Procesión de María Santísima de la Amargura. / ROMÁN

La ciudad reunió a las cofradías bajo la advocación de Amargura

Bajo la organización de la Caída, hubo conciertos, una conferencia y hasta un traslado en procesión de María Santísima de la Amargura

ALBERTO ROMÁN Úbeda

La ciudad ubetense acogió durante tres intensas jornadas el quinto Encuentro Nacional de Hermandades y Cofradías bajo la advocación de Amargura, una cita que reunió a numerosas personas llegadas desde diferentes puntos del país, quienes disfrutaron de un amplio programa de actividades organizado por la Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caída y María Santísima de la Amargura, que actuó como anfitriona.

La apertura tuvo lugar el viernes en la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares con un concierto extraordinario en el que la Agrupación Coral Ubetense, bajo la dirección de Ramón Ramos, interpretó el 'Requiem' de Fauré. Participaron además los Seises del Salvador, dirigidos por María Jesús García, y el Ensemble Enclave de Úbeda, dirigido por José María Expósito. Y como solistas estuvieron la soprano Guadalupe Díaz y el barítono Francisco Muñoz.

En cuanto al sábado, se desarrolló la conferencia titulada 'Tu Amargura en tierra de María Santísima' a cargo de Augusto Pansard, profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad de Málaga y asiduo tertuliano cofrade en radio y televisión.

Y como segunda cita musical, la Banda de Cornetas y Tambores María Santísima del Amor y la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de Gracia protagonizaron en el teatro de Safa el concierto 'La Pasión de María', contando además con Juan Utrera al violín y con Jesús Díaz Domínguez como narrador. La dirección corrió a cargo de Cristóbal López Gándara.

Finalmente, ayer domingo, tras una fiesta en Santa María en honor a María Santísima de la Amargura, la imagen procesionó por las calles del casco histórico en traslado hasta el Real Monasterio de Santa Clara, acompañada por todas las cofradías participantes.

Este quinto congreso sirvió para unir aún más a las hermandades, cuyos integrantes pudieron disfrutar también de otras actividades, como una visita guiada a la ciudad Patrimonio de la Humanidad, además de desayunos, comidas y cenas de convivencia.