El barrio de San Millán arropó a la Virgen de la Soledad en la festividad de la Ascensión

Procesión por la calle Valencia./ROMÁN
Procesión por la calle Valencia. / ROMÁN

La sanmillanera procesionó por unas calles muy concurridas y engalanadas con altares, banderolas y gallardetes

ALBERTO ROMÁNÚbeda

Como todos los años, la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y María Magdalena celebró la festividad de la Ascensión procesionando a su titular por las calles de su barrio de San Millán, que se mostró engalanado para la ocasión con bellos altares, banderolas, colgaduras y gallardetes a todo lo largo y ancho del itinerario. Incluso el suelo estuvo cubierto con serrín verde formando un manto central y en algunos puntos se pudieron ver auténticas alfombras de arena de colores decoradas con diferentes motivos.

Esta tradicional cita va creciendo año tras año, tanto en participación como en ambiente. Toda la barriada se echó a la calle en la tarde del pasado domingo junto con decenas de personas llegadas desde todos los puntos de la ciudad, reflejo de la devoción, el fervor popular y el interés que genera la Virgen de la Soledad en Úbeda.

La imagen, llevada en todo momento por portadoras, partió a eso de las ocho de la tarde desde la iglesia de San Millán, sede canónica de la cofradía y donde se la venera. Ocurrió después de una solemne eucaristía en la que participó el coro Aires de La Loma.

El cortejo recorrió el trecho que hay desde el templo hasta la plaza de los Olleros para continuar por toda la calle Valencia, deshaciendo posteriormente su camino para encarar otras calles de la barriada y regresar después a su casa. Participó la banda de cornetas y tambores de la cofradía del Resucitado junto a numerosos cofrades y devotos, incluyendo a muchos representantes del gremio de alfareros, vinculado históricamente a la hermandad y del que se dice que tuvo mucha responsabilidad en el origen de esta procesión por la Ascensión.

Por otro lado, el coro Alma Madre dedicó algunas canciones a la Virgen de la Soledad durante el desfile. Cabe añadir que en los días previos la cofradía también celebró la fiesta en honor a María Magdalena y una ofrenda floral.

Algo de historia

La cofradía de la Virgen de la Soledad tiene su origen en el año 1554 y en la iglesia del arrabal de San Millán pero, según nos cuenta el colectivo de Caballeros Veinticuatro, hay muy pocos datos que desvelen desde cuándo se saca a esta imagen en el día de la Ascensión. «Se dice que es desde tiempo inmemorial y que la fiesta y procesión fueron originadas por el numeroso gremio de alfareros que antes había».

Según el historiador Juan Ramón Martínez Elvira, la cofradía de San Cristóbal, formada por alfareros, pedía la talla a la cofradía de la Soledad para sacarla a la calle y, entre ambas partes, la procesionaban en el día de la Ascensión, que era, según el dicho popular, uno de esos tres jueves que brillaban más que el Sol.

Tal y como cuentan los Caballeros Veinticuatro, «debió haber unos años de lapsus, aunque después de la guerra los alfareros, unidos bajo la advocación de las santas Justa y Rufina, volvieron a retomar el desfile y lo mantuvieron en vigencia hasta que estuvieron a punto de desaparecer en 1968 y se agregaron a la cofradía de la Soledad, siendo desde entonces cuando la propia hermandad se hace cargo de la procesión de la Ascensión, manteniendo así esta tradición que aún perdura».