Donde Úbeda linda con el mar

Integrantes del tercer turno, quienes regresaron el pasado sábado.
Integrantes del tercer turno, quienes regresaron el pasado sábado. / JAC

Los tradicionales campamentos de JAC cumplieron 58 años, 52 de ellos en la playa de La Barrosa

Alberto Román
ALBERTO ROMÁNÚbeda

El pasado sábado finalizaron los campamentos de verano que se celebran desde hace más de medio siglo (52 años exactamente) en la playa de La Barrosa, en la localidad gaditana de Chiclana de la Frontera, donde existe un rinconcito de Úbeda junto al mar gracias a los Jóvenes de Acción Católica (JAC).

Por allí volvieron a pasar unos 300 niños y niñas divididos en los tres turnos habituales, de doce días de duración cada uno. Sus experiencias, sus risas, sus ilusiones y sus muestras de compañerismo se unen ya a las de miles de ubetenses que han pasado por esas tiendas de campaña clavadas en la arena a la sombra de pinos centenarios.

En la tarde del pasado sábado regresaron a la ciudad un centenar de jóvenes que participaron en el tercer y último turno, enfocado a chicos y chicas de entre 9 y 11 años de edad. Volvieron satisfechos y contentos tras haber realizado decenas de actividades. Previamente hicieron lo propio las integrantes del primer turno, dirigido a chicas de entre 12 y 14 años de edad, y los componentes del segundo, destinado a chavales de entre 12 y 14 años de edad. Para los tres turnos se agotaron las plazas disponibles el mismo día que se repartieron.

En todos los casos vivieron unos días intensos gracias a la labor desinteresada de los monitores y monitoras, que dedican parte de sus vacaciones a coordinar todas las propuestas, a lo que hay que añadir el tiempo que se lleva prepararlas previamente. Son alrededor de 75 personas, 25 por cada uno de los turnos, a las que hay que añadir el personal de apoyo, mantenimiento y cocina.

Lo de arrimar el hombro todos por igual no es nada nuevo en este campamento, pues desde siempre abonan el coste de su plaza hasta los propios monitores. Gracias a ello y a las actividades que durante todo el año sirven para recaudar fondos, esta propuesta veraniega resulta muy económica y se puede realizar una labor social con quien lo necesita.

En cada turno se cuenta con grandes juegos, deportes, actividades nocturnas, animación, veladas, fiestas, visitas culturales y de ocio y una gran variedad de talleres para desarrollar las habilidades de los acampados. Además, se utiliza un pinar anexo y se disfruta del atractivo que ofrece la inigualable playa de La Barrosa.

También es importante en los campamentos de JAC la labor formativa que se realiza diariamente a través de dinámicas y juegos en torno a temas concretos, logrando un lugar muy familiar en el que todos se sienten parte de un todo que convierten en algo propio.

Siguiendo con una tradición de casi 60 años, con esta propuesta estival se realiza además una importante labor social ya que, gracias a JAC y a la colaboración de diferentes colectivos, entidades y personas a título individual, se beca a numerosos jóvenes ubetenses cuyas familias se encuentran en una situación económica complicada.

Estos veteranos campamentos son un espacio fundamental de ocio y aprendizaje para la juventud, donde los acampados y acampadas disfrutan de unos días inolvidables mientras reciben formación en valores y, entre juego y juego, aprenden a convivir con iguales. Así lo han podido constatar a lo largo del tiempo los miles de ubetenses que han disfrutado de ellos.

Los Jóvenes de Acción Católica han sabido dar respuesta a las demandas de la sociedad actual renovando y adaptando con esmero sus instalaciones, turnos y actividades a las nuevas tendencias pedagógicas y lúdicas. Y gracias al enorme grupo de voluntarios y voluntarias con los que cuenta la asociación se puede dar a los jóvenes asistentes una atención individualizada.

Fiel a sus principios

Este campamento, el más antiguo y con más tradición de la ciudad ubetense y seguramente de la provincia de Jaén, con 58 años a sus espaldas, ha permanecido impasible ante los continuos y abismales cambios que se han producido en su entorno en el último medio siglo, manteniendo su sabor y esencia. Quizá ese sea uno de los secretos de su éxito y continuidad en el tiempo. Otro es el ambiente de compañerismo y compromiso que se genera.

Una actividad formativa en el primer turno. / JAC

Cuando comenzó a funcionar, después de pasar por diferentes emplazamientos antes del actual, era una parcela ocupada por tiendas de campaña e instalaciones muy básicas, y rodeada sólo y exclusivamente por pinar y playa. En cambio, ahora, sus límites lindan con chalets por los cuatro costados, urbanizaciones de lujo, hoteles de muchas estrellas con campos de golf, zonas de ocio y todo tipo de servicios surgidos del turismo masivo que esta magnífica zona del sur de España acoge. Cierto es que se conserva un amplio pinar (convertido en merendero y zona de esparcimiento) y una playa maravillosa (ocupada por sombrillas y toallas).

No obstante, y pese a que lo más lógico hubiera sido dejarse influenciar por el exterior, el campamento mantiene el sabor de sus primeros días y sigue fiel a sus principios, para satisfacción de todos los que disfrutan de él. Han sido muchas las generaciones que han pasado por este rincón de Úbeda en La Barrosa, muchas las personas que vieron por primera vez la playa gracias a JAC, algunas de ellas con escasos medios económicos, y que ahora ven cómo sus hijos disfrutan de doce días inolvidables al igual que ellos lo hicieron en otro tiempo. Incluso se dan casos de abuelos que fueron acampados como ahora lo son sus nietos.

Sin duda, se trata de una maravillosa experiencia para todo el que la vive, que suele quedar enganchado a este proyecto pasando con los años de acampado a monitor, por lo que se le augura un futuro bastante próspero.

Tres grandes hombres

Los campamentos son fruto del esfuerzo y el trabajo de tres grandes hombres ya fallecidos que supieron dejar su huella en quienes hoy continúan su labor. Se trata de Antonio Gutiérrez ‘El Viejo’, Manolo Molina y Antonio Cruz. Cada uno a su modo hizo que este rinconcito de Úbeda en Chiclana adquiriera un brillo especial, logrando crear una gran familia que se mantiene unida por un compromiso común. Y lo hicieron con la estrecha colaboración de muchas personas a lo largo de los años, a quienes inculcaron sus convicciones de una forma extraordinaria. Tanto que hasta quienes no les conocieron, y ya se da el caso incluso de muchos monitores, actualmente siguen captando y transmitiendo la esencia de aquel sueño que se convirtió en realidad hace más de medio siglo.

Gracias a JAC, las ciudades ubetense y gaditana están hermanadas oficialmente desde el 26 de agosto de 1994, aunque llevan mucho más tiempo unidas por lazos afectivos. En concreto desde 1965, cuando por primera vez el campamento se montó en La Barrosa (previamente, desde 1959, pasó por Burgos, Málaga y Valencia -Mareny de Barraquetes y El Perelló-).

No obstante, no fue hasta 1967 cuando se optó por su emplazamiento actual, adquiriéndose la parcela por suscripción popular gracias a la denominada 'Operación metro cuadrado'. Con ella, decenas de ubetenses aportaron sus donativos, comprando simbólicamente un metro de suelo. Un año más tarde, en 1968, se realizaron allí las primeras instalaciones fijas, como fue el caso de un pozo y una nave de duchas, con lo que ya se pudo decir que los acampados habían llegado para quedarse.

Aludiendo a la unión entre ambas localidades, alguien dijo una vez que Úbeda, muy al sur, linda con el mar. Y es que, debido al campamento, cientos de personas viven desde hace tiempo una relación idílica con Chiclana de la Frontera y con La Barrosa, donde la ciudad renacentista puede presumir de tener un pedacito de playa, el que ocupan a diario durante parte de julio y agosto los acampados de JAC.

Quien regresa muchos años después corre el riesgo de encontrarse de frente al niño que un día fue. Tal cual lo puede asegurar cualquier ubetense que, en su infancia o juventud y rodeado de amigos, haya visto sumergirse el Sol tras el castillo de Sancti Petri. Porque no existen puestas de sol tan bonitas ni amistades tan fuertes como las que se dan muy, muy al sur de estos cerros, donde Úbeda linda con el mar.

Diversas imágenes del segundo turno. / ROMÁN

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