Thomas Quasthoff, el cantor de jazz

Un momento del concierto de Thomas Quasthoff./ROMÁN
Un momento del concierto de Thomas Quasthoff. / ROMÁN

El prestigioso bajo-barítono alemán cambió de registro y evocó a Billy Preston, George Gershwin o Duke Ellington en el marco del Festival de Música

ALBERTO ROMÁNÚbeda

Tras pasar por ciudades como Hannover y Berlín y hacer parada el viernes en Madrid, donde revolucionó el Auditorio Nacional, el prestigioso bajo-barítono alemán Thomas Quasthoff se perdió el domingo por los cerros de Úbeda para mostrar su cara más jazzística, con la que no deja de sorprender a propios y extraños, los primeros por estar acostumbrados a escucharle en otros registros y los segundos por quedar maravillados al instante con esa prodigiosa voz, profunda y poderosa.

En el marco del trigésimo Festival Internacional de Música y Danza 'Ciudad de Úbeda' ofreció uno de los dos únicos recitales programados en España antes de seguir recorriendo otros puntos del planeta, haciendo escala en ciudades como Frankfurt o Hamburgo. Dejando a un lado su especialidad en el campo del Lied alemán, oratorio y música sinfónica con intervención de solistas líricos, llegó para presentar su nuevo álbum de jazz, 'Nice 'n' Easy', su tercera aproximación discográfica al género junto a 'Watch what happens' y 'Tell it like it is'.

El espectáculo, presentado bajo el título 'My favourite things', como aquel legendario disco de John Coltrane aunque en alusión al clásico de Hammerstein & Rodgers para 'Sonrisas y lágrimas', logró abarrotar el auditorio del Hospital de Santiago de un público expectante al que le aguardaba un recorrido por la historia de la música popular norteamericana, con mucho de jazz pero también con un poquito de blues.

Echó mano de autores como Billy Preston, Bob Sherman, George Gershwin, Duke Ellington e incluso John Lennon y Ray Charles. Una selección de nombres propios de auténtico lujo que sonó a gloria en versión de Thomas Quasthoff que, aun teniéndolo artísticamente todo, necesita más. Sólo así se entiende que se entregue al sortilegio del jazz y el blues. Su voz estuvo arropada por el piano de Frank Chastenier, el contrabajo de Dieter Ilg y la batería de Wolfgang Haffner, auténticos maestros en lo suyo.

Actuaciones triunfales en todos los escenarios importantes del mundo, numerosos premios y reconocimientos (tres Grammys entre ellos) y grabaciones en las más prestigiosas firmas discográficas, jalonan al día de hoy la carrera de Thomas Quasthoff, quien desarrolla además una importante labor docente.

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