La Agrupación Coral Ubetense celebró su cuarenta aniversario con un concierto extraordinario

Un momento del concierto./ROMÁN
Un momento del concierto. / ROMÁN

Ofreció un programa dedicado a la música americana, desde los Estados Unidos, con góspel y música de cine, hasta Argentina, pasando por México, Cuba, Venezuela, Brasil y Colombia

ALBERTO ROMÁNÚbeda

El auditorio del centro cultural Hospital de Santiago acogió en la mañana de ayer un concierto extraordinario que sirvió para conmemorar los cuarenta años que cumple en este 2019 la Agrupación Coral Ubetense. Cuatro décadas de música, de excelencia y de llevar el nombre de la ciudad más allá de sus fronteras, que había que celebrar por todo lo alto. Por ello se hizo dentro de la programación de la trigésimo primera edición del Festival Internacional de Música y Danza 'Ciudad de Úbeda', emblemática cita cultural de la localidad.

Para una ocasión tan especial, la formación, dirigida por Ramón Ramos, optó por remarcar que una de las características de su repertorio es la diversidad, con predilección por los espirituales negros y la música contemporánea, por su mayor grado de complejidad y el impacto que su interpretación suele causar en el público en general.

Así, ante un recinto abarrotado, ofreció un programa dedicado a la música americana, desde los Estados Unidos, con góspel y música de cine, hasta Argentina, pasando por México, Cuba, Venezuela, Brasil y Colombia.

La Agrupación Coral Ubetense se lució de forma brillante en una primera parte marcada por los espirituales negros, con los que demostró su versatilidad y para los que añadió en algunos momentos instrumentos como el oboe, el piano o la guitarra. De ahí pasó a canciones más universales, como las eternas 'Moon river', 'Moonlight serenade' o 'What a wonderful world', contando al final con la presencia de un coro infantil.

Respecto a la segunda parte, propuso un viaje por Sudamérica a través de su folclore y su música popular. Destacaron temas como 'Te quiero' con texto de Benedetti, 'La paloma', 'Alfonsina y el mar', 'Usted', 'Oblivion' de Piazzolla y 'El día que me quieras' de Gardel cerrando el recital con el añadido de dos bailarinas sobre el escenario (Ramoni Román y Anabel Cobo) que pusieron movimiento al inmortal tango. Los merecidos aplausos no se hicieron esperar tras un concierto de tal altura.

Al celebrar su cuarenta cumpleaños, la Agrupación Coral Ubetense recibió un obsequio de la Asociación Amigos de la Música, organizadora del festival. Una placa conmemorativa que entregó la alcaldesa, Toni Olivares. El reconocimiento, recibido por Ramón Ramos, estuvo dedicado a quienes han formado parte de la Agrupación Coral Ubetense en algún momento de su historia, aportando su voz, sus conocimientos o su virtuosismo con un instrumento, así como a quienes han confiado en su buen hacer. Este detalle se unió al homenaje que la formación recibió hace unos meses del Ayuntamiento, en representación de toda la ciudad, por su trayectoria y valiosa aportación a la vida cultural del municipio.

Cuatro décadas

La Agrupación Coral Ubetense es un coro mixto polifónico nacido hacia la segunda mitad de la década de los setenta y que quedó legalmente constituido en octubre de 1979, bajo la dirección de Ramón Ramos Carrero. Numerosos galardones adornan las vitrinas de su sede como testimonio de su notable participación en tantos otros certámenes y encuentros de música coral por toda la geografía nacional.

La coral está permanentemente presente en el panorama musical y cultural de la ciudad y provincia, colaborando siempre con otros coros y orquestas de todo el territorio nacional, sin perder en ningún caso su propia identidad. Participa igualmente en la oferta cultural que el Ayuntamiento de Úbeda y, en general, instituciones públicas y privadas, impulsan en su tierra y fuera de ella.

En la actualidad la forman unas treinta personas entre mujeres y hombres que hacen de la música polifónica su esparcimiento y placer. Su repertorio es muy diverso. Abarca desde los clásicos de Cancionero de Palacio y Cancionero de Upsala, pasando por la música religiosa, misas, motetes, villancicos clásicos y populares, espirituales negros, hasta llegar a la música profana y cantos populares de todo el mundo, atreviéndose con cualquier propuesta que se le ponga por delante.