Puerta grande para Octavio Chacón y Rubén Pinar en Úbeda

Rubén Pinar instrumenta un pase. /ENRIQUE
Rubén Pinar instrumenta un pase. / ENRIQUE

Tres orejas el gaditano y dos el albacetense; una se llevó Alberto Lamelas que dio una gran dimensión

ÁNGEL A. DEL ARCOÚBEDA

Comenzó la feria taurina de San Miguel de Úbeda con emociones fuertes, con una corrida de toros de Miura, grandes y difíciles, era de imaginar, no pillando a nadie por sorpresa, es lo que pasa cuando se apuestan por este tipo de toros. No es crítica, es la realidad de unos animales que no dan facilidades, como los de ayer, recordando otros tiempos, cuando los Miuras ejercían de Miuras. Los de ayer se parecieron bastante, ofreciendo una tarde intensa en emociones, con unos toreros que anduvieron a gran altura, no amilanándose ante las sabuesas intenciones de las 'fieras'.

La bella ciudad de Úbeda viene celebrando en estos días sus ferias y Fiestas de San Miguel. Si ya es un lujo acudir a la ciudad de los cerros en cualquier época del año, más si cabe, en estas fechas, pudiendo disfrutar de la monumentalidad de sus muchos rincones y lugares, no privándome del paseo habitual antes de los toros, encontrándome lugares, que no por conocidos me siguen impresionando, como la plaza Vázquez de Molina, con su majestuosa iglesia de El Salvador, su parador, sin privarme de entrar en la tienda de Paco Tito, dónde la cerámica alcanza un nivel inimaginable de belleza e imaginación, labrada por una familia de artistas orgullo de la ciudad. Acercándonos al coso taurino y finalizando el paseo nos encontramos con el Hospital de Santiago, dónde su espectacular cúpula se asoma cada tarde de toros sobre el Coso de San Nicasio.

Ciñéndonos al festejo de ayer, lo primero a destacar es que hubo una entrada aceptable, aunque visto lo interesante del cartel se esperaba algo más, habiendo unos dos tercios, concentrándose la mayor parte en los tendidos de sombra, estando más despoblados los del sol. Seguro que hoy los tendidos de piedra de San Nicasio se verán poblados en su totalidad con la presencia de Ponce y la despedida de Juan José Padilla.

La presentación de los toros de Miura fue variada, grandes todos, con peso, aunque le cabían más kilos en sus corpachones. En cuanto a juego, difíciles, presentando complicaciones, las lógicas de estos toros, aunque eso sí, no anduvieron sobrados de fuerza. El primero fue el de mejor condición, siendo el lote de Alberto Lamelas el que más complicaciones presentó. En una decisión que todavía no llegamos a entender por parte del presidente fue devuelto el quinto toro, aunque el sobrero de Ordóñez, que tuvo una excelente presencia, dio un buen juego en la muleta.

Octavio Chacón

Se presentaba en Úbeda el gaditano Octavio Chacón, que tuvo en el primero de su lote al mejor de los Miuras. Lo cuajó con el capote con verónicas de trazo largo, saliendo a los medios y ya rematando de excelente media y rebolera. Excelente faena, sobando al Miura en las dos primeras tandas sobre la diestra, para cuajar a continuación dos soberbias tandas de naturales, incluso relajando la planta, llevando largo al Miura. Cuando volvió a la mano derecha y con el toro ya podido le cuajó otra excelente tanda en un conjunto importante. Como colofón, una gran estocada y la primera oreja a su esportón.

Dos se llevó del impresionante cuarto de la tarde. Toro largo y muy astifino, presentando complicaciones que el torero las solventó con oficio y depurada técnica. Derechazos y naturales de trazo largo en otra faena de enorme mérito del gaditano, que, dicho sea de paso, se encuentra en un excelente momento. Aunque lo mejor vendría en una colosal estocada, volcándose sobre el morrillo del Miura, cayéndose patas arribas ante los pies del torero. Dos orejones y puerta grande.

Dimensión de torero hecho la que ofreció el albacetense Rubén Pinar. Tiene oficio y depurada técnica para enfrentarse a este tipo de toros, solventando las dificultades casi sin despeinarse. Poco le importó que su primero de Miura se le colara en los primeros compases por el pitón derecho, al contrario, a base de paciencia metió en el canasto al desabrido animal, algo que muchos en el tendido ni se dieron cuenta. Derechazos y toreo al natural con más mérito que vistoso que le valió una oreja de mérito.

