Joaquín Achúcarro muerde la Medalla de Oro del Festival de Música que recibió ayer. / ROMÁN

Un artista inmenso, una persona única

El Festival de Música dedicó dos intensas jornadas al prestigioso pianista Joaquín Achúcarro, quien recibió la Medalla de Oro, ofreció un concierto, impartió una clase magistral y mantuvo un encuentro con el público en conversación con Pedro Ruiz

ALBERTO ROMÁN Úbeda

Solo su calidad humana supera su calidad artística. El pianista Joaquín Achúcarro es de esas personas que van a agradar, en todos los sentidos; que hacen de cualquier lugar su casa y que logran que todo lo que ocurre a su alrededor sea mejor de lo que era antes de su llegada. Entrañable es la palabra que mejor le define, pero también podría ser talentoso, perfeccionista, humilde, entregado. Y aunque su conocimiento es inmenso, sigue aprendiendo, practicando y estudiando con el mismo ímpetu del primer día. Quizá porque, a diferencia de la mayoría, nunca ha dejado marchar al niño que fue, el que recuerda como si fuera ayer el día que metió dos goles en un partido entre séptimo A contra séptimo B.

El maestro de maestros, leyenda viva de la música clásica, estuvo en Úbeda durante las dos jornadas que le dedicó especialmente el 34 Festival Internacional de Música y Danza, cuya programación se encuentra ya consumiendo su sexta semana. Aunque, siendo justos, cabría preguntarse quién dedicó a quién estas dos jornadas, porque el artista no paró. Ofreció un concierto, firmó discos, impartió una clase magistral, se sumó a una conferencia sobre un compañero y recibió la Medalla de Oro del evento ubetense por su prolífica y dilatada trayectoria. Y además, mantuvo un encuentro con el público en forma de conversación con el presentador Pedro Ruiz.

A punto de cumplir 90 años (el 1 de noviembre), y tras sus anteriores visitas en 2004 y 2012, Achúcarro volvió al Festival de Úbeda como artista residente de la presente edición para protagonizar la parte más emotiva de una programación que este año está especialmente dedicada al piano. Por ello no podía faltar, teniendo en cuenta que es una de las personalidades más relevantes a nivel nacional e internacional de este maravilloso instrumento y que cuenta con una de las carreras pianísticas más longevas y sensibles.

El concierto tuvo lugar el pasado viernes en el auditorio del Hospital de Santiago, donde el pianista vasco levantó al público y recibió varios minutos de aplausos. No era para menos, pues el variado programa, de corte romántico, presentaba tanta belleza como complejidad. Estuvo compuesto por la 'Fantasía Impromptu op.66' y la 'Sonata op.58 n.3 en Si menor' de Chopin; el 'Valse oubliée n.1' y 'Liebestraum n.3' de Liszt; 'La maja y el ruiseñor' de las 'Goyescas' de Granados; 'El puerto' de la suite 'Iberia' de Albéniz; tres preludios de Rachmaninov; y dos estudios de Scriabin. Un repertorio muy similar al que interpretará en los próximos días durante una gira por Japón.

Varias veces tuvo que salir a saludar, triunfal y satisfecho, con su sonrisa de niño. Y no dudó en regalar dos piezas más a los presentes, una de ellas interpretada con una sola mano, la izquierda, aludiendo tener la derecha cansada (hasta dando espectáculo es único). Y tras el recital firmó discos a sus seguidores, de todas las edades, que no escatimaron en palabras de elogio, cariño y agradecimiento. Allí estuvo, amable y dispuesto, atendiendo a todos. Porque lo suyo es oficio bien entendido.

Buscando el límite

Un día más tarde, ayer sábado, por la mañana y dentro de 'La Academia' del Festival de Úbeda, Joaquín Achúcarro impartió una clase magistral a cinco jóvenes alumnos procedentes de diferentes conservatorios andaluces, quienes tuvieron el honor de recibir enseñanzas de un grande entre los grandes. Todos ellos coincidieron en señalar que no fue una clase al uso, en la que el profesor se limita a escucharles y a buscar los puntos a mejorar. En este caso, desde la experiencia y el conocimiento, pero también desde la cercanía, les mostró muchos ejercicios, modos y posturas que podrán aplicar en sus estudios e interpretaciones.

El propio Achúcarro aseguró que se reconocía en cada uno de estos jóvenes, cuatro chicos y una chica, pues dijo que él sigue aprendiendo día a día. Porque, según aseguró, de lo que se trata es de encontrar el límite al que cada uno puede llegar, y él aún no lo ha hecho, también porque las limitaciones físicas que van llegando con los años obligan a buscar otros caminos, 'trucos' y atajos.

