscó un nuevo uso en el coro de San Lorenzo.

Detalles de la intervención. / CONSERVARARTE

El trabajo de restauración ha puesto de manifiesto un deficiente estado de conservación de estas singulares pinturas. A su naturaleza especialmente sensible hay que añadir la implacable acción del olvido y del tiempo, que ha provocado un profundo estrés físico en los materiales que forman el conjunto, así como una desnutrición general de la madera.

La humedad y los continuos cambios de temperatura son los responsables del ennegrecimiento y de las veladuras blanquecinas que cubren algunas policromías y que impiden tener una lectura completa del conjunto. A lo que hay que añadir, también, la gruesa capa de suciedad, acumulada durante siglos, y restos de hollín, como consecuencia de haber encendido fogatas bajo el coro de la iglesia, sometiendo a las pinturas a temperaturas muy altas, hasta el punto de carbonizar algunas de ellas en superficie.

Por todo ello, el estado de conservación del estrato pictórico deja mucho que desear, con zonas donde la pintura se ha perdido completamente y otras en las que tan solo quedan restos del estuco utilizado para la preparación de la superficie. No obstante, es mucho y muy interesante lo que aún queda en el alfarje de la iglesia de San Lorenzo.

La Tau y el hospital de San Antón

Entre los motivos pictóricos que son objeto de restauración del alfarje del coro de San Lorenzo destacan algunos por su especial vinculación con los antonianos, aquellos frailes de la Edad Media que profesaban en la Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio. Se trata de una Tau, un tipo de cruz, también utilizada por templarios y franciscanos, que era el emblema de esta orden hospitalaria junto con la representación del propio San Antón Abad, que aparece luciendo la misma insignia en su túnica.

Los frailes de San Antón estaban especializados en el cuidado de dolencias contagiosas. Sobre todo del mal conocido como 'fuego de San Antón', una especie de dolorosa culebrina que provocaba el parásito de los cereales. En el barrio de San Lorenzo, en la calle Afán de Rivera, se estableció uno de estos hospitales, cuyo emblema aún puede contemplarse en la clave de su portada.

Según el historiador José Manuel Almansa, debió de existir una estrecha vinculación del hospital con San Lorenzo. Hasta el punto de que, al ser clausurado entre los siglos XVI y XVII, cedió sus bienes a la parroquia y, entre ellos, el alfarje policromado que ahora cubre el sotocoro de la iglesia y que, con anterioridad, debió de cubrir un espacio más pequeño. De ahí que las pinturas figurativas sólo ocupen la mitad sur de la tablazón y, también, el que estén colocadas de forma desordenada.

Temas

Úbeda
 

Fotos

Vídeos