Los Salpiñoni exprimieron el lado más divertido de la feria durante su pregón

Tres de Los Salpiñoni durante su pregón./BALLESTEROS
Tres de Los Salpiñoni durante su pregón. / BALLESTEROS

Luichi, Totó, Papo y Memé arrancaron las carcajadas de grandes y pequeños en el Teatro Ideal Cinema

R. I.Úbeda

La Feria de San Miguel fue pregonada este año por Los Salpiñoni, grupo ubetense de payasos integrado por Luis María Jimena, Juan Antonio Antiñolo, Alberto Román y Pepe Rus o, lo que es lo mismo, Luichi, Totó, Papo y Memé. Un arranque de las fiestas que estuvo caracterizado por el buen humor y que se dirigió a toda la familia, por lo que al Teatro Ideal Cinema fueron juntos padres e hijas, nietos y abuelas, hijos y madres, abuelos y nietas... Lleno total y un ambiente genial.

Se trató de un pregón muy al estilo de estos payasos ubetenses, quienes optaron por dar protagonismo a sus personajes y no a sus personas. «Si el pregón se lo han encargado a Los Salpiñoni, pues deben ser Los Salpiñoni quienes den la cara», decían antes de empezar entre risas y nerviosismo. Fue muy diferente a lo habitual incluso desde antes de empezar, pues hubo narices rojas para todos los asistentes y unas grandes pelotas hinchables dieron bastante juego al respetable en el patio de butacas en los minutos previos. Hasta uno de estos payasos, en el papel de responsable del teatro, se encargó de recordar unas divertidas normas antes de iniciarse oficialmente el acto.

Sonó entonces, para abrir la cita, la Agrupación Musical Ubetense dirigida por Rafael Martínez Redondo que interpretó el 'Canto a Úbeda' de Manuel Antonio Herrera Moya, lo cual dio paso al presentador de los pregoneros, Manuel Madrid, ante todo buen amigo de los cuatro protagonistas de la noche aunque también nexo de unión del grupo con la feria, pues él se encargó durante años de contar con ellos para las fiestas durante su periodo como jefe del Negociado de Cultura del Ayuntamiento.

Fue una presentación entrañable y divertida, planteada desde el cariño. Aunque el presentador no contaba con que sus 'amigos' le habían preparado, por sorpresa y entregado en ese mismo momento, un escrito con unos curiosos agradecimientos para que lo leyera en nombre de Los Salpiñoni ante el público. Ni el presentador, serio que es él, pudo aguantar la risa.

Comenzó así el pregón con un intento de ser formal por parte de uno de Los Salpiñoni, aunque la seriedad y solemnidad duró poco pues no tardaron en interrumpirle los otros payasos desde el patio de butacas. Después, ya en escena, intentaron marcar las pautas de lo que debe ser un discurso de este tipo, echando mano de tópicos y consejos, aunque la cosa se fue complicando con continuas confusiones y un gran sentido del humor, para diversión del público, que no paró de reír. Así que, viendo que era imposible hacer un pregón al uso, los payasos se centraron en representar un aspecto muy típico de las fiestas, una caseta, aunque a su modo particular.

La parodia sirvió para hacer un buen repaso de esos lugares en los que los ubetenses se reúnen dentro del recinto ferial, todo ello con continuos golpes cómicos que hicieron pasar un buen rato. Dieron forma así a una hilarante caseta de hermandad, sobre la que alertaron que cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia.

La recta final fue en tono de romancero y sirvió para dar unos ingeniosos consejos destinados a disfrutar de la feria, con Luichi, Totó, Papo y Memé con chaqueta oscura, sombrero de copa y ocupando cuatro atriles, dando lectura a sus versos, de nuevo entre risas. Y durante todo el peculiar pregón no faltaron algunos juegos y canciones, marca de la casa Salpiñoni, que hicieron participar a grandes y pequeños. Así, enseñaron al público, por ejemplo, a bailar sevillanas o a tirar una traca de «cohetes sin cohete».

El acto finalizó con la interpretación de una canción del repertorio de estos payasos, pero acompañada especialmente por la Agrupación Musical Ubetense, que puso el punto y final con el 'Himno de Úbeda'. Luis, Juan Antonio, Alberto y Pepe, ya de regreso a su ser, desmaquillados y en albornoz, recibieron el aplauso del público satisfechos por haber conseguido su objetivo: que la gente se fuera con una sonrisa en los labios.

Tres momentos del pregón. / BALLESTEROS

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos