Recuperación por fases del alfarje que hay bajo el coro de San Lorenzo

Las restauradoras Sara Martín de Andrés y Beatriz Rubio Velasco, de la empresa ConservarArte./ROMÁN
Las restauradoras Sara Martín de Andrés y Beatriz Rubio Velasco, de la empresa ConservarArte. / ROMÁN

La intervención se está realizando gracias a un convenio de colaboración entre la Fundación Huerta de San Antonio y la Fundación Caja Rural de Jaén

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

Los trabajos no cesan en la iglesia de San Lorenzo de Úbeda, ese espacio recuperado para la cultura por la Fundación Huerta de San Antonio que tanto está aportando a la ciudad y que tantas sorpresas está revelando gracias a su proyecto 'Abierto por obras'. Lo último tiene que ver más con lo artístico que con lo estructural, pues se están llevando a cabo labores de conservación y restauración del alfarje policromado del sotocoro, una especie de artesonado que hay al fondo de la nave bajo el coro.

Esta nueva intervención se ha planteado por fases, dividiendo la plataforma de casi 40 metros cuadrados en pequeños sectores, el primero de los cuales ya está terminado a modo de cata de ejemplo, permitiendo apreciar el magnífico resultado al compararlo con lo que aún no se ha tocado. Otra parte del alfarje, hasta llegar aproximadamente a la mitad de su superficie, se ha cubierto con un papel especial que sirve para fijar y limpiar la primitiva policromía, y que será retirado progresivamente conforme continúen los trabajos.

La intervención se realiza gracias a un convenio de colaboración entre la Fundación Huerta de San Antonio y la Fundación Caja Rural de Jaén. Y una vez agotado el dinero inicial aportado por la entidad en su apuesta por la conservación del patrimonio histórico y artístico de esta tierra, las labores continuarán en cuanto se disponga de nuevos fondos.

Esta actuación tiene por objeto la recuperación del alfarje, cuya policromía presenta un estado de conservación regular. Toda la superficie tiene una capa gruesa de suciedad. Además, una buena parte de la policromía se encuentra parcialmente desprendida de su soporte, habiéndose perdido gran parte de ella y dejando a la vista la madera. Y ésta presenta algunas piezas deformadas, quedando incluso sueltas de sus encajes originales.

En un principio y según el proyecto, la intervención está planteada en cuatro periodos: en los dos primeros se llevarán a cabo los mismos procesos, primero sobre la mitad sur y posteriormente en la mitad norte. La primera fase se realiza actualmente sobre la mitad sur de la superficie del alfarje policromado. Consiste en un sentado de color que adhiera la policromía de nuevo a su soporte, para devolver la estabilidad a la obra.

Sobre una pequeña área se ha llevado a cabo también una limpieza más a fondo de la capa, como ejemplo de lo que se realizará y conseguirá en la fase siguiente, mediante procesos químicos y físicos, con el fin de sacar todo el potencial a la policromía, devolviendo con ello su lectura original y recuperando la viveza de sus colores. Estos procesos se realizarán en los dos siguientes periodos en la totalidad del conjunto, recuperando finalmente todo su valor histórico artístico.

Las actuaciones, promovidas por la Fundación Huerta de San Antonio, están financiadas por la Fundación Caja Rural de Jaén y las ejecutan las conservadoras y restauradoras de bienes culturales Sara Martín de Andrés y Beatriz Rubio Velasco, de la empresa ConservarArte.

Apuntes históricos

El coro de San Lorenzo se realizaría hacia 1701, tal y como se puede leer en las zapatas que lo sostienen. Según el estudio histórico 'San Lorenzo, la parroquia olvidada' que firma el historiador José Manuel Almansa, este espacio queda delimitado a ambos lados por dos capillas, cerrándose a los pies con una balaustrada de madera (en los pilares laterales se aprecian dos huecos que acogerían dicha balaustrada, viéndose incluso una marca a nivel de suelo).

El coro es una estructura de madera policromada, a modo de alfarje plano, que presenta una robusta viga maestra apoyada en los laterales sobre dos zapatas de madera, en las cuales se puede leer «año / de 1701», lo que da la pista para datarlo cronológicamente. Sobre la viga se dispone una balaustrada segmentada mediante cuatro pequeños pilares cajeados en tres calles de trece balaustres cada una de ellas.

Para Almansa, lo más interesante de este espacio es el sotocoro, que «se configura a modo de alfarje, presentando veintiuna jácenas o vigas encajadas en la pared, sobre las cuales se disponen las jaldetas que sostienen la tablazón en donde predomina un estilo mudéjar (posiblemente del siglo XV), presentando incluso restos de epigrafía árabe». Para el experto, todo parece indicar que esta pieza procedería de otro lugar, a tenor de los elementos decorativos y de las diferencias en cuanto a su ejecución (la zona de la derecha presenta un diseño más o menos unitario frente a la zona de la izquierda, en donde además se encuentran tablas dispuestas de forma invertida).

«La presencia de San Antón Abad y la Cruz en Tau entre los motivos ornamentales del coro nos hace pensar que sea una pieza procedente del Hospital de San Antón. De hecho, en la primitiva construcción hospitalaria quedan fragmentos de pinturas con motivos góticos en las crujías de su patio, lo cual hace pensar que existirían más restos originariamente», afirma, y se pregunta si quizá pudiera tratarse del alfarje de la primitiva capilla del hospital.

La policromía del coro está realizada en temple y presenta una limitada paleta cromática en donde encontramos tonos rojos, pardos, amarillos y negros, combinados con gran imaginación y libertad. Las jácenas suelen presentar motivos de lacería, que sirven para enmarcar grandes florones (imitando brocados) en la parte lateral, mientras que en la parte inferior aparecen puntos agrupados a modo de flor; por su parte, las finas jaldetas presentan en general un muy mal estado de conservación, apreciándose restos de motivos geométricos, escribe José Manuel Almansa. Y añade que las tablas presentan motivos geométricos, heráldicos, figurativos, etcétera, generalmente complementados con motivos florales.

Visita a la intervención, comparativa del antes y el después y resultado en la parte intervenida. / ROMÁN

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