El baile de Sali Martino y el bajo de Pexu Ruiz se fusionaron en 'Cronexiones'

Un momento del espectáculo./JESÚS JIMÉNEZ
Un momento del espectáculo. / JESÚS JIMÉNEZ

San Lorenzo acogió por segundo año esta novedosa propuesta de improvisación coordinada por la ubetense Carmen Muñoz

ALBERTO ROMÁNÚbeda

Con el precedente del éxito del año anterior, la iniciativa 'Cronexiones' volvió a la iglesia de San Lorenzo, espacio recuperado para la cultura por la Fundación Huerta de San Antonio. Se propició así una nueva 'cronexión', que no es otra cosa que una improvisación de música y danza, que en este caso corrió a cargo de los artistas Sali Martino (baile) y Pexu Ruiz (bajo).

El espectáculo sirvió además para acompañar la inauguración de la exposición de fotografía sobre flamenco titulada 'De purísima y oro II', de la que es autor Javier Salas y que está enmarcada en la programación de las sextas Jornadas 'Sabina por aquí'.

'Cronexiones' es un proyecto que la coreógrafa y bailarina ubetense Carmen Muñoz ha trasladado hasta Úbeda tras conocer de cerca este planteamiento de improvisación que nació en el estudio de flamenco 'La Tacones' de Barcelona de mano de los bailarines y creógrafos Pol Jiménez y Ana Pérez. La base es que dos artistas que no se conozcan mezclen sus habilidades en el escenario mediante una improvisación cronometrada.

Muñoz disfrutó 'Cronexiones' en Barcelona, e incluso lo vivió como intérprete, y quiso exportarlo a su tierra. De esta forma, buscó el año pasado la colaboración de la Fundación Huerta de San Antonio para poner en marcha esta propuesta en la iglesia de San Lorenzo. Entonces contó con el bailaor Vicente Fernández y el baterista David Ortal. Y un año después encomendó el encargo y la responsabilidad a la bailarina Sali Martino y al bajista Pexu Ruiz, quienes formaron un gran tándem mezclando ritmo y movimiento.

La improvisación cronometrada presentó una gran complejidad, pues ambos músicos no se conocían previamente. Se encontraron dos horas antes del comienzo del espectáculo. Y en ese tiempo tuvieron que pactar la estructura antes de salir a escena y llevar a cabo la actuación. Para mantener la dificultad y la magia se insistió a ambos artistas en que no hubiera encuentros previos. El resultado fue fantástico, ya que la puesta en escena se llevó a cabo por varios espacios de San Lorenzo.

El tema de las entradas fue también novedoso pues se llevó a cabo mediante el método de taquilla inversa. Es decir, se disfruta del espectáculo y cuando termina la función el espectador decide cuánto paga. Esta nueva vía se hace en grandes ciudades y a través de ella se reformula el consumo de la cultura y se adapta la oferta a todos los bolsillos. Además, permite crear una vía de comunicación directa entre el público y los artistas.