«Úbeda, como ciudad especial que es, necesitaba otra distribución en el ferial»

Antonia Olivares, alcaldesa de Úbeda, en el patio del Hospital de Santiago. / ROMÁN

«Hemos recuperado la Feria de San Miguel para todas las edades»

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

Del 28 de septiembre al 4 de octubre, Úbeda se sumerge en sus fiestas patronales que, por unos días, marcan el ritmo vital de los ubetenses, anunciando oficialmente que el final del verano ha llegado. La Feria de San Miguel se desarrolla este año en un recinto que ha sido completamente remodelado gracias a una serie de obras de mejora que ha propiciado igualmente la reorganización de los espacios. Sobre ello centramos nuestra conversación con la alcaldesa, Antonia Olivares.

-La principal novedad este año es la remodelación del ferial. ¿Era tan necesaria?

-Hacía muchísima falta, porque desde que se tomó la decisión de que la feria se instalara definitivamente allí, cada equipo de gobierno, cada año, ha venido gastando entre 60.000 y 80.000 euros en el recinto. Eso, en una legislatura, suma entre 300.000 y 400.000 euros, y tan solo se usaba siete días al año. Nosotros hemos hecho una sola inversión de un golpe, de 484.000 euros, y lo vamos a poder utilizar todo el año. No solamente el Ayuntamiento, sino distintas asociaciones de la ciudad, que ya tienen un espacio más a su disposición.

-¿Es mucho dinero?

-Bueno, ten en cuenta que la delantera del Hospital de Santiago, que puede tener unos 400 o 500 metros cuadrados, tuvo prácticamente el mismo presupuesto. Y en el ferial, con ese dinero, hemos hecho casi 12.000 metros cuadrados de urbanización. Con lo cual, creo que es razonable.

-Casi nos pilla el toro, ¿verdad?

-Hemos llegado muy ajustados en tiempo. Nuestra previsión era haber terminado las obras hace tres o cuatro meses, con lo que la planificación de las casetas y demás espacios hubiera ido con más tranquilidad y menos agobio. Pero con los obstáculos que ha ido poniendo el PP, a través de recursos que lo único que han conseguido ha sido frenar la obra pero no impedirla, pues hemos llegado justos.

-¿En qué se van a notar las mejoras?

-Primero te diré que yo califico este año de transición y que espero que el año que viene podamos darle al ferial toda su vistosidad plenamente. Y lo que van a observar los ciudadanos es que todo el suelo ha cambiado, también el tema de infraestructuras de saneamientos, electricidad, etcétera, con lo que habrá mayor seguridad y garantías. Aunque lo más importante es la distribución. Nos hemos ido a una distribución de una ciudad media de nuestro país, importante, con una feria señorial y de primer nivel. Úbeda, como localidad especial, diferente y Patrimonio de la Humanidad, tiene que mirarse con esas ciudades y no con pueblos más chiquitos. Y la distribución es ahora acorde a ese tipo de ferias.

-Tengo entendido que habrá alguna sorpresa.

-Al igual que hicimos cuando acabamos la delantera del Hospital de Santiago, que coincidió con la Navidad y la decoramos con tres Reyes Magos y dos camellos luminosos, en el ferial hemos puesto tres elementos que van a ser motivo de 'selfies' y de fotos de familia. Lo hemos mantenido un poco en secreto para que la gente lo descubra en el ferial. Y tengo que decir que han sido elaborados por personal del Ayuntamiento de Úbeda.

-¿Qué otras actividades podrá acoger el recinto durante el resto del año?

-Tiene tantas posibilidades que caben muchos tipos de actividades. Por ejemplo, pienso en propuestas dirigidas a la juventud o en temas deportivos. Y luego hay otro tipo de asociaciones que realizan cosas en el centro urbano de Úbeda, muchas veces con cortes de calles y con más incomodidades a la hora de organizar, y quizá allí tengan mejores condiciones. La distribución que tiene y la infraestructura que se ha montado permite el acople de muchas cosas.

-¿Habrá más inversión en el ferial a corto o medio plazo?

-Por ahora no. En esta legislatura había que dar este paso y lo hemos dado. Pero somos conscientes de que, aunque estamos invirtiendo en equilibrio en toda la ciudad, en lo que nos queda hay otras prioridades que cubrir. Eso ya lo dejaremos para la próxima legislatura que, si los ciudadanos confían en mí, pues avanzaremos y daremos algún pasito más.

-¿Lograr una feria para todos es la premisa que se sigue a la hora de programar?

-Es de lo que más orgullosa me siento. Hemos recuperado la Feria de San Miguel para todas las edades. Hace escasamente tres ferias, había actividades para muy pocos tramos de edad y, sobre todo la gente más joven, se encontraba desplazada de la feria. Sólo tenía como actividad, prácticamente, las casetas y beber (y luego nos quejamos del botellón). En cambio ahora, hay cosas para los más pequeños, los más mayores, los jóvenes, las edades medianas… Y otro aspecto que también nos hace sentirnos orgullosos es que un amplio porcentaje de las actividades son gratuitas, de tal manera que, sea cual sea el bolsillo de las personas, puedan tener acceso a propuestas culturales y de calidad. Porque la programación es de primer nivel y nos hemos convertido en nada de tiempo en un referente en la provincia. Hay otros municipios, más cercanos o más lejanos, que nos copian, y nosotros lo que pretendemos es reinventarnos cada año para seguir siendo ese baluarte cultural de Jaén.

-¿Y eso cuesta mucho?

-Eso supone mayor inversión, pero es una inversión razonable. Y hay que tener en cuenta que el retorno es inmediato y directo en comercio, hoteles, bares, cafeterías o restaurantes. Eso se ve en el mismo fin de semana en el que se hace esa inversión. Y otro dato, para quienes nos acusan de derrochar en cultura, como es el caso del PP, es que el presupuesto municipal es de 29 millones de euros y Cultura y Festejos sólo se llevan un 4%. Eso no es derrochar, y menos aún cuando genera empleo y riqueza. La inversión en cultura nunca es un gasto.

-¿A qué citas de la feria no faltará?

-Me gusta mucho la programación infantil, porque tengo un niño pequeño, y también la noche, que aprovecho para visitar distintas casetas y probar sus maravillosos platos. Y especialmente me encantan cada año los dos días de comida de los mayores. Yo creo que los disfruto incluso más que ellos. Me abrazan, me besan, y yo los abrazo y los beso. Me levantan el ánimo y también me dan tirones de orejas, y me transmiten sus necesidades, las de sus barrios, las de sus familias. Es importante escucharlos y se merecen esos dos días.

Antonia Olivares. / ROMÁN

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