Reconocimiento

Dos citas más tuvo ayer por la tarde en el mismo auditorio. Por un lado, el Festival Internacional de Música y Danza le entregó su Medalla de Oro como reconocimiento por su prolífica trayectoria marcada por la excelencia. Se trata de un galardón que en años anteriores recibieron grandes figuras de la música como Montserrat Caballé, Alfredo Kraus, José Carreras, Victoria de los Ángeles, Jehudi Menuhin, Jordi Savall, Javier Perianes, Teresa Berganza o Ivo Pogorelich, entre otras, además de un buen número de formaciones y entidades.

El homenajeado recibió el premio de manos del presidente de la Asociación Amigos de la Música, Antonio Fuentes, la concejala Natalia Pérez y el director del festival, Esteban Ocaña, quien vivió el momento de una manera muy emocionante pues el pianista fue profesor suyo. Achúcarro dio las gracias a Úbeda y a su Festival de Música por tanto cariño y tantas atenciones. Y no olvidó dedicar unas palabras a su esposa Emma Jiménez, allí presente, pilar indiscutible de su carrera y su vida.

Seguidamente, en ese mismo escenario, el músico mantuvo un encuentro con el público en forma de conversación con el presentador Pedro Ruiz, desarrollada bajo el título 'Achúcarro al natural'. Una charla distendida, íntima, centrada más en la persona que en el personaje (difícil separar ambas cosas en este caso), en la que, sobre todo, se habló de la vida. Fue una oportunidad única para acercarse a la figura, obra, trayectoria y legado de este maestro de maestros. Da gusto escucharle, no solo cuando se sienta ante el piano.

Sin parar

Pese a tener una agenda tan apretada, Joaquín Achúcarro también encontró momentos para ensayar y estudiar, algo a lo que dedica varias horas al día, más aún si tiene concierto a la vista. En este caso no solo practicó en el auditorio previamente al recital, sino que el día anterios estuvo en el Conservatorio Profesional de Música 'María de Molina' de Úbeda, donde pudo hacer uso del piano existente en la sala de audiciones. Igualmente sacó tiempo para atender a diferentes medios de comunicación, concediendo varias entrevistas.

Incluso el día de su llegada, el jueves, pasó por el salón de actos de la UNED y se sumó a la conferencia del músico y escritor Juan Miguel Moreno Calderón, que fue director del Conservatorio Superior de Música de Córdoba, quien habló sobre el también cordobés Rafael Orozco (1946-1996), considerado uno de los grandes pianistas que ha dado nuestro país. La ponencia se incluyó igualmente en 'La Academia' del Festival y contó también con Esteban Ocaña. Y Achúcarro pudo compartir con los presentes algunos de sus recuerdos y vivencias personales con Orozco, a quien conoció bien.

Trayectoria

Nacido en Bilbao, su victoria en el Concurso Internacional de Liverpool marcó el inicio de una fulgurante carrera. Su actividad le ha llevado a actuar en 61 países, en las salas más importantes y exigentes, tanto en recitales como con las orquestas más prestigiosas, entre ellas todas las españolas, y junto a más de 400 directores.

Nombrado 'Artist for Peace' por la Unesco en reconocimiento a su «extraordinaria labor artística», es Accademico ad Honorem de la Accademia Chigiana de Siena (Italia), Medalla de Oro a las Bellas Artes, Premio Nacional de Música y Gran Cruz del Mérito Civil, además de académico honorario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Madrid. Tiene un lugar en el firmamento, literalmente, pues la International Astronomical Union (IAU) acordó bautizar al miniplanet 22191 con el nombre de 'Achúcarro' en homenaje a su trayectoria universal.

Ha grabado con los sellos de mayor relevancia y ha recibido numerosos premios. Y en 2008 se creó en Dallas la 'Joaquín Achúcarro Foundation' «para perpetuar su legado artístico y ayudar a pianistas alumnos suyos en el comienzo de sus carreras».

Otra cita con el piano

La sexta semana del Festival de Úbeda incluirá un acto más. Dentro del ciclo 'Música y patrimonio', que recorre diferentes espacios emblemáticos de la ciudad Patrimonio de la Humanidad, hoy domingo, a las doce del mediodía y en el Hospital de Santiago, actuará la violinista Irina Muresanu acompañada al piano por Daniel del Pino, conmemorando el 200 aniversario del nacimiento de Cesar Franck, protagonista de toda la segunda parte del recital tras una primera en la que sonarán obras de Ravel, Falla o Enescu.

Saludo tras el concierto, conversación con Pedro Ruiz y clase magistral. / ROMÁN