Una rápida y decidida actuación que evitó la asfixia de una niña

Antonio José Álamo Gómez es operario de la grúa municipal de Úbeda./
Antonio José Álamo Gómez es operario de la grúa municipal de Úbeda.

Antonio José Álamo, operario de la grúa municipal de Úbeda, intervino ante los gritos del padre y logró que la pequeña expulsara lo que le obstruía las vías respiratorias

ALBERTO ROMÁNÚbeda

La rápida y decidida intervención de Antonio José Álamo Gómez, operario de la grúa municipal de Úbeda, evitó que una niña de un año y medio, aproximadamente, sufriera graves daños por asfixia que, de no actuar a tiempo, podían haber derivado incluso en un trágico desenlace. Afortunadamente, el arrojo de este ciudadano hizo que todo se quedara en un tremendo susto.

Los hechos ocurrieron el pasado viernes a eso de las ocho de la tarde en el entorno de la calle San José, donde se encuentra la estación de autobuses ubetense. Antonio se encontraba por el lugar trabajando con la grúa, servicio que depende directamente de la jefatura de la Policía Local de Úbeda. En ese momento vio a un hombre que, a gritos, pedía auxilio para su hija.

Rápidamente, Antonio detuvo la grúa y acudió a la llamada del hombre quien, por el nerviosismo, casi no podía articular palabra para explicar lo que ocurría. Así que agarró al operario del brazo y lo llevó corriendo hasta una vivienda del entorno, por la conocida como Colonia del Carmen. Allí encontró a una niña que sufría una obstrucción de las vías respiratorias por algo que había tragado y que se le había atragantado, causándole asfixia. Así lo indicaba una mujer, al parecer su abuela, que permanecía igualmente nerviosa junto a la niña sin poder hacer nada para ayudarla.

«Tenía entre un año y medio y dos años, no respiraba, estaba muy pálida y con los ojos vueltos», narró Antonio a IDEAL. Llamó a la jefatura de la Policía Local para que se alertara a los servicios sanitarios. Pero, sabiendo que en estos casos el tiempo es crucial y que de ello puede depender una vida, a la vez decidió aplicar sus conocimientos en primeros auxilios.

La conocida como maniobra de Heimlich, que suele utilizarse en casos de asfixia por atragantamiento y que consiste en una compresión abdominal fuerte, no es aconsejable en niños pequeños por las lesiones que puede conllevar. Así que Antonio puso a la niña boca abajo y le aplicó golpes en la espalda y presión desde la parte baja hacia arriba. «No respondía, seguía sin respiración» contó a IDEAL. Pero insistió en los golpecitos y el masaje hasta que, por fin, reaccionó. «En un movimiento brusco se reanimó y comenzó a toser y a vomitar, expulsando lo que la atragantaba», recordó satisfecho por haber podido ayudar a esta familia.

Cuando llegaron los servicios sanitarios la niña respiraba, «había vuelto en sí», y no se apreciaron daños por la falta de oxígeno gracias a que la actuación de Antonio había sido rápida y eficaz. A las dos horas volvió a la vivienda en cuestión y su mayor satisfacción fue comprobar que todos estaban bien, sobre todo la niña.

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