Tras doce horas en Urgencias, reparan en una mujer cuando ya había fallecido

Tras doce horas en Urgencias, reparan en una mujer cuando ya había fallecido

Ocurrió en el Hospital San Juan de la Cruz de Úbeda y el caso se encuentra «en investigación judicial»

ALBERTO ROMÁNÚbeda

Aurelia murió sola en una camilla de la zona de espera del área de Urgencias del Hospital San Juan de la Cruz de Úbeda, donde aguardó más de doce horas hasta que alguien reparó en ella. Aunque ya no daba signos de vida. Por diferentes circunstancias que conocerán a lo largo y ancho de este texto, durante casi todo ese tiempo nadie preguntó ni se interesó por Aurelia, ni los profesionales de la residencia de mayores desde la que fue trasladada, ni el médico que la derivó al hospital, ni el personal de la ambulancia, ni la auxiliar que la acompañó, ni algún familiar, ni el personal de urgencias, ni siquiera otros pacientes y sus respectivos familiares que en esas doce horas estuvieron esperando, como también esperaba Aurelia.

Investación abierta

Los hechos ocurrieron el pasado jueves, 21 de diciembre. La mujer, de 64 años, padecía varias dolencias. Llevaba una temporada de continuos traslados al hospital ubetense desde la residencia de Quesada en la que ocupaba una plaza concertada. Allí, como en las ocasiones anteriores, fue atendida por un médico que la valoró y decidió que lo mejor era llevarla a Úbeda. Se llamó a una ambulancia y llegó a Urgencias a eso de las dos y cuarto de la tarde acompañada por una auxiliar de la residencia que regresó en cuanto la dejó «bajo la tutela del hospital». Es el procedimiento habitual, explicó a IDEAL la directora de la residencia de Personas Mayores ‘Francisco Ortiz’ de Quesada, Ana Moreno.

Familiares

También aseguró que dentro de este procedimiento se avisa a algún familiar del residente, «aunque a veces es difícil contactar», como parece que fue el caso. Y «normalmente» es la familia la que va comunicando a la residencia novedades sobre el estado del paciente. En esta ocasión, el hijo de Aurelia declaró en comisaría que solo tuvo conocimiento de los hechos de madrugada, cuando la Policía Nacional le llamó para comunicarle el fatal desenlace.

En el hospital de Úbeda, una vez que se registró la llegada de la mujer a eso de las dos y veinte, se quedó sola en una camilla en la zona de espera. Estaba muy mal. Llegado su turno, la llamaron varias veces por megafonía e incluso a viva voz por las distintas salas. Pero Aurelia no estaba en disposición de responder. Todo apunta a que ni siquiera era consciente de que la estaban llamando. Y como no había nadie para contestar por ella, el personal entendió que se había marchado voluntariamente.

En épocas como ésta en las que aumenta la demanda asistencial en áreas como la de Urgencias «hay pacientes que se marchan», manifestó a esta redacción el gerente del centro hospitalario, Antonio Resola. Y así se entendió en este caso, según figura por escrito en el registro de llegada. De esta forma, el nombre de Aurelia desapareció de la lista de personas en espera. En estas primeras horas coincidió además un cambio de turno, el de las tres de la tarde.

Durante el resto del día el servicio siguió funcionando con normalidad, pero nadie reparó en la presencia de una paciente que llevaba en un camilla desde las dos y veinte. Luego, a las diez de la noche, hubo otro cambio de turno, en este caso parcial. Y fue entrada la madrugada cuando alguien del personal sanitario preguntó quién era esa mujer, a la que previamente había visto respirar con dificultad. Nadie sabía nada. Y la incertidumbre fue mayor cuando fueron a verla y descubrieron que había fallecido.

Policía, forense y juez

Investigando un poco y consultando a compañeros de turnos anteriores dedujeron que se trataba de Aurelia. Pero ya, pasadas las tres de la madrugada, solo pudieron poner el caso en conocimiento de la autoridad judicial, personándose en el lugar Policía Nacional, forense y juez para el levantamiento del cadáver, el cual fue enviado a Jaén para practicarle la correspondiente autopsia.

De momento se desconoce la hora de la muerte aunque, con respecto a cuando la hallaron, «creemos que llevaba poco tiempo fallecida», manifestó Antonio Resola, quien dijo no poder entrar a valorar otras cuestiones pues el tema «ahora mismo se encuentra en investigación judicial», en un momento en el que «se está tomando declaración a diferentes profesionales que trabajaban ese jueves». También a la responsable de la residencia de Quesada y al hijo de la fallecida.

Coincidencias

«Creemos que la mujer estaba en situación terminal», añadió el gerente del hospital de Úbeda, reiterando no poder valorar en estos momentos más cuestiones. En su opinión, en torno a este caso hubo una «coincidencia de factores» que derivaron en una desagradable situación.

El hecho es que Aurelia murió sola en una camilla de la zona de espera del área de Urgencias del Hospital San Juan de la Cruz de Úbeda, donde aguardó más de doce horas hasta que alguien reparó en ella. Si algún eslabón de la cadena falló es algo que debe resolver la investigación judicial abierta al respecto. Pero casos como este hacen pensar que quizá la atención a las personas está muchas veces tan automatizada que acaba deshumanizada, perdiéndose el trato directo con los usuarios entre unos engranajes demasiado forzados en lo referente a personal y recursos.

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