Bartolomé José Martínez García pronunció el Pregón del Costalero

Bartolomé José Martínez García durante su intervención./ROMÁN
Bartolomé José Martínez García durante su intervención. / ROMÁN

Mantuvo un diálogo profundo con Jesús y María, una conversación cargada del mensaje evangélico

ALBERTO ROMÁNÚbeda

El Teatro Ideal Cinema acogió en la tarde-noche del sábado una nueva edición, la vigésimo séptima, del Pregón del Costalero, acto que anualmente organiza la Hermandad de Costaleros del Santísimo Cristo de la Pasión de Úbeda en las vísperas de la Semana Santa. Una cita cuya primera edición fue en 1985 y que ha contado cada año con personalidades conocedoras de la figura del costalero, la cual han ensalzado desde su punto de vista y experiencia. Costaleros, cargadores y 'achuchatronos' han sido honrados desde la perspectiva personal de cada persona que ha pregonado a estas figuras esenciales de la Semana Santa.

En esta ocasión fue Bartolomé José Martínez García quien habló de estos particulares cirineos, desde su experiencia como portador. Ubetense residente en Madrid, es muy conocido en los ambientes cofrades de Úbeda, y está muy vinculado a las cofradías de la Noche Oscura, Columna y Sentencia. También formó parte de la Asociación de Costaleros, germen de la actual Hermandad de Costaleros. Fue presentado por su amigo y compañero cofrade Diego Jiménez Líndez, hermano mayor de la cofradía de la Noche Oscura.

Una vez que ocupó el atril, el pregonero superó con creces las expectativas generadas. Mantuvo un diálogo profundo con Jesús y María, a los que Alfonso Miranda y Josefina Latorre prestaron su voz en directo. Una conversación cargada del mensaje evangélico, de profundo contenido teológico y vivencial, en la que Bartolomé José Martínez desgranó lo que significa ser cristiano, cofrade y, en particular, costalero.

Fue un pregón narrado desde lo más profundo de las convicciones de una persona que traslada su vocación religiosa a todos los ámbitos de la vida. La puesta en escena fue también un elemento clave para conseguir crear un ambiente de recogimiento y meditación que indujo a los presentes a tomar parte en la reflexión que mantuvo el disertador con Cristo y con la Virgen.