Otra cortaría al sobrero de Ordóñez. Toro de pelo cárdeno, precioso de lámina, que dio buen juego. De nuevo la técnica de Pinar se impuso en otra labor en la que destacó en su toreo de derechas y, sobre todo, en los remates de pecho y en los cambios de mano de la derecha a la izquierda que tuvieron largura y temple. Estocada y oreja al esportón que le suponía la puerta grande.

La mala espada de Lamelas

Alberto Lamelas solo cortó una oreja, aunque su tarde fue de dos o tres claramente si no es por sus fallos con la espada, sobre todo en su primero. Una lástima, porque no se puede estar mejor, más dispuesto, con mejor aptitud, más pureza y mayor entrega con menos opciones. Ninguno de sus dos toros de Miura le dio opciones, difíciles y desabridos, aunque poco le importó al valiente torero.

A los dos de su lote los recibió con una larga de rodillas en el tercio, formando un alboroto cuando se sacó a su primero a los medios, rematándolo con una rebolera que puso la plaza en pie. ¡¡¡Que mérito y que entrega!!! La faena de muleta fue perfecta en todo, dándole los tiempos necesarios, la distancia adecuada, la colocación perfecta, sentido de la altura y el toque de la muleta, todo ello con los pies asentados en la arena, imprimiéndole pureza a su trasteo. Faena grande mal rematada con los aceros, cambiando las orejas por una vuelta al ruedo.

El sexto que daba miedo por su corpulencia y lo astifino que estaba no dio ninguna facilidad, aunque Lamelas no se arrugó, al contrario, se la jugó como los toreros grandes, de verdad, no escatimando esfuerzos. No pudo ser labor lúcida, pero si de gran mérito que tampoco tuvo el refrendo adecuado con la espada, aunque al menos se fue con la satisfacción de la oreja cortada y las sensaciones dadas.

Cartel de esta tarde

Para esta tarde a partir de las cinco y media de la tarde se celebrará la última de la feria de San Miguel, el plato fuerte del serial, la presencia de las figuras, esas que por su condición tienen mayor tirón en la taquilla, esperando para esta tarde una gran entrada en el coso taurino.

En un cartel con tres figuras del toreo, también hay que destacar la presencia de los toros de Fuente Ymbro, una de las ganaderías mas bravas y con mejores resultados de los últimos años. Destacan por sus bravuras, casta y movilidad, no siendo muy habituales en las corridas de las figuras. Un tanto que hay que dar a la empresa Úbeda Toros de los taurinos locales Paco Delgado y Alfonso Moya por unir a estos toreros con estos toros que nos pueden deparar una tarde intensa y de buen toreo.

Abre el festejo Enrique Ponce, que vuelve a Úbeda después de varios sin hacerlo. Maestro de maestros es un honor verlo encartelado de nuevo en nuestra provincia y en una plaza con la historia de Úbeda, donde tantas veces ha toreado desde su época de becerrista hasta la actualidad, y que lo ha visto triunfar y ofrecer momentos memorables en multitud de ocasiones.

Enrique Ponce es un torero único, con un concepto de la tauromaquia que ha ido cogiendo con los años profundidad, pureza, empaque, con esa belleza y estética inconfundible en el valenciano. Sus actuaciones son auténticas clases del arte de cúchares, un privilegio poder estar viviendo esta época y disfrutar de un torero irrepetible, con una ambición personal inagotable.

Si uno vuelve, Ponce, otro se va, Juan José Padilla. Es la última actuación del ciclón de Jerez en nuestra provincia, antes de su despedida en Zaragoza dentro de unos días. Aquí, en Úbeda, fue su última actuación antes del percance que cambió de forma radical su carrera. Ahora vuelve para despedirse de una plaza y una provincia que ha sido siempre muy de Padilla, donde ha toreado prácticamente en la totalidad de las plazas y ferias, dando grandes tardes de toros, con muchos triunfos y puertas grandes, siempre con el beneplácito de un público entregado y apasionado con el pirata.

Cierra la terna y la feria el extremeño Miguel Ángel Perera. Es la primera actuación en nuestra provincia, anunciado estaba en Villanueva del Arzobispo, aunque el festejo fue suspendido por las inclemencias climatológicas.

Es Perera un torero de mando y poder, con oficio y concepto puro de la tauromaquia. Ha apostado desde el principio de su carrera por la independencia en su gestión, lo que ha influido en su trayectoria, alternando momentos muy buenos, toreando en todas las grandes ferias, con otros en los que los triunfos no llegaban y los contratos tampoco, eso tiene apostar por alejarse del poder de las grandes empresas, aunque eso le ha dado autenticidad a una trayectoria ejemplar, salpicados de grandes triunfos, graves percances, decepciones y alegrías. En pocas palabras, el toreo de siempre.

 

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