Un mes pintando en San Lorenzo

La artista Pepa Salas junto a Manuel Berlanga, de la Fundación Huerta de San Antonio./ROMÁN
La artista Pepa Salas junto a Manuel Berlanga, de la Fundación Huerta de San Antonio. / ROMÁN

La artista ubetense Pepa Salas Vilar muestra el resultado de una peculiar residencia artística en el emblemático templo

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

La artista ubetense Pepa Salas Vilar ha trasladado su taller de pintura durante un mes, aproximadamente, a la iglesia de San Lorenzo de Úbeda, ese espacio recuperado para la cultura por la Fundación Huerta de San Antonio. Su objetivo ha sido producir 'in situ' una serie pictórica nacida de la especial interacción de la creadora con el lugar y con las gentes que lo habitan, mostrando la enorme capacidad del arte para «canalizar» las emociones.

El resultado de esta singular experiencia artística es 'Un sueño incandescente', una exposición que se inauguró el pasado sábado en el propio edificio en el que Salas ha estado trabajando y que permanecerá abierta hasta finales de septiembre.

«Convertir un 'espacio' tan especial como la iglesia de San Lorenzo en un taller para crear y desarrollar una serie pictórica a exponer en el mismo lugar, es una oportunidad única de ligar creación con integración, de hacer útil el arte. El arte transforma la vida, es un vehículo de transmisión o 'canalización' de emociones. Y mi intención ha sido que 'nazcan' las pinturas de la relación con el espacio y las personas del barrio», contó la autora.

Desde la ciudad alemana de Hannover, donde reside desde hace unos años, Pepa Salas ha vuelto así a Úbeda, su ciudad natal, con recuerdos y emociones, con imágenes y vívidas sensaciones de infancia y juventud, cuando San Lorenzo era un templo clausurado, vacío, en ruinas. Ella lo imaginaba, entonces, como aquellas iglesias abandonadas del lejano Oeste, en las que entraba Clint Eastwood con sus botas polvorientas, con la mirada tensa en el horizonte de sierra Mágina y las manos acariciando la empuñadura de sus pistolas. Esta estampa imaginada ha quedado plasmada en uno de los cuadros de la exposición

El resto de obras muestran sensaciones, personajes del entorno, detalles del lugar, imágenes inspiradas e inspiradoras y elementos habituales del universo particular de Pepa Salas, todo ello tratado con su particular estilo en el que la escala de grises tiene protagonismo sobre el color.

«Sin la comodidad de mi estudio, en la ciudad alemana de Hannover, pintar los cuadros directamente en la iglesia de San Lorenzo ha hecho que la obra se enriquezca por su escenario, condiciones históricas y artísticas, por su belleza, misterio y, además, es un regreso a mi ciudad natal, a los escenarios de mi infancia y primeros estudios. En una especie de regresión de la memoria a la que me he enfrentado más con curiosidad que miedo», explicó la artista.

Pepa Salas Vilar inició sus estudios en la Escuela de Arte Casa de las Torres de Úbeda, para continuar en la facultad de Bellas Artes de Granada, donde obtuvo el doctorado en el año 2016. Desde hace siete años vive en la ciudad alemana de Hannover, donde abrió su Atelier en la Eisfabrik. Ha realizado numerosas exposiciones, recibiendo becas de arte y distintos premios en literatura, pintura y fotografía.

Abierto por obras... de arte

Esta iniciativa artística de reencuentro con su ciudad, que cuenta con el patrocinio de la Fundación La Caixa, se enmarca dentro del espíritu 'abierto por obras' que alienta el proyecto de rehabilitación de la iglesia de San Lorenzo, impulsado por la Fundación Huerta de San Antonio.

Una de las líneas de actuación de la fundación es la de abrir sus puertas para acoger las inquietudes e ideas de artistas, en diversas disciplinas, que quieran desarrollarlas en el contexto de la iglesia de San Lorenzo. Para ello, y con el proyecto de Pepa Salas Vilar, ha puesto en marcha la primera beca de «residencia artística», que pretende perpetuar en el tiempo. Una iniciativa que nace imbuida por el recuerdo de aquellos otros grandes artistas que también buscaron la inspiración entre los muros de esta iglesia, como fueron, Marcelo Góngora o Ramón Cuadra, aventajados discípulos del imaginero Palma Burgos. O, más recientemente, Antonio Lechuga y Nicolás de la Torre.

En la inauguración de la exposición, Mariano, uno de los habitantes del barrio que han sido retratados, obsequió a los presentes con unas patatas cocidas y unas cortezas caseras como las que hace 40 años servía de tapa en la Cueva, su recordado bar de la cuesta de San Lorenzo, junto al templo. Además dedicó unos versos de agradecimiento a la autora.

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