Multitudes para recibir a la Virgen de Guadalupe tras su romería
La Virgen de Guadalupe ya está en Úbeda después de una intensa romería que este año, al coincidir con un puente, se alargó durante dos jornadas. Tras recorrer el tramo que separa la aldea de Santa Eulalia y la localidad, portada por los romeros que lo desearon, a eso de las seis y media de la tarde de ayer ya se encontraba en el umbral ubetense, aunque antes de cruzarlo hizo una parada en el cementerio de San Ginés, donde se rezó en recuerdo de todos los ciudadanos fallecidos.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:53
Los cánticos del coro Los Romeros de Santiago le dieron la bienvenida y a las siete y media la Patrona de Úbeda hacía su entrada ... en la ciudad acompañada por la banda de cornetas y tambores de la Agrupación Musical Santo Sepulcro de Sabiote. Cientos de personas la esperaban en el entorno de Cuatro Caminos y la acompañaron unos metros hasta el lugar donde la Chiquitilla del Gavellar fue recibida en nombre de todos los ubetenses por las palabras de José Joaquín Arándiga Navajas una vez que sonaron los sones del 'Himno de España' interpretado por la Agrupación Musical Ubetense y cayó una lluvia de pétalos.
Este comprometido guadalupano habló de la Virgen como madre de todos los ubetenses, una madre que, como cualquier otra, todo lo perdona y escucha lo que sus hijos le cuentan y solicitan. Resumió cómo es un día de romería, en el que cada momento acaba con el tiempo convertido en ritual, y se detuvo especialmente en los que se está ante la Patrona con el corazón abierto. Y aunque dijo que cada vez el camino se le hace más cuesta arriba, aseguró que no faltará a la cita, como tantas y tantas personas.
Con ello se dio por iniciada la procesión hasta la iglesia de la Santísima Trinidad, uniéndose a la comitiva romeros y devotos, guión de faroles, banda de cornetas y tambores, carrozas y caballistas, romeras, autoridades eclesiásticas y municipales y la Agrupación Musical Ubetense. Y a la llegada a la Trinidad, el coro Alegría de Vivir cantó 'Los Mayos'.
Dos intensas jornadas
Finalizó así una intensa jornada de buen ambiente que comenzó bien temprano en Santa Eulalia, con un desayuno campero para todos mientras llegaban las carrozas y caballistas y se procedía a la entronización de la Virgen para la eucaristía amenizada por el coro Aires de La Loma. Posteriormente, tras una ofrenda floral, desfilaron ante la Patrona las carrozas y los caballistas, con entrega de premios y regalos a los participantes. Se llegó así al mediodía, cuando se abrieron las casetas, chiringuitos y atracciones. Respecto a la tarde, se rezó el santo rosario que preparó la posterior salida de la Virgen hacia Úbeda.
El día previo, aunque con menos afluencia de personas, también existieron muchas actividades en la aldea una vez que los romeros subieron a Nuestra Señora de Guadalupe desde su Santuario del Gavellar. Entre otras cosas, hubo misa de romeros con la actuación del coro rociero Pasión Andaluza, fuegos artificiales, eucaristía en la plaza amenizada por el coro de Los Romeros de Santiago, ofrenda floral de las romeras y pueblo en general, presentación de los participantes en la segunda Quedada en Bicicleta y en la quinta Caravana de Coches de Época, concurso gastronómico de platos típicos, actividades infantiles, procesión y verbena con música en directo.
Traslado por el barrio de San Millán
La Virgen de Guadalupe permanecerá en la iglesia de la Santísima Trinidad hasta el próximo domingo 8 de mayo, día en el que, a las ocho de la tarde, tras el rezo del rosario y la eucaristía, la Chiquitilla del Gavellar será llevada en procesión a su capilla de la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares acompañada por el coro Pasión Andaluza, romeras, guión de faroles y pueblo en general.
Este año, como novedad, al coincidir con las fiestas de La Ascensión, la Patrona irá a Santa María pasando por el barrio de San Millán, donde compartirá procesión con la Virgen de la Soledad en el tramo que va desde la parte baja de la cuesta de la Merced hasta la plaza del Alamillo. Un encuentro histórico.